Jueves, 28 de junio de 2007
Aqu? no se suicida nadie
Arturo P?rez- Reverte




Hablo de memoria, pero creo recordar que, hace unas semanas, a un ministro de Sanidad chino lo fusilaron por corrupto; y otro japon?s, tras ser pillado de marr?n, se hizo el harakiri en plan grosero, ahorc?ndose antes de que la Polic?a le dijera est?s servido. Ambos episodios se prestan a comentarios e interpretaciones seg?n el punto de vista de cada cual. En lo que respecta al chino, hay quien ver? el asunto con la indignaci?n del que se opone a la pena de muerte, y hay quien opinar? que, puestos a meter en alg?n sitio doce balas de AK-47, las asaduras de un ministro corrupto son lugar adecuado. Yo no voy a pisar ese jard?n. Me limitar? a decir que, aunque me parece mal la pena de muerte en t?rminos generales ?en casos particulares y personales ya hilo m?s fino?, el fusilamiento de un ministro de Sanidad corrupto no me quita el sue?o, ni en China ni en Legan?s; que me disculpen los usuarios de mecheros Bic y el borreguito de Norit. Lo que me desvela, poni?ndome una mala leche espantosa, es la impunidad que nuestra confortable y humanitaria Espa?a brinda a tanto sinverg?enza, sea ministro o sea gorrilla de aparcamiento junto a la Giralda ?y que me perdonen los gorrillas por mezclarlos con esa turbia compa??a?. Eso me lleva a hablarles del otro difunto. Del japon?s. Porque imaginen el caso. Mikedo Kontodo, o como se llame el fulano, se entera de que lo suyo va a hacerse p?blico, y de que el telediario contar? con pelos y se?ales c?mo se lo llev? crudo con terrenos recalificados en Osaka, se conchab? con los yakuzas, trinc? comisiones fraudulentas hasta del dibujante de Heidi, y se gast? la viruta con geishas y lumis vestidas de colegialas con calcetines, que eso all? los pone a todos como Yamahas. As? que nuestro primo Mikedo, que tuvo un antepasado samur?i en Okinawa, otro en Tsushima y otro con los Cuarenta y Siete Ronin, decide que el deshonor es demasiado para su cuerpo serrano. As? que, para rehabilitarse ?l y su familia ante la sociedad a la que defraud?, dice Banzai, se pone el kimono, se calza media botella de sake para que no le tiemble el pulso, y como rajarse las tripas le da repel?s ?hasta los japoneses se est?n amariconando ya? decide ahorcarse en el jard?n, entre bons?is, antes que verse en boca del vulgo, como la Lirio.

Y ahora tr?iganse la cosa para Espa?a. E imaginen, si tienen huevos, a ese concejal de Urbanismo, a ese alcalde, a ese diputado, a ese ministro o ministra, enter?ndose de que va a saberse lo suyo con el constructor Fulano, las prevaricaciones, cohechos y corruptelas diversas, el l?o con una guarra de Aqu? hay tomate, los setecientos viajes en avi?n oficial para comprar ropa en Londres, o la grabaci?n de sus conversaciones ?ntimas con Josu Ternera dici?ndole: ?Porque sin ser tu mar?o, ni tu novio, ni tu amante, soy el que m?s te ha quer?o. Con eso tengo bastante?. Imag?nense todo eso, como digo, y al pavo o la pava de turno apesadumbrado por el oprobio, dudando entre soga, veneno o pu?al, como en los dramas de Tamayo y Baus. Qu? dir?n, cielo santo, mis compa?eros de partido, y mis votantes, y mis hijos, y los hijos de mis hijos. Y mis ancestros. Tierra, tr?game. Adi?s, mundo cruel. Etc?tera.

?Verdad que no se lo imaginan ustedes ni hartos de morapio? Pues yo tampoco, y eso que vivo de echarle imaginaci?n a las cosas. Si un pol?tico espa?ol se entera de que ma?ana airean su cuenta en Gibraltar, los ladrillos de su compadre o las bolsas con billetes de quinientos euros de su leg?tima, encoge los hombros, se fuma un puro y marca el tel?fono de una sauna de ucranianas. Que venga Ivanka a relajarme, que estoy algo tenso. Entonces vas y le explicas lo del japon?s: aquel caballero decidi? salvar su honor con esto y lo otro. Samur?i, ya sabe. Gente as?. ?No seguir?a usted su ejemplo, m?s que nada para desinfectar el paisaje? An?mese, hombre. Apenas duele. Honor y dem?s parafernalia. Entonces el fulano, tapando el tel?fono con la mano, pregunta de qu? vas, Tom?s, y te recomienda eches un vistazo a los ?ltimos resultados electorales: pese a los procesos que tiene abiertos por corrupci?n urban?stica, trata de blancas y conducir sin carnet, en su pueblo acaban de reelegirlo por mayor?a absoluta. Esto es Espa?a, listillo, remata. Que eres un listillo. Aqu? estamos en familia; todos somos presuntos de algo, as? que no pasa nada. Cuervo no come cuervo. En el peor de los casos, un juicio, fotos y titulares de prensa, algo de talego, y despu?s a disfrutar. Que son dos d?as. Entre nosotros, chaval: ese japon?s era un poquito gilipollas.



Publicado por carmenlobo @ 10:49  | P?rez-Reverte, Arturo
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios