Jueves, 26 de abril de 2007
Cuesti?n de cojones
Arturo P?rez-Reverte
El Semanal




Hace tiempo que mi madre no me da la bronca por abusar el lenguaje soez en esta p?gina, y empiezo a preocuparme. O ella envejece y se acostumbra, o estoy perdiendo facultades y volvi?ndome ling??sticamente correcto. Por fortuna, todav?a llegan cartas de alg?n lector o lectora inasequibles al desaliento, afe?ndome mi poca verg?enza. E incluso Nacho Iglesias, el baranda de esta barraca, recibe peri?dicas sugerencias para que en El Semanal me echen a la calle de una puta vez. La ?ltima es de un se?or de Oviedo, por la letra jubilado y por el membrete notario, que me afea el uso, e incluso el abuso, de la palabra "cojones", e incluso sugiere la posibilidad de que yo saque tanto a colaci?n el asunto por alg?n trauma personal relacionado con mi propia virilidad o, subraya el amable comunicante, mi ausencia de ella. "A ver si es maric?n", concluye, por si no he captado los circunloquios preliminares.

En fin. Al margen de que yo pueda resultar m?s o menos maric?n, la antedicha carta me viene al pelo para traerles a colaci?n un impreso an?nimo que hace tiempo circula por ah?, --alg?n lector ha tenido el detalle de mand?rmelo--, y que, bajo el t?tulo Riqueza del castellano, enumera una exhaustiva relaci?n de las diversas acepciones que en nuestra lengua, la de Quevedo y Cervantes, tienen los atributos masculinos. Y me van a perdonar el notario de Oviedo y mi madre, pero no me resisto a glosar el asunto y poner los cojones en su sitio.

Por ejemplo: seg?n confirma con acierto singular el mencionado folleto, el sentido de "cojones" var?a seg?n el numeral que lo acompa?a. La unidad significa algo caro o costoso (eso vale un coj?n), dos puede sugerir arrojo o valent?a (con dos cojones), tres significar desprecio (me importa tres cojones), y un n?mero elevado suele apuntar dificultad extrema (conseguirlo me cost? veinte pares de cojones). Del mismo modo, basta un verbo para darle variedad a los significados. Verbigracia: "tener" puede referirse a valent?a (esa t?a tiene cojones), pero tambi?n censura, admiraci?n o sorpresa (?tiene cojones!). "Mandar" indica perplejidad (?manda cojones!); expresi?n que, en su variante ?manda huevos!, hizo recientemente popular en sesi?n de las Cortes, mi paisano y compa?ero de maristas Federico Trillo.

Siguiendo con los verbos, acompa?ado de "poner" puede significar reto o aplomo (puso los cojones encima de la mesa), y el verbo "tocar" implica molestia, hast?o o indiferencia (me toca los cojones), vagancia (se toca los cojones) e incluso desaf?o (anda y t?came los cojones). El t?rmino es tambi?n acepci?n de lentitud (viene arrastrando los cojones). Y en cuanto a amenaza, su uso es frecuente (te voy a volar los cojones) e incluso se recurre a ello para describir agresi?n f?sica (fue y le pate? los cojones).

Los prefijos y sufijos tambi?n son importantes de cojones.

Por ejemplo, a- significa miedo (acojonado), des- implica regocijo (descojonarse), y -udo implica calidad o perfecci?n (cojonudo). Tambi?n las preposiciones matizan lo suyo: "de" alude a ?xito (nos fue de cojones) o intensidad (hace un fr?o de cojones), "hasta" define ciertos l?mites (hasta los cojones) y "por" alude a intransigencia (por cojones).

Tambi?n se recurre a ellos como lugar de origen para definir cierto tipo de actitudes intr?nsecamente espa?olas y como origen de voluntad inapelable (porque me sale de los cojones). En cuanto al color, la textura o el tama?o del asunto, los significados son ricos y diversos como la vida misma. Un color violeta define bajas temperaturas (se me quedaron los cojones morados de fr?o). Posici?n y tama?o son decisivos, tanto para precisar pachorra y tranquilidad (se pisa los cojones) como coherencia (lleva los cojones en su sitio). Sin que falten referencias cultas o hist?ricas (tiene los cojones como el caballo de Espartero).

As? que ya me dir? usted, se?or notario. A ver cu?ndo Shakespeare, o Joyce, o la madre que los pari?, en esa jerga onomatop?yica y septentrional que usaban los pastores para llamar a las ovejas, y los piratas para repartirse el bot?n contando con los dedos, fueron capaces de utilizar, con todo su Oxford, la palabra equivalente con tanta variedad, y tanta riqueza, y tanta prosapia como la usa hasta el m?s analfabeto de nuestros paisanos. Tres mil a?os de griego, lat?n, ?rabe y castellano respaldan el asunto. Lo que, se mire por donde se mire, es un respaldo ling??stico de cojones.







Publicado por carmenlobo @ 11:59  | P?rez-Reverte, Arturo
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