Jueves, 04 de octubre de 2007
Nuestros nuevos amos
Arturo P?rez-Reverte


A los espa?oles nos destrozaron la vida reyes, arist?cratas, curas y generales. Bajo su dominio discurrimos dando bandazos, de miseria en miseria y de navajazo en navajazo, a causa de la incultura y la brutalidad que impusieron unos y otros. Para ellos s?lo fuimos carne de ca??n, reba?o listo para el matadero o el pared?n seg?n las necesidades de cada momento. Situaci?n a la que en absoluto fuimos ajenos, pues aqu? nunca hubo inocentes. Nuestros reyes, nuestros curas y nuestros generales eran de la misma madre que nos pari?. Espa?oles, a fin de cuentas, con corona, sotana o espada. Y todos, incluso los peores, murieron en la cama. Cada pueblo merece la historia y los gobernantes que tiene.

Ciertas cosas no han cambiado. Pas? el tiempo en que los reyes nos esquilmaban, los curas reg?an la vida familiar y social, y los generales nos hac?an marcar el paso. Ahora vivimos en democracia. Pero sigue siendo el nuestro un esperpento fiel a las tradiciones. Contaminada de nosotros mismos, la democracia espa?ola es incompleta y sectaria. Ignora el respeto por el adversario; y la incultura, la ruindad insolidaria, la demagogia y la estupidez envenenan cuanto de noble hay en la vieja palabra. Seguimos siendo tan fieles a lo que somos, que a falta de reyes que nos desgobiernen, de curas que nos quemen o rijan nuestra vida, de generales que proh?ban libros y nos fusilen al amanecer, hemos sabido dotarnos de una nueva casta que, acomod?ndola al tiempo en que vivimos, mantiene viva la vieja costumbre de chuparnos la sangre. Nos muerden los mismos perros infames, aunque con distintos nombres y collares. Si antes eran otros quienes fabricaban a su medida una Espa?a donde medrar y gobernar, hoy es la clase pol?tica la que ha ido organiz?ndose el cortijo, transform?ndolo a su imagen y semejanza, seg?n sus necesidades, sus ambiciones, sus bellacos pasteleos. ?sa es la nueva aristocracia espa?ola, encantada, adem?s, de haberse conocido. No hay m?s que verlos con sus corbatas fosforito y su sonriente desverg?enza a mano derecha, con su inane gravedad de tontos solemnes a mano izquierda, con su ruin y bajuno descaro los nacionalistas, con su alelado vaiv?n mercenario los dem?s, siempre a ver c?mo ponen la mano y lo que cae. Sin rubor y sin tasa.

En Espa?a, la de pol?tico debe de ser una de las escasas profesiones para la que no hace falta tener el bachillerato. Se pone de manifiesto en el continuo rizar el rizo, legislatura tras legislatura, de la mala educaci?n, la ausencia de maneras y el desconocimiento de los principios elementales de la gram?tica, la sintaxis, los ciudadanos y ciudadanas, el lenguaje sexista o no sexista, la memoria hist?rica, la econom?a, el derecho, la ciencia, la diplomacia. Y encima de cantama?as, chulos. Osan pedir cuentas a la Justicia, a la Real Academia Espa?ola o a la de la Historia, a cualquier instituci?n sabia, respetable y necesaria, por no plegarse a sus oportunismos, enjuagues y demagogias. Vivimos en pleno disparate. Cualquier paleto mierdecilla, cualquier leguleyo marrullero, son capaces de llev?rselo todo por delante por un voto o una legislatura. Saben que nadie pide cuentas. Se atreven a todo porque todo lo ignoran, y porque le han cogido el tranquillo a la impunidad en este pa?s miserable, cobarde, que nada exige a sus pol?ticos pues nada se exige a s? mismo.

Nos han tomado perfectas las medidas, porque la incultura, la cobard?a y la estupidez no est?n re?idas con la astucia. Hay imb?ciles analfabetos con disposici?n natural a medrar y a sobrevivir, para quienes esta torpe y acomplejada Espa?a es el para?so. Y as?, tras la a?ada de pol?ticos admirables que tanta esperanza nos dieron, ha tomado el relevo esta generaci?n de trileros profesionales que no vivieron el franquismo, la clandestinidad ni la Transici?n, mediocres funcionarios de partido que tampoco han trabajado en su vida, ni tienen intenci?n de hacerlo. Gente sin el menor v?nculo con el mundo real que hay m?s all? de las siglas que los cobijan, autistas profesionales que s?lo frecuentan a compadres y c?mplices, nutri?ndose de ellos y entre ellos. Salvo algunas escasas y dign?simas excepciones, la democracia espa?ola est? infestada de una gentuza que en otros pa?ses o circunstancias jam?s habr?a puesto sus sucias manos en el manejo de presupuestos o en la redacci?n de un estatuto. Pero ah? est?n ellos: oportunistas aupados por el negocio del pelotazo auton?mico, poceros de la pol?tica. Los nuevos amos de Espa?a.


Publicado por carmenlobo @ 11:07  | P?rez-Reverte, Arturo
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