Lunes, 05 de noviembre de 2007

LAS OTRAS MIRADAS DEL AMOR.
(EL AMOR, SUS MODOS Y NI MODOS. III)

Subcomandante Insurgente Marcos.?


Junio del 2007.
Guadalajara, Jalisco.


Quiero iniciar estas palabras agradeciendo aqu?, en Guadalajara, que fue
donde este sue?o comenz? su camino para hacerse imagen y libro, a Efra?n
Herrera (el Cuadrat?n del Desvelo hecho colectivo, que dise??, es decir,
cre? este libro), y a Antonio Ram?rez (el Pinceles l?brico e irreverente de
los ?leos y dibujos de las Sociedad del Desvelo). Ambos, junto con Domi y
todos y todas quienes forman el Colectivo Callejero, han acompa?ado, con su
saber, su arte y su trabajo, el empe?o que las comunidades ind?genas
zapatistas mantienen en la construcci?n de un mundo nuevo, mejor, m?s justo,
m?s libre, m?s digno. A todas ellas y ellos, y a nombre de las zapatistas y
los zapatistas, quiero expresarles en p?blico lo que tal vez no he sabido
hacer en privado: nuestro respeto, admiraci?n y cari?o por ser quienes son y
estar donde est?n, sobre todo sabiendo que podr?an estar enfrente y no junto
nuestro. Agradezco tambi?n a quienes, aqu? en Guadalajara y en el DF
apoyaron y trabajaron para que sto se hiciera realidad.

Dicho esto, los invito ahora a ellas, a ellos, a ustedes, a asomarse a
algunas de las otras miradas del amor, sus modos y ni modos.


Cap?tulo III.- En el que nos asomamos a una carta llegada desde las monta?as
del sureste mexicano; donde, ahora s?, se nos da a conocer lo que dec?a la
carta que el Sup le hizo a la Magdalena por encargo de El?as Contreras; y
que detalla c?mo la To?ita-Tercera-Generaci?n rega?? al Sup, as? como otros
olvidables, por nimios, sucesos.

Cuando ya me aprestaba a salir rumbo a esta ciudad de Guadalajara, un
complicado enlace de relevos y mensajeros viniendo desde las monta?as del
sureste mexicano, me puso en las manos unas hojas de cuaderno escolar. En
ellas.

La Insurgenta Erika le escribe al Sup una carta que dice.

"Compa?ero Subcomandante Insurgente Marcos:

Recibe mis saludos revolucionarios esperando que te encuentres bien de salud
en compa??a de los compa?eros. Despu?s de mi corto saludo, prosigo a los
siguientes.

Compa?ero Sup, te escribe yo, que sea la Insurgenta Erika por raz?n de unas
problemas que estamos teniendo ac? en el cuartel zapatistas. Yo estoy
pensando que te voy a decir de esto cuando te veo, pero ya est?s tardando y
entonces pens? que mejor te escribo ?sta tu carta para que t? te enteras de
una vez como mando que eres, y seg?n ah? lo veas qu? me vas a decir.

Bueno, pues resulta que mucho me rega?an porque no hago bien los trabajos
y se enojan en la c?dula Emiliano Zapata porque dicen que puro "Los
Temerarios" pongo en la grabadora que habla, porque hay una grabadora que
oye pero no habla, y hay otra grabadora que s? habla pero no oye. Y antes
no sabemos que as? est? su modo de estas grabadoras que dieron los
ciudadanos la otra vuelta que vinieron de la Otra Campa?a, porque resulta
que la c?dula puso de trabajo hacer una programa para Radio Insurgente sobre
los derechos de las mujeres, y entonces lo preparamos los escritos, que sea
con canciones y puemas y toda la cosa, pero no lo estamos mirando si es que
la grabadora no muy quiere hacer su trabajo. Y de ah? que ya lo vamos a
grabar la programa, y no va siendo que no oye, que sea que esa grabadora no
muy oye porque ?nde quiera le picamos y nom?s no oye. Entonces de ah? que
el capit?n dijo que hay otra grabadora que s? oye pero no habla, ?c?mo que
no habla?, le pregunt? el Mayor, y el capit?n dijo que de por s? no habla
pero s? oye y entonces lo fueron a traer esa otra grabadora que s? oye y lo
pusieron cercas de la grabadora que s? habla, o sea una mirando a la otra, y
as? la que no habla oye lo que dice la que s? habla y al rev?s, y ya pues lo
hicimos la programa y qued? un poco m?s o menos.

Pero de ah? que ah? nom?s qued? botada la grabadora que no habla, junto
con la que s? habla, y entonces en veces se equivocan y ponen las canciones
en la grabadora que no habla y me rega?an que porque dicen que la Erika ya
lo descompuso, as? andan diciendo. Pero no muy me dicen en mi cara, sino
que me hablan as? como quien dice a mis espaldas, que sea en sus escondidas,
que si no, pues claro les digo d?nde est? la problema, y por eso ya lo puse
un letrero en cada grabadora que dice en una "s? oye, pero no habla" y en la
otra una puse "s? habla, pero no oye" y ya se arregl? la problema de las
grabadoras ciudadanas pero no me gusta que as? andan diciendo.

Pero, bueno, no mero ?sa es la problema que te cuento, sino que es otra
problema. Porque resulta que el compa?ero capit?n mucho me mira. Yo no veo
mal que hace ans?, porque de por s? me gusta que mucho me mire, pero la
problema es que no me dice nada, s?lo me pasa mire y mire. Y de ah? que yo
como quien dice que no estoy pensando nada, pero como mucho me est? mirando
pues entonces ya lleg? otro pensamiento en mi cabeza de que qu? tal que el
compa?ero capit?n est? queriendo conmigo o que tal que de por s? no est?
queriendo sino que es su modo de mucho mirar.

Pero de ah? que ya lo estuve investigando as? en discreto, que sea sin
hacer mucha bulla, que sea que no lo ando publicando sino nom?s yo, y ya lo
mir? que no con cualquiera mucho mira, sino que nom?s conmigo. Y de ah? que
entonces no s? qu? lleg? en mi coraz?n y resulta que creo que ya lo estoy
queriendo.

Y entonces pues lo veo que no se permisa ni dice nada, o sea que yo creo
que es medio tarugo el compa?ero capit?n, con perd?n y dispensa de los altos
mandos zapatistas, porque no muy dice si est? queriendo conmigo sino que
s?lo mucho me mira.

Entonces yo pens? que hago un plan para echarle una su ayudadita y
entonces lo pongo canciones de "Los Temerarios" para que se agarre una idea
de c?mo debe decir, que sea c?mo hace para enamorrrarme. Y entonces resulta
que el compa?ero capit?n pues no r?pido entiende, parece, y entonces ah?
estoy dale y dale con las canciones y entonces pues me rega?a el mando, o
sea que sale la problema como ya te expliqu?.

Y claro te digo compa?ero Supcomandante Sup que no es que estoy muy
enamorrrada, pero siempre un poco s?, bastante. Entonces es su culpa del
capit?n porque mucho me mira y yo no estaba pensando nada. Y entonces
aluego pienso que qu? tal que de por s? no me va a querer y entonces si no
me quiere yo creo que me voy a morir, pero creo que pasa luego y s? muero
pero no tardo con la pena, creo.

Pero entonces pues ah? est? la problema y no s?lo, porque resulta que la
compa?era Insurgenta La To?a lo peli? con ella y es que la raz?n fue que
estoy lavando mi uniforme porque hay inspecci?n al otro d?a y luego me
rega?an porque llego con el uniforme con lodo, y entonces ah? estoy lavando
y acaso estoy pensando nada y ah? nom?s lleg? en mi cabeza una canci?n de
"Los Temerarios" que sea que cuenta de los amores y esas cosas, y empec? a
cantar no muy fuerte porque de por s? aluego se me va la tonelada y no muy
me sale, pero ?nde va siendo que llega la To?a y me mir? y entonces, pos yo
tambi?n la mir? y ah? tardamos mir?ndonos y entonces ya estamos enojadas y
no salen bien los trabajos.

Y todas estas problemas por su culpa de los amores y esas cosas.

Y entonces pues no s? qu? me vas a decir, compa?ero subcomandante Sup
Marcos, seg?n si es que me vas a rega?ar, pero yo creo que no, porque claro
lo dijiste el otro d?a en Radio Insurgente que no se puede dar orden al
coraz?n, que ah? no hay quien manda, sino que el coraz?n hace como hace sin
pedir autorizaci?n o permiso, porque viera que se puede dar orden pos s?,
pero no se puede. Entonces no es que yo dije que ya me voy a enamorrrar, si
acaso estoy pensando nada, sino que su culpa del capit?n porque me anda
mirando.

Y entonces compa?ero Supcomandante, yo pienso si es que no ser? que t? lo
puedes como quien dice mal aconsejar al compa?ero Capit?n de c?mo hacer de
los amores y esas cosas, porque me est? saliendo medio menso y yo lo estoy
sufriendo de balde porque ?l de plano no se apura.

Y entonces pues si no tienes tiempo de mal aconsejar al compa?ero capit?n,
pues est? bueno que lo haces una su carta para que me da a m?, y entonces en
esa carta que me diga que mucho me quiere, y que no puede vivir sin m?, y
que siente muy bonito cuando est? conmigo.

Y si no llega tu idea en tu cabeza compa?ero Sup, entonces pues esc?chalo
una canci?n de "Los Temerarios" que se llama "Te Amo", creo, porque hay otra
que se llama "Te Quiero", pero m?s mejor la de "Te Amo" porque es m?s
bonitilla, y entonces lo haces la carta y ya me entrega el Capit?n, y yo no
voy a decir que ya s? que el Sup lo hizo la carta, sino que hago como que no
s?, y que pienso que es del capit?n, y entonces ya me declara su declaraci?n
y ya yo hago como que voy a pensar pero de por s? ya lo pens?, pero no claro
lo digo porque si no, pues claro lo va a ver que ya lo estoy queriendo de
por s? y va a agarrar ma?a, y entonces es mejor que sufra, as? como dice la
canci?n, y tampoco mucho sino que un ratito lo sufro y ya luego le digo s?,
y no pienso tardar mucho de pensar porque qu? tal que se arrepiente el
capit?n porque as? dice otra canci?n que no es de "Los Temerarios" sino que
el grupo se llama, creo, Los. Los. no me acuerdo c?mo es que se llama pero
tienen unas m?sicas un poco buenas como unas cumbias que lo pusieron el otro
d?a en la fiesta del Caracol, pero que no es fiesta de la organizaci?n sino
que del pueblo, creo que porque su gusto. Bueno, pero entonces lo pienso un
rato un poco largo, como unos 2 minutos creo que est? bueno, y ya luego le
digo que s? lo voy a querer y creo que as? se arregla la problema ?sta que
estoy teniendo y que no es que est? muy grave pero siempre un poco s?,
porque ya tiene 6 vueltas que me castigan con la posta y en la posta no se
puede cantar de amores y esas cosas, bueno, no se puede cantar de nada
porque qu? tal que llegan los malditos enemigos a chingarnos, y mejor que me
castiguen de la le?a porque ah? si puedo darle a la cantadera y no hay quien
me dice nada si es que me sale mal la tonelada.

Pues es todo mi palabra compa?ero Subcomandante Insurgente Marcos, ah?
espero tu contestaci?n que te escribe la compa?era Insurgenta Erika.

Fraternalmente.
La Erika.

Fin de la carta llegada desde las monta?as del sureste mexicano. Ac?.


Es madrugada. En la orillada de la ciudad de Guadalajara y en la mochila,
busco y encuentro una carta que qued? pendiente. Aquel encargo que El?as me
hizo de escribirle en su nombre a la mujer que lo desvelaba.


La carta que el Sup escribi? para que El?as Contreras le entregara, como si
propia fuera, a La Magdalena.


Magdalena:

Te vi de madrugada. Escondida o encerrada estabas en una torre de
calendarios y geograf?as absurdas que me dec?an que no era bienvenido.
Pero, apenas un momento, y te asomaste entera, hermosa y desnuda de
prejuicios, luchando a favor de este nadie que soy y rescat?ndome de una
noche ajena. Yo me qued? temblando, a?n lo estoy. Deslumbrado todav?a, en
los pasos que siguieron y dimos juntos, lo que antes entr? por la mirada,
suavemente se lleg? a mi pecho por camino desconocido.

Te vi, y yo pens? que eso me bastar?a, que tu imagen ser?a suficiente para
tomar fuerza y alejarme para que, cuando el tiempo pidiera cuentas, el saldo
fuera apenas un recuerdo de la tormenta que por cabellos llevas, el collar
de besos que imagin? para tu cuello. Pero no, no fue suficiente. Necesito
colgarte cien suspiros al o?do y recorrer tu geograf?a con mis labios. Y
necesito que mis manos se dibujen en tu cintura y tus caderas, que mi sed
encuentre alivio entre tus piernas, que renazcan mis dedos sobre tus senos,
que tu boca me diga lo que no me dir?n tus palabras, que mi piel m?s sombra
sea en la luz de la tuya.

Ya nada basta. No basta con que sue?e que te tomo por la cintura, que te
acerco a m? y que a tu cuello llega mi aliento, que dudan mis manos entre
uno y otro pecho, que me restriego a tus caderas y que tu humedad me gu?a.
No basta con pensar que tu tormenta me estalla en la cara, ni que me piense
y te piense conmigo dentro, con el deseo montado en piernas y caderas,
corriendo a ninguna parte, atento al gesto que en gemidos dibujas. No basta
imaginar que me tienes, que me ense?as a encontrarte, que me haces hacerte,
que te dibujas entre mis brazos, que tiemblas y me tiemblas. No basta que
reconstruya en la mente lo que tal vez no pasar? nunca: el quitarte la ropa
y los miedos, el desnudarte las ganas, el abrirte por el v?rtice sombreado,
todo deseo, todo misterio, el entrarte hasta el sitio que anule por fin toda
raz?n y que s?lo la carne mande. No basta que trate de distraerme detr?s de
las palabras que arrojas, fallidas puertas de salida, ventanas que no
invitan a asomarse siquiera, paredes cerradas.

He tratado de tomar distancia, de hacer complicadas cuentas de d?as,
kil?metros, horas, calles fr?as, laberintos, olvidos. Consult? mapas que
confirman que el tuyo es otro mundo. Ha sido in?til. Esta ma?ana, por
ejemplo, me he hecho el firme prop?sito de tomar distancia, anteponer un
mont?n de razones para irme ya alejando y decir adi?s sin palabras, que
siempre es el adi?s m?s dif?cil, el m?s artero. Pero apenas te he visto y
he olvidado hasta la hora. Bast? que desde lo lejos intuyera una tormenta,
para que botara prop?sitos y razones, para que el coraz?n y las ganas se
desbocaran, y para que un cuello suspirado me robara todo el aliento.

Magdalena, yo s?lo quer?a decirte que me gustas y que quer?a acercarme a
ti. Pero acercarme como un hombre se acerca a una mujer que le gusta.
Algo as? como tomarte de la cintura y acercar tus pechos al m?o, acercarme a
tu cuello, decirte algo tierno y dulce al o?do, mordisquear las manzanas de
tus mejillas y llegar a tus labios con un beso, imaginarte un jadeo si mis
manos te rehicieran los senos, intuirte un sue?o si mi abrazo te tomara
prisionera la cintura, so?arte so?ando conmigo dentro y dentro m?o. ?Hago
mal en desearte, en que mi piel quiera tocarse en la tuya, en buscarte para
encontrarte como se encuentran un hombre y una mujer que se gustan, es
decir, desnudos y sedientos? ?Hago mal en decirlo o en hablarlo con
silencios?

Yo lo que quiero es encontrarte para invitarte a perderte conmigo,
Magdalena, que la piel le hable a la piel el deseo que callan las palabras y
que el silencio habla... Espero entonces, tu silencio y tu palabra.

Vale. Salud y que en la tormenta de la noche los cuerpos sean la barca.

El?as Contreras.

Fin de la carta para la Magdalena que El?as, afortunadamente, nunca entreg?.



La To?ita-Tercera-Generaci?n mal orienta al Sup en asuntos de amores.


Deben ustedes de saber que la Comandancia General del EZLN no es un lugar
fijo, sino que tiene el mismo car?cter trashumante de quienes tienen esa
comisi?n. Sin embargo, cuando pasamos por alguno de los pueblos, las bases
de apoyo suelen prestarnos alguna de las casas que, en el tiempo en que
estamos ah?, funcionan como Comandancia General o, como dicen los ni?os del
FPFV-I en la colonia La Polvorilla de la Ciudad de M?xico, "la casa del Sup".

Despu?s de terminar esta segunda etapa de La Otra Campa?a en el norte de
M?xico, pasar? y parar? unos d?as en su pueblo de la To?ita y la Estefan?a,
y ah? pasar? esto que ahora les cuento:

En el pueblo donde viven y pelean la Estefan?a y la
To?ita-Tercera-Generaci?n (ojo: no confundir con la Insurgente To?ita, que
viene siendo la To?ita-Segunda-Generaci?n), la Comandancia General no es que
digamos un edificio muy impresionante, sino una champa de 3 por 3 metros.

La puerta est? cerrada, pero la To?ita hace como si ni puerta hubiera, entra
y se pone a ver los papeles que, desordenados, tengo yo regados por todos
lados. Entre los papeles hay fotos de lo que fue nuestro paso en la primera
etapa. La To?ita encuentra dos fotos, en una estoy yo con un grupo de
trabajadoras sexuales de Apizaco, Tlaxcala, y en la otra se aprecia cuando,
aqu? en esta ciudad de Guadalajara y en este auditorio, otras trabajadoras
sexuales nos hablaron de su lucha.

La To?ita-Tercera-Generaci?n mira atentamente las fotos, y empieza la
tormenta.

- Ijiiii. ?Aqu? est?s vos, Sup! -, me increpa la To?ita mientras me se?ala
en las fotos.

- Mmh. - , digo yo sin ver todav?a lo que se viene.

La To?ita se pone en jarras y me rega?a:

- O? Sup, no sirve que haces as? -.

- ?As? c?mo? Yo acaso estoy haciendo nada -, digo yo sin poner todav?a
mucha atenci?n.

- Mira -, dice la To?ita mientras me pone las fotos en el escritorio y con
su dedito me se?ala, rodeado como estoy de hermosas mujeres (?arrrrroz con
leche!).

Yo digo, con tono de "mira To?a, te voy a explicar pero ya p?ntate de
colores",:

- Ah s?, son unas compa?eras de La Otra Campa?a que est?n organizadas porque
la polic?a y los malos gobiernos mucho las molestan, no las dejan trabajar y
les pegan y les quitan la paga que ganaron y... -

La To?ita me interrumpe:

- No, t? est?s muy abrazado con ellas y quiere decir que est?s queriendo con
ellas. Y no sirve que haces ans? -.

?Gol!, pens?. La To?ita me agarr?, como quien dice, fuera de la porter?a,
as? que trato de explicar algo, pero s?lo me sale un balbuceo. Adem?s, la
To?ita ya va encarrerada con su rega?o:

- O? Sup, tras que por eso no est?s teniendo una tu mujer, porque te
abrazas con muchas mujeres y no sirve que haces as? -, la To?ita mueve la
cabeza negando.

Y yo tambi?n, qu? iba a hacer (suspiro). Sigue la To?ita:

- Entonces vos lo que vas a hacer Sup, es que tienes que mirar a una mujer
ans? .-, al decir esto, la To?ita pone unos ojos que no parecen muy
enamoradores, pero ella da por supuesto que yo estoy entendiendo como quien
dice la esencia de la idea, es decir, de su rega?o.

Y la reprimenda contin?a:

- Y entonces ya que la miras ans?, pues ya se enamorrran y ya luego tienen
un su pichito, y de repenta es ni?a o ni?o, y ya lo vamos a criar con la
Estefan?a y lo vamos a ense?ar la escuela aut?noma y la bicicleta. Y no lo
vayas a contar tus cuentos que no se entienden de por s?, sino que yo le voy
a contar unos cuentos de las ballenas y las mariposas que volan en el mar
que s? se entiende -.

Yo noto que la To?ita, tal vez por sus 5 a?os entrados en 6 casi 7, se ha
saltado la parte que, recuerdo vagamente, es la m?s divertida, y que es la
que est? entre la mirada y tener el pichito, pero, a mi avanzada edad, yo
tampoco muy me acuerdo en detalle de lo que pasa en esa parte, as? que
tambi?n obvio ese per?odo y trato de defenderme:

- Acaso me est?n queriendo, To?ita, si dicen que estoy muy gordo -, dije en
tono de "sufro mucho, pero me aguanto como los machos".

La To?ita toma distancia para verme y sentencia:

- No est?s gordo, est?s panz?n. Pero t? no tengas pena, porque vas a hacer
ans? que t? lo vas a mirar as? a la mujer ?sa (La To?ita repite la mirada
que a m? m?s bien parece del tipo de "gu?cala, ni se te ocurra", que del
tipo "arrroz con leche, quer?taro las manzanas, ya vas barrab?s a poninas
dijo popochas") y entonces ya lo convences en su coraz?n y ya se enamoran y
ya te hace un tu pozol y una tu tortilla y de repente pollo, y cuche no,
porque la Estefan?a ten?a un su cuche ansi de grande (La To?ita eleva su
mano hasta donde alcanza su corta estatura) pero se perdi? con un robador
que lleg? en su pueblo de su abuelita, y el robador era el sombrer?n pero se
visti? de robador y nadie lo mir? si es que es el sombrer?n y cuando fueron
a dar cuenta, pues ya no aparece el cuche y la Estefan?a mucho llor? porque
dijo que es su cuche que le dio su abuelita cuando est? ans? todav?a el
cuchito (la To?ita se pone en cuclillas y apunta su mano casi al ras del
suelo), que no se puede creer que es cuche porque muy bonitillo estaba, pero
ya grande no, porque hace grrrr y ans? hace su diente, y entonces el diablo
lo llev? el cuche hasta all? y lleg? bien lejos, hasta donde esta el se?or
mar y ah? se meti? en una su cueva y por eso volan las ballenas y se
pintaron de colores y se llaman mariposas -.

Yo aprovecho para encender la pipa y digo "Mmh", como dando a entender que
estoy captando todo, pero creo que, al igual que ustedes, me he perdido una
parte de la argumentaci?n.

La To?ita, en una muestra de coherencia y l?gica argumentativa, se pone a
ver mi gorra y me dice-pregunta:

- ?Y estas plumas de guajolote que colgan en tu sombrero? -.

Le quito mi gorra de campa?a mientras le digo:

- No son de guajolote, son de ?guila -, y le explico con paciencia:

- ?sta es de los Kiliwa y ?sta es de los Apaches -.

- ?Y d?nde viven esos se?ores? -, pregunta la To?ita.

- Muy lejos -, respondo.

- ?Y tienen escuela aut?noma? -, pregunta la To?ita con un brillo perverso
en los ojos.

- Mmh. No, creo que no -, contesto dudando.

- Entonces yo quiero ir porque aqu? mucho rega?a la maestra y puro bolitas
y palitos quiere que vamos a hacer -, dice la To?ita insinuando una queja.

- No, To?ita viven muy lejos -, trato de disuadirla.

- ?M?s retirado que Tuxtla? -, pregunta la To?ita, cuya geograf?a es
todav?a sencilla.

- S?, mucho m?s -, digo pensando, ingenuo, que ya libr? el problema.

- ?Y all? volan las ballenas? -, pregunta de pronto la To?ita.

- Err, no, creo que no. no s? -, respondo.

- Entonces de balde fuiste tan retirado si no sabes si volan las
ballenas. -.

Diciendo esto, la To?ita se va (cosa que agradezco). Yo me pongo de pie y
reviso que no haya moros en la costa, saco mi espejito de bolsillo, el que
uso para checar que no se me salga la nariz del pasamonta?as y ensayo la
n?mero siete del cat?logo de miradas coquetas. Entonces pienso:

- Mmh. tal vez tiene raz?n la To?ita. Necesito renovar el cat?logo de
miradas -.

Y estoy ensayando la mirada que me ense?? la To?ita, pero, para confirmar
que no tendr? mucho ?xito, llega el capit?n y me dice:

- O? Sup, por qu? est?s bravo -.

- ?Bravo?, ?yo?, ?por qu?? -, pregunto, pensando que tal vez no la hago
bien.

- Es que tienes mirada de que est?s bravo -, dice el capit?n sonriendo.

- Mmh. me lo supon?a -, digo resignado, y agrego: - ?Y qu? hay? -.

- Es que vine a preguntar qui?n va a dar la pl?tica de hoy de "?Ya piensas
ya en al amor?" -, me pregunta el capit?n.

- Pon a la To?ita -, respondo sin dudar siquiera.

- ?Pero apenas tiene 16 a?os! -, protesta el capit?n.

- ?sa no, digo la To?ita Tercera Generaci?n -, le aclaro.

- ?Peor!, ??sa tiene 5 a?os! -, dice el capit?n sorprendido.

- Mmh, tal vez, pero en lo que t? y yo apenas vamos, ella ya viene de
regreso -.

- Bueno -, se resigna.

Cuando ya se va, le digo: -Y me avisas, porque yo voy a ir tambi?n a tomar
la clase -.

El capit?n nom?s se rasca la cabeza y se va. Yo busco mi cuaderno de
apuntes de estrategia. ?D?nde rayos lo puse?

Vale. Salud y que siempre haya en nuestro coraz?n lugar para las otras
miradas.

Es Guadalajara, es Jalisco, es M?xico, y hay un sol que parece que junio se
vistiera de abril.

Muchas gracias.



Subcomandante Insurgente Marcos.
M?xico, junio del 2007.



Tags: Comandante Marcos, Las otras miradas del amo

Publicado por carmenlobo @ 10:17  | Latinoamerica
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