Mi?rcoles, 21 de noviembre de 2007
Jueces

MANUEL VICENT
EL PA?S 11-11-2007

Los magistrados que componen el Tribunal Constitucional y el Consejo General del Poder Judicial eligieron hacerse jueces por motivos muy dispares, porque les parec?a m?s f?cil que ser abogados del Estado, porque apremiados por la novia necesitaban colocarse y era la primera oposici?n que se convocaba, porque el padre y el abuelo tambi?n pertenecieron a la carrera, todo menos por sentirse guiados por un designio innato de impartir justicia para enderezar la deriva perversa de la sociedad. El joven opositor se enclaustr? en casa durante unos a?os para aprenderse de memoria el temario, que repet?a en voz alta por el pasillo, en babuchas, suelta la pretina del pantal?n y oliendo a tabaco. Los s?bados por la tarde sal?a de la madriguera, quedaba en una cafeter?a con la novia y ella le tomaba los temas delante del rescoldo de un caf? con leche lleno de colillas, hasta que un d?a este ser extra?do generalmente de la clase m?s conservadora, sin saber nada de la vida, recibi? del Estado el enorme poder de juzgar a sus semejantes, de mandarlos a la c?rcel o a la horca cuando la hab?a. Si se sumaran los a?os de condena que un juez impone a los reos a lo largo de su carrera, sin duda se llegar?a al hombre del Cromagnon.
Por otra parte, el Poder Judicial constituye la tercera pata del Estado. Esa pata hoy est? siendo quebrada, debido a su car?cter o antojo pol?tico, por aquellos opositores, que repet?an los temas como un papagayo y que estudiaron derecho como pudieron ser veterinarios. Nadie sabe por d?nde puede salir un juez. La justicia se comporta muchas veces como una tormenta y cada sentencia es un rayo que cae en un lugar u otro seg?n vaya la tempestad, por eso quien sea a?n partidario de la pena de muerte o de la cadena perpetua deber?a saber que nunca estar? libre de ella. Durante su larga agon?a, un viejo magistrado en el delirio del coma ve?a el rostro de los que hab?a condenado a muerte y llam?ndolos por sus nombres les ped?a que le dejaran morir en paz. A este magistrado un d?a le pregunt? si existen todav?a jueces progresistas. Me contest?: "Ya no los hay. Est?n todos colocados. La justicia es una forma de poder y cualquier cargo unido al poder se esclerotiza y al final se convierte en iglesia".

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Publicado por carmenlobo @ 10:05  | Vincent, Manuel
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