Viernes, 28 de septiembre de 2007

El hispanista de la No Hispania

Arturo P?rez-Reverte
El Semanal


Henry Kamen regresa al ruedo ib?rico. Y, como cada vez que saca algo del horno, el historiador ingl?s afincado en Catalu?a, donde algunos le aplauden y r?en mucho los chistes, aplica b?lsamo Beb? al culito del nacionalismo paleto que tanto lo estima. En el ?ltimo libro, Kamen detalla sus ?ltimos descubrimientos sobre la inexistente realidad nacional de Espa?a; que, como todo el mundo sabe, fue inventada a medias por Felipe V y el general Franco. Esta vez, don Henry sostiene que hasta el siglo XX no hubo cultura nacional espa?ola, que ?sta floreci? en los exilios, fue tard?a y cutre, y que lo que hubo desde S?neca, Quintiliano, Pomponio Mela o Marco Valerio Marcial hasta hoy, incluidos Isidoro de Sevilla, Berceo, Cervantes, Graci?n, Vel?zquez, Quevedo, Goya, Morat?n, Gald?s o Machado, ni fue nacional, ni fue cultura, ni fue nada. S?lo verduras de las eras.

Se preguntar?n ustedes por qu? no le tira un viaje a Henry Kamen alg?n historiador profesional, en lugar de un simple novelista aficionado a leer libros. Tambi?n me lo pregunto yo. Sorprende el silencio de los corderos, en esta Espa?a Que Nunca Existi? donde, sin embargo, abundan quienes le pondr?an a Kamen los pavos a la sombra. Pero all? cada cual. Yo me bato por motivos personales: de vez en cuando, en entrevistas y art?culos, Kamen menciona mi nombre. Me halaga, pero tengo una reputaci?n que mantener. Empiezas dejando que un ingl?s te toque los huevos, y nunca se sabe. Y m?s trat?ndose de mi compadre Diego Alatriste, a quien alude don Henry cuando afirma: ?Tengo una singular batalla con P?rez-Reverte, que obedece a que ?l escribe en torno a la glorificaci?n legendaria de una Espa?a que nunca existi?.

Pero Kamen patina. No se trata de gloria, sino de ?pica: materia no exclusiva de la delgada l?nea roja, fusileros irlandeses, mercenarios gurjas, lanceros bengal?es o la madre que los pari?, cuyo patriotismo o car?cter nacional nunca cuestiona Kamen, tan aficionado a desmontar los de otras naciones. Como historiador, don Henry conoce nombres y fechas: 1492, Las Navas de Tolosa, Pav?a, Otumba, Trafalgar, Bail?n o Cavite; incluidos Tol?n, Tenerife, Cartagena de Indias, Buenos Aires y otros lugares donde los ingleses, pese a su motivaci?n patri?tica indiscutible y a su brillante cultura nacional anterior al siglo XX, se llevaron una enorme mano de hostias. Y en lo que a glorificaci?n se refiere, precisemos que en las historias de Alatriste no se trata de eso, sino de todo lo contrario. A lo mejor es que el artista habla de o?das, pues lo desaf?o a demostrar que su Espa?a es m?s s?rdida o descarnada que la que ven los ojos de Diego Alatriste. La palabra gloria no cuadra a esta naci?n, no por antigua menos infeliz, ingrata y miserable, ni a tanta bandera manipulada por tenderos sin escr?pulos e historiadores a sueldo. S?lo un imb?cil puede confundir glorificaci?n pomposa o patrioter?a barata con el acto de narrar desde la Historia y la memoria, como si en las bibliotecas espa?olas s?lo figurase la colecci?n del Guerrero del Antifaz. Henry Kamen no es un imb?cil, pero vive en Espa?a ??l dir?a en Catalu?a? de dar coba a los que s? lo son. Por eso no huele a honrado el pan que come. Decir que Espa?a no existe como naci?n secular ni como cultura nacional es imitar a Jacques de Thou, quien el mismo a?o en que se publicaba la segunda parte del Quijote, negaba que en Espa?a hubiese cultura, fuera de Nebrija y el Pinciano. As?, negar lo innegable es ignorar, por la cara, la Ispania de Estrab?n, la Spania de Artemidoro y la Hispania de Tito Livio; y m?s all? del simple ?o no tanto? concepto geogr?fico, tambi?n es negar la monarqu?a hispano-visigoda, el concilio de Toledo, el ?Yo s?n I chomte d?Espanya que apela hom lo chomte de Barcelona? de la Cr?nica de Bernat Desclot, los ?Quatre reis que ell nomen? d?Espanya, qui son una carn e una sang? de Ram?n Muntaner, los privilegios otorgados a ?la naci?n espa?ola? en Brujas, la Pragm?tica de Guadalupe, las referencias a Espa?a en los textos hostiles de Guicciardini y Maquiavelo, el Sal?n de Reinos del Buen Retiro de Madrid, la pugna del tomismo con el luteranismo, el padre Mariana, la Pepa del a?o 12, los cuernos del toro de Osborne y cuanto colguemos en ellos por delante y por detr?s.

Otra cosa es que Espa?a sea un putiferio lleno de envidia, incompetencia y mala fe, donde en vez de Estado ?ah? tiene raz?n don Henry? tenemos un infame bebedero de patos. Pero eso lo sabemos de sobra. No hace falta que nos lo diga un hispanista ingl?s, instalado bajo ub?rrima sombra mientras sus agradecidos patrocinadores le trastean con entusiasmo la entrepierna. Y viceversa.



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Publicado por carmenlobo @ 10:57  | P?rez-Reverte, Arturo
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