Jueves, 03 de mayo de 2007
La princesa de Cl?ves y la palabra `patriota?
Arturo Perez Reverte




Hay un columnista al que leo cada mes en la revista literaria gabacha Lire. Se llama Fr?d?ric Beigbeder y no lo conozco personalmente; pero me agradan su iron?a, sus puntos de vista, y sobre todo su forma de entender la cultura. Una forma ilustrada, por supuesto, pero lejos de la pedanter?a intelectual en la que tantos, franceses o no, incurren a menudo. En cuanto a Beigbeder, no siempre comparto sus opiniones; pero es inteligente, y me interesa lo que dice y c?mo lo dice. La ?ltima p?gina suya que he le?do la dedicaba a comentar un juicio despectivo de Nicolas Sarkozy sobre La princesa de Cl?ves, de Madame de La Fayette: novela que, en no demasiadas p?ginas, relata la historia de una mujer hermosa y triste enamorada de un hombre que no es su marido, y al que renuncia para salvaguardar su honor, incluso despu?s de que el marido haya muerto de pena, crey?ndose ?sin fundamento? enga?ado por ella.

Entre otros sentimientos, la menci?n a La princesa de Cl?ves me despierta recuerdos gratos. La le? a los quince o diecis?is a?os, en la biblioteca de mi abuela materna; y desde sus primeras l?neas ??Nunca brillaron tanto en Francia la magnificiencia y la galanter?a como en los ?ltimos a?os del reinado de Enrique II??? me conmovi? por su elegancia y delicadeza. Virtudes estas que, seg?n apunta Fr?d?ric Beigbeder con ?cida co?a, no sirven, a juicio de Sarkozy, para reformar la econom?a nacional, ni para evitar el desempleo juvenil, ni para mejorar las estructuras del Estado franc?s. Frente a tan elemental enfoque de la cuesti?n, Beigbeder subraya en su art?culo la grandeza de La princesa de Cl?ves. Se trata, dice, de una bella historia sobre el amor imposible, sobre el deseo y la virtud, escrita con profunda psicolog?a y con prosa de absoluta y eterna belleza. Luego cita el siguiente p?rrafo: ?Os adoro, os odio; os ofendo, os pido perd?n; os admiro, me averg?enzo de admiraros?, y concluye: ??Leer este libro lo vuelve a uno patriota! S?lo nuestro pa?s, riguroso y apasionado, pod?a alumbrar semejante obra maestra. Escuchar esta lengua es escuchar la lengua de la inteligencia?.

Y, bueno. Aparte de que don Nicol?s Sarkozy quede como un soplagaitas y un bocazas, del art?culo de Beigbeder retengo una frase contenida en el p?rrafo que acabo de citar: Leer este libro lo vuelve a uno patriota. Con pregunta inevitable a continuaci?n: ?cu?les ser?an los floridos comentarios del personal si alguien en Espa?a tuviera las santas agallas de afirmar, de palabra o por escrito, que tal o cual libro lo vuelve a uno patriota? ?Imaginan a don Gaspar Llamazares, con su talento para cantar por las ma?anas, apostillando la cosa? ?O al ministro de Asuntos Exteriores de Catalu?a, se?or Carod-Rovira, diferenciando entre patriotas buenos y patriotas malos? ?Al apolillado se?or Acebes explic?ndonos qu? libros y oraciones p?as lo hacen a uno patriota y cu?les no? ?A don Jos? Blanco, simp?tico secretario de organizaci?n de los que ahora medran y legislan, ilustr?ndonos sobre lo que ?l y su pe?a entienden por patriota?

En contra de lo que pueden pensar algunos cuando lean esto ?entre los lectores de XLSemanal tambi?n hay tontos del ciruelo, como en todas partes?, Fr?d?ric Beigbeder no es de derechas, aunque eso sorprenda a quienes creen que la palabra patria s?lo sirve para llevar bien el paso de la oca. Matizado eso, ?son capaces de imaginar ustedes, en Espa?a, a un intelectual de cualquier signo, a un escritor, a un pol?tico, a un fulano para cuya actividad sea imprescindible poseer unos conocimientos b?sicos y un sentido razonable de las conexiones de la palabra cultura con la palabra patria, afirmando con la boca abierta y sin despeinarse que leer tal o cual libro lo vuelve a uno patriota? ?Que escuchar la lengua espa?ola es escuchar la lengua de la inteligencia? ?Que la lectura de El Quijote, o de La Regenta, o del Busc?n, o de Pepita Jim?nez, o de El s? de las ni?as, o de Fortunata y Jacinta, o de La tierra de Alvargonz?lez, o de El ruedo ib?rico, o de La familia de Pascual Duarte, o de Los santos inocentes, o de Vientos del pueblo, o de La aventura equinoccial de Lope de Aguirre, aumenta el n?mero de quienes, seg?n el diccionario de la Real Academia, ?tienen amor a su patria y procuran todo su bien??

Pues eso. Que hay d?as, como hoy, en que le pedir?a prestados a Fr?d?ric Beigbeder, si se dejara, el nombre, la p?gina y la patria, princesa de Cl?ves incluida. Hasta a Sarkozy o a S?gol?ne Royal, f?jense, los cambiar?a por cualquiera de aqu?. A ciegas.


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Publicado por carmenlobo @ 20:26  | P?rez-Reverte, Arturo
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