Martes, 08 de enero de 2008


Los cuadernos de Emil Cioran

"Más allá de sus aforismos y de sus ensayos, Cioran se deja la vida en sus "Cuadernos", que en España se han publicado de manera fragmentaria. Pido perdón anticipadamente por los posibles errores de una mala traducción del francés, pero aquí intento paliar en lo posible el desaguisado. Están relacionados con indicación del párrafo y número de página, a partir de la edición francesa de esos "Cahiers, 1857-1972" (Gallimard, 1987). Nada menos que 1000 páginas tienen la culpa. Jorgewic"

Fragmentos del 1121 al 1140

Consejo a un joven: “Nunca olvides que bajo ningún concepto puede decirse la verdad a los superiores y a los amigos”.

1121 (Pág. 142 – 3)

He visto hoy por vez primera a X., del cual he leído todos sus libros. Un pequeño caballero, con una vocecita de muñequito amable. Es posible que Bergson no produzca una impresión mejor. Y por lo demás qué importará que tenga tal o cual otra mejor pinta. Decepcionarse por la apariencia física de la gente es señal de infantilismo. ¿Pero, por otro lado, cómo permanecer insensible ante ello?

1122 (Pág. 142 – 4)

¡La de gente que se cree con derecho a aburrirnos durante tres horas seguidas!
El miedo a importunar, en verdad a no poder distraer a los demás, me lleva a no rendir visita a nadie..., a menos que haga un grandísimo esfuerzo por mi parte.

1123 (Pág. 142 – 5)

13 de enero. Domingo por la mañana. Un frío de narices. Algunos paseantes con aire cansado, y que me miran -quizás me toman por un loco- cantar a voz en grito cancioncillas húngaras. Este frío, que me recuerda los inviernos de mi infancia (¡excepto la nieve, que aquí no es nada agradable, eso si!), me pone muy contento.
Ya he dicho que casi siempre soy feliz cuando los demás están de mal humor.

1124 (Pág. 142 – 6)

“Yo era Profeta cuando Adan todavía no era más que agua y arcilla”.
¡Cuánto orgullo en estas palabras de Mahoma!

1125 (Pág. 142 – 7)

Verdaderamente, sólo acostado puede pensarse en la eternidad. Se comprende que los orientales lo hayan entendido tan bien: ¿por qué si no son tan aficionados a la posición horizontal? Con la mirada vuelta hacia el cielo el curso de nuestros pensamientos cambia necesariamente.

1126 (Pág. 142 – 8)

En cuanto que me tiro en la cama, o en el suelo, el tiempo deja de correr y de contar. La historia es el producto de una humanidad puesta en pie.
Fatalmente, en tanto que animal vertical, el hombre ha debido acostumbrarse a mirar ante sí, no solamente desde el punto de vista espacial, sino también desde el temporal. ¡A tan humilde orígen se remonta la idea del porvenir!

1127 (Pág. 143 – 1)

Los celos –amorosos, se entiende- confieren talento al primero que llega y lo eleva por encima de los más grandes imaginativos.

1128 (Pág. 143 – 2)

Rivarol, que ha traducido El Infierno, reprocha a Dante haber escrito : “El aire carecía de estrellas”. – La estética del siglo XVIII llega a paroxismos de auténtica anti-poesía. Los estragos de Voltaire son increíbles.

1129 (Pág. 143 – 3)

Mi incapacidad para decirle a la gente la verdad en la cara, mi cobardía en suma, me ha traído más problemas que si fuera un héroe moral.
Me lanzo contra el hombre en general, pero carezco de coraje ante un indivíduo concreto. Siento un miedo terrible a herir, y por supuesto a ser herido yo mismo. Puedo llegar a ser pusilánime por un exceso de sensibilidad.

1130 (Pág. 143 – 4)

Soy un vómito, he sido escupido por el tiempo, me encuentro embriagado de mi decadencia.

1131 (Pág. 143 – 5)

Encontrarse de repente en medio de lo Incomunicable, sentir sobre uno el peso de un vacío que no pudiera expresarse...

1132 (Pág. 143 – 6)

El dolor no condena la vida, el dolor la corrige. (Porqué no soy budista).

1133 (Pág. 143 – 7)

Sólo se lamentan los que, poseyendo un fondo religioso, no pueden detenerse en ninguna religión y tropiezan (¿por exceso de lucidez o de impaciencia?) con el umbral de lo absoluto. ¡Con qué admiración contemplan a cualquiera que sepa rezar!

1134 (Pág. 143 – 8)

Los dolores imaginarios son los más reales de todos, pues de puro necesarios los inventamos porque no podemos pasarnos sin ellos.

1135 (Pág. 143 – 9)

Todos los días lo compruebo: se puede tener piedad de los hombres, pero amarlos es imposible. Es ahí, en ese punto central y preciso, donde el cristianismo tira de guadaña.

1136 (Pág. 143 – 10)

Francia. La nación más dotada de Europa.

1137 (Pág. 144 – 1)

No he nacido para “pensar”; cuando me dedico a ello, el curso de mis razonamientos es interrumpido rápidamente por cualquier refrán interior, por un murmullo más bien. Incluso mi “pensamiento” es musical.

1138 (Pág. 144 – 2)

Me atraen todos los espíritus crueles, sean personajes literarios o históricos. Mi tristeza encubre una increíble crueldad que no puede ni quiere ser satisfecha.

1139 (Pág. 144 – 3)

Sábado, 26 de enero de 1963.
Ganas de llorar. He triunfado sobre todos los deseos. Desgarro (en sentido profundo) de toda la trama de mi ser. Sensación de soledad tan pura y poderosa como una “demencia lúcida”.

1140 (Pág. 144 – 4)




Tags: Emil Cioran

Publicado por carmenlobo @ 12:01  | Cioran, Emil
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