Martes, 05 de junio de 2007
Insultando, que es gerundio (II)
Arturo P?rez-Reverte



Les contaba la semana pasada lo dif?cil que se va poniendo insultar cuando lo pide el cuerpo; incluso aludir despectivamente a algo que detestas o desprecias, y hacerlo sin vulnerar los cada vez m?s estrechos l?mites de lo socialmente correcto. Mencionaba los casos reales de lectores gaiteros ?todo es compatible en XLSemanal? indignados cuando utilizo de modo peyorativo, que es casi siempre, la eufem?stica palabra soplagaitas. O la documentada carta que me dirigi? hace un par de a?os una empresa de artesanos vidrieros afe?ndome el uso de sopladores de vidrio. Y es cierto que as? est?n las cosas. Ya ni hijo de puta puedes decir impunemente, pues se revuelven como gato panza arriba las se?oras del oficio, o ?una madre es una madre, al fin y al cabo? su muy digna descendencia. Para quienes necesitamos describir, contar o interpretar el mundo por escrito, el problema reside en que, si aplic?semos al pie de la letra tan restrictivas interpretaciones, ser?a imposible utilizar palabras descalificadoras o peyorativas, pues siempre habr? un sector de poblaci?n incluido en ese t?rmino, aunque el significado de uso concreto, y evidente, lo deje fuera del asunto. Decir que Ignacio de Juana Chaos, verbigracia, es un canalla y un psic?pata ser? discutido por muy poca gente honrada, excepto ?y con raz?n, claro, desde su punto de vista? por aquellos innumerables canallas y psic?patas que no son, como ese mierda de individuo, conspicuo gudari de la patria vasca, miserables asesinos.

Tanta y tan exquisita sensibilidad, tanto sarpullido tiquismiquis por el uso de una de las lenguas m?s cultas, ricas y complejas del mundo, embota mucho los filos de la eficacia expresiva ?y luego quieren algunos que tengamos estilo?. Imagino que a una mala bestia analfabeta que debe farfullar en el Congreso o en el Senado, sin las m?s elementales nociones de vocabulario imprescindible, gram?tica u ortograf?a, por qu? aprueba o niega tal o cual presupuesto, o a un concejal que, previo engrase ladrillero, se cambia de partido y vota la recalificaci?n de algo, no les debe de producir esto demasiados quebraderos de cabeza: cuantos m?s lugares comunes y m?s pol?tica y socialmente correcto sea todo, mejor. M?s votos. Pero a quienes vivimos de darle a la tecla y contar cosas a base de per?frasis, retru?canos y cosas as?, nos lo est?n poniendo crudo. Decir que alguien es aburrido, un insufrible co?azo, por ejemplo, puede echarte encima, cual panteras desaforadas, a las feminatas que anden buceando en la etimolog?a del palabro. Hasta el adjetivo hist?rico, usado de modo peyorativo, terminar? siendo mal visto; pues viene de la palabra griega ?stera, que significa matriz. Y con el machismo opresor hemos topado. Etc?tera.

Sin olvidar, claro, los nacionalismos, localismos, paletismos y otros ismos de lo mismo. Que ?sa es otra. No ya porque gallego, verbigracia, tenga una variante de uso despectivo en algunos lugares de la Am?rica hispana ?deber?an ir los de la Junta correspondiente a reclamar all?, en vez de tocarle los huevos y las matrices a la Real Academia Espa?ola?, sino porque, tal como anda el patio, uno est? expuesto a todo. Si escribo tonto del culo puedo dar pie a protestas, por supuestas alusiones, de alg?n afectado por la inc?moda ?y sin duda honorabil?sima? dolencia de las hemorroides. Si recurro al viejo insulto de mi tierra, castizo de toda la vida ?que tiene incluso variante familiar y cari?osa?, maric?n de playa, me expongo a que cuanto maric?n frecuenta el litoral hispano en temporada veraniega ponga el grito en el cielo y me llame perra. En cuanto a ep?tetos de uso diario, cada vez que escribo capullo lo hago temiendo, de un momento a otro, que alguna cooperativa levantina de criadores de gusanos de seda escriba ment?ndome a los difuntos. Y cuando digo tontos del haba o tontos del ciruelo agacho las orejas en el acto, esperando el ladrillazo de alguna cooperativa hortofrut?cola, murciana por ejemplo, donde el haba, o m?s concretamente las habicas tiernas, son como todo el mundo sabe cuesti?n de orgullo patrio. Y para qu? decirles si se me ocurre calificar, por ejemplo, a alguien de enano: mental, f?sico, intelectual o lo que sea. No les quepa duda de que, al d?a siguiente, el buz?n rebosar? de cartas enviadas por alguna asociaci?n nacional de enanos, incluida la banda del Empastre y el Bombero Torero, llam?ndome desaprensivo y fascista. Y hablo casi en serio. O sin casi. Hace tiempo coment? en esta p?gina la carta indignada que, tras calificar de payaso a un pol?tico, recib? de una oeneg? llamada ?lo juro por mi santa madre? Payasos sin Fronteras.



Publicado por carmenlobo @ 10:05  | P?rez-Reverte, Arturo
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios