Domingo, 30 de diciembre de 2007
Cors?s g?ticos y cascos de walkiria
Arturo P?rez-Reverte
16 diciembre 2007




No soy muy aficionado a la m?sica, excepto cuando una canci?n ?copla, tango, bolero, corrido, cierta clase de jazz? cuenta historias. Tampoco me enganch? nunca la m?sica metal. Me refiero a la que llamamos heavy o jevi aunque no siempre lo sea, pues ?sta, que fue origen de aqu?lla, es hoy un subestilo m?s. Siempre recel? de los decibelios a tope, las guitarras atronadoras y las voces que exigen esfuerzo para enterarse de qu? van. Las bases r?tmicas, el intr?ngulis de los bajos y las cuerdas metaleros, escapan a mi o?do poco selectivo. Salvo algunas excepciones, tales composiciones y letras me parecieron siempre ruido marginal y ganas de dar por saco, con toda esa parafernalia porculizante de Sat?n, churris, motos y puta sociedad. Incluidas, cuando se met?an en jardines ideol?gicos, demagogia de extrema izquierda y subnormalidad profunda de extrema derecha. Etc?tera.

Sin embargo, una cosa dir? en mi descargo. De toda la vida me cayeron mejor esos cenutrios largando escupitajos sobre todo cristo que los triunfitos relamidos, cl?nicos y saltarines, tan rubios, morenos, rizados y relucientes ellos, tan chochidesnatadas ellas, con sus megapijer?as, sus exclusivas de tomate y papel cuch?, y toda esa chorrez envasada en pl?stico y al vac?o. Al menos, conclu? siempre, los metaleros tienen rabia y tienen huevos, y aunque a veces tengan la pinza suelta y hecha un carajal, ?ste suele ser de cosas, ideas, fe o c?lera que les dan la brasa y los remueven, y no de cu?ntas plazas ser? el garaje de la casa que comprar?n en Miami cuando triunfen y puedan decir vacuas gilipolleces en la tele como Ricky, como Paulina, como Enrique.

Pero de lo que quiero hablarles hoy es de m?sica metal. Ocurre que en los ?ltimos tiempos ?a la vejez, viruelas? he descubierto, con sorpresa, cosas interesantes al respecto. Entre otras, que esa m?sica se divide en innumerables parcelas donde hay de todo: absurda bazofia analfabeta y composiciones dignas de estudio y de respeto. Aunque parezca extra?o y contradictorio, la palabra cultura no es ajena a una parte de ese mundo. Si uno acerca la oreja entre la mara?a de voces confusas y guitarras atronadoras, a veces se tropieza con letras que abundan en referencias literarias, hist?ricas, mitol?gicas y cinematogr?ficas. Confieso que acabo de descubrir, asombrado, entre ese caos al que llamamos m?sica metal, a grupos que han visto buen cine y le?do buenos libros con pasi?n desaforada. Ha sido un ejercicio apasionante rastrear, entre estruendo de decibelios y voces a menudo desgarradas y confusas, historias que van de las T?rm?pilas a Sarajevo o Bagdad, incluyendo las Cruzadas, la conquista de Am?rica o Lepanto. Como es el caso, verbigracia, de Iron Maiden y su Alexander the Great. La mitolog?a ?Virgin Steele, por ejemplo, y su incursi?n en el mundo griego y precristiano? es otro punto fuerte metalero: Mesopotamia, Egipto, La Il?ada y La Odisea, el mundo romano o el ciclo art?rico. Ah?, los grupos escandinavos y anglosajones que cantan en ingl?s copan la vanguardia desde hace tiempo; pero es de justicia reconocer una s?lida aportaci?n espa?ola, con grupos que manejan eficazmente la f?rtil mitolog?a de su tierra: Asturias, Pa?s Vasco, Catalu?a o Galicia. Tampoco el cine es ajeno al asunto; las pel?culas ?picas, de terror o de ciencia ficci?n, La guerra de las galaxias, Blade Runner, Dune, las antiguas cintas de serie B, afloran por todas partes en las letras metaleras. Lo mismo ocurre con la literatura, desde El se?or de los anillos hasta La isla del tesoro o El cantar del Cid. Todo es posible, al cabo, en una m?sica donde el Grupo Magma canta en el idioma oficial del planeta Kobaia ?que s?lo ellos entienden, los jod?os? mientras otros lo hacen en las lenguas de la Tierra Media. Donde Mago de Oz alude ?La cruz de Santiago? al capit?n Alatriste y Avalanch a Don Pelayo. Donde los segovianos de Lujuria lo mismo ironizan sobre la hipocres?a de la Iglesia cat?lica en cuestiones sexuales que largan letras porno sobre Mozart y Salieri o relatan, ?picos, la revuelta comunera de Castilla. Y es que no se trata s?lo de estramb?ticos macarras, de rapados marginales y suburbanos, de pavas que cantan ?pera chunga con cors? g?tico y casco de walkiria. Ahora s? ?lamento no haberlo sabido antes? que la m?sica metal es tambi?n un mundo rico y fascinante, camino inesperado por el que muchos j?venes espa?oles se arriman hoy a la cultura que tanto imb?cil oficial les niega. El grupo riojano Tierra santa es un ejemplo obvio: su balada sobre el poema La canci?n del Pirata consigui? lo que treinta a?os de reformas presuntamente educativas no han conseguido en este pa?s de ministros basura. Que, en sus conciertos, miles de j?venes reciten a voz en grito a Espronceda, sin saltarse una coma.


Publicado por carmenlobo @ 11:06  | P?rez-Reverte, Arturo
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