Viernes, 01 de febrero de 2008

Las tres caracter?sticas de la existencia
El Buda, Sutra del diamante cortador


La filosof?a budista se podr?a resumir en la ense?anza sobre las tres caracter?sticas de la existencia, una potente herramienta que nos ayuda a ver la realidad tal como es y a deshacernos de un mont?n de confusi?n, que es la fuente ?ltima de nuestra angustia existencial y del sufrimiento innecesario.

Estas ense?anzas nacieron desde la observaci?n profunda del Buda y nos piden que las investiguemos por nosotros mismos; somos nosotros quienes debemos comprobar su validez mediante la pr?ctica y la experiencia.

De manera sencilla, podemos decir que las tres caracter?sticas de la existencia son el cambio (transitoriedad), la condicionalidad (vacuidad) y la falta de satisfacci?n profunda (dukkha).


Investiguemos, por ejemplo, el caso del limonero que hemos plantado en el jard?n:

La primera caracter?stica: la impermanencia, nos dice que el limonero se encuentra en constante cambio.

?No es verdad?, ?no podemos ver todos c?mo crece, c?mo cambia el color de sus hojas, c?mo unas veces tiene limones y otras, no?

Todas las cosas siguen el mismo patr?n. Nos fijemos en lo que nos fijemos, si observamos con profundidad, veremos que es transitorio, que se encuentra en constante cambio.

De hecho, la misma idea de ?cosa? no resulta muy adecuada ni inteligente. Tendemos a cosificar la vida: ?Esto es un limonero, aquello, un peral, y la nube que corre por el cielo es muy distinta a ellos?, pero ?es cierto?

Ser?a mejor que, en vez de cosas, aprendi?ramos a ver el mundo como un conjunto de procesos interrelacionados. Los procesos est?n vivos, no permanecen iguales durante dos momentos consecutivos. Nuestro amigo ha cambiado respecto al a?o pasado, nuestro amigo es un proceso vivo, un proceso que no tendr? la mismas caracter?sticas ahora que dentro de cinco o diez a?os.

Esto nos lleva a la segunda caracter?stica de la existencia: la condicionalidad. Los procesos, como el limonero o nuestro amigo, son como son debido a innumerables condiciones. El limonero ser? de una u otra forma dependiendo de la luz que reciba, del agua con que se nutra, de la calidad de la tierra donde hunde sus ra?ces?; con nuestro amigo sucede lo mismo, en cada momento de su existencia ser? de un modo u otro dependiendo de lo que coma y beba, de las personas con las que se relacione, de las lecturas con que se nutra y de un sinf?n de condiciones m?s. Lo que llamamos cosas no son entidades est?ticas, sino procesos vivos, y estos procesos no son como son porque s?, sino que dependen para su existencia del resto del universo.

La ense?anza sobre la tercera y ?ltima caracter?stica de la existencia nos dice que los procesos no nos pueden aportar satisfacci?n verdadera y eterna. La felicidad que obtenemos de los distintos procesos: un coche nuevo, un trabajo, un amigo?, se trata, en s? misma, de otro proceso vivo relacionado con el resto de los procesos que componen el universo. Esta felicidad que nace de los procesos tambi?n est? sujeta al cambio y, m?s tarde o m?s temprano, terminar? por desaparecer.

Por ejemplo, si nos sentimos felices porque ha aparecido un lim?n en nuestro limonero, deber?amos saber que esa felicidad no se trata de la paz interior verdadera, pues tan pronto como el lim?n se transforme en otra cosa, dejaremos de sentir la felicidad que acompa?aba su aparici?n. Tambi?n, si nos sentimos felices porque a nuestro amigo le gusta la m?sica cl?sica, cuando nuestro amigo prefiera el pop, esa felicidad desaparecer?. ?Significa esto que debemos renunciar a disfrutar de las peque?as grandes cosas de la vida? Claro que no. Significa, simplemente, que deber?amos aprender a reconocer que esas felicidades son transitorias y que cambiar?n dependiendo de multitud de condiciones; significa que una actitud sabia hacia esas felicidades es la de disfrutar de ellas sin apegos, anclados en algo m?s profundo.

Todos estos temas son muy importantes. Si queremos encontrar una soluci?n real y duradera a nuestra angustia existencial y al sufrimiento innecesario, podremos ver con claridad que esa soluci?n no pasa por conseguir o dejar de conseguir determinadas cosas, sino que, como bien apunt? el Buda, la sanaci?n pasa por desarrollar nuestra visi?n penetrante y nuestra sabidur?a, por descubrir el centro de paz, sabidur?a, amor y compasi?n del que todos somos herederos y al que todos tenemos acceso si sabemos c?mo practicar correctamente.
As? es como deb?is contemplar todos estos mundos fugaces:
como una estrella en el amanecer, una burbuja en la corriente,
un rel?mpago en una nube de verano,
una luz tr?mula, un fantasma y un sue?o.


Publicado por Silvia Aybar Ezquerra en Pensamientos del corazon

Tags: El Buda, Sutra

Publicado por carmenlobo @ 11:10
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