Jueves, 18 de octubre de 2007
REGLAS DEL JUEGO PARA LOS HOMBRES
QUE QUIERAN AMAR A MUJERES MUJERES
Gioconda Belli

I

El hombre que me ame
deber? saber descorrer las cortinas de la piel,
encontrar la profundidad de mis ojos
y conocer lo que anida en m?,
la golondrina transparente de la ternura.

II

El hombre que me ame
no querr? poseerme como una mercanc?a,
ni exhibirme como un trofeo de caza,
sabr? estar a mi lado
con el mismo amor
conque yo estar? al lado suyo.

III

El amor del hombre que me ame
ser? fuerte como los ?rboles de ceibo,
protector y seguro como ellos,
limpio como una ma?ana de diciembre.

IV

El hombre que me ame
no dudar? de mi sonrisa
ni temer? la abundancia de mi pelo,
respetar? la tristeza, el silencio
y con caricias tocar? mi vientre como guitarra
para que brote m?sica y alegr?a
desde el fondo de mi cuerpo.

V

El hombre que me ame
podr? encontrar en m?
la hamaca donde descansar
el pesado fardo de sus preocupaciones,
la amiga con quien compartir sus ?ntimos secretos,
el lago donde flotar
sin miedo de que el ancla del compromiso
le impida volar cuando se le ocurra ser p?jaro.

VI

El hombre que me ame
har? poes?a con su vida,
construyendo cada d?a
con la mirada puesta en el futuro.

VII

Por sobre todas las cosas,
el hombre que me ame
deber? amar al pueblo
no como una abstracta palabra
sacada de la manga,
sino como algo real, concreto,
ante quien rendir homenaje con acciones
y dar la vida si es necesario.

VIII

El hombre que me ame
reconocer? mi rostro en la trinchera
rodilla en tierra me amar?
mientras los dos disparamos juntos
contra el enemigo.

IX

El amor de mi hombre
no conocer? el miedo a la entrega,
ni temer? descubrirse ante la magia del enamoramiento
en una plaza llena de multitudes.
Podr? gritar -te quiero-
o hacer r?tulos en lo alto de los edificios
proclamando su derecho a sentir
el m?s hermoso y humano de los sentimientos.

X

El amor de mi hombre
no le huir? a las cocinas,
ni a los pa?ales del hijo,
ser? como un viento fresco
llev?ndose entre nubes de sue?o y de pasado,
las debilidades que, por siglos, nos mantuvieron separados
como seres de distinta estatura.

XI

El amor de mi hombre
no querr? rotularme y etiquetarme,
me dar? aire, espacio,
alimento para crecer y ser mejor,
como una Revoluci?n
que hace de cada d?a
el comienzo de una nueva victoria.


Publicado por carmenlobo @ 13:05
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