Jueves, 12 de abril de 2007

Una de piratas
Por Santiago O?Donnell

ESCENARIO
P?gina 12 08/04/2007




Tengo una buena historia de piratas pero no s? bien c?mo contarla. A ver. Es sobre una compa??a multinacional de origen estadounidense que opera en Colombia y que fue acusada de mandar a matar a tres de sus delegados gremiales. Los sindicalistas hab?an sido bajados de un micro de la empresa y asesinados por una banda de paramilitares que operaba en la zona, dos en el 2001, el otro en el 2002. La multinacional se dedica a la explotaci?n de minas de carb?n y tiene base en Alabama, Estados Unidos, donde sus yacimientos empezaron a vaciarse en los a?os ?80, por lo que debi? buscar su materia prima en otras partes del mundo. De Colombia extrae m?s de 16 millones de toneladas de carb?n al a?o, suficientes para cubrir sus exportaciones a Estados Unidos, Europa e Israel, facturar m?s de 500 millones de d?lares por a?o y poner a trabajar a m?s de 3000 mineros a 2,50 d?lares la hora, la mitad de los cuales pertenece al sindicato. La empresa tiene una presencia importante en la sociedad colombiana y el New York Times le dio cr?dito por levantar escuelas, construir caminos y donar alimentos. Pero en Alabama cerr? cinco minas y dej? sin trabajo a 2000 mineros que cobraban 18 d?lares por hora. Fueron estos mineros quienes motorizaron la denuncia de sus colegas colombianos. La multinacional se llama Drummond. El juicio por ?ayudar y proteger? a los asesinos de los sindicalistas empieza el 14 de mayo en Atlanta y tiene una particularidad. La acusaci?n se basa en una ley para cr?menes cometidos fuera del territorio de los Estados Unidos y es la primera vez en m?s de 200 a?os que un caso basado en esa ley llega a juicio en ese pa?s. El prop?sito original de la ley, que data de 1789, era, es, perseguir actos de pirater?a.

La trama se espes? hace un par de meses gracias a un profesor de periodismo de un ignoto instituto terciario de Alabama. Resulta que la jueza del caso Drummond lo ven?a llevando bajo el m?s estricto secreto de sumario desde que le lleg? la denuncia cinco a?os atr?s. El profe le inici? un juicio a la jueza para que haga p?blico el expediente y en febrero la C?mara de Apelaciones le dio la raz?n. De los documentos obtenidos surgieron un par de datos interesantes. Primero, la declaraci?n del arrepentido, por llamarlo de una manera, m?s famoso de Colombia. Se trata de Rafael Garc?a, ex jefe de inform?tica del DAS, el servicio de inteligencia colombiano. Garc?a, que est? preso por borrar informaci?n de narcos colombianos de la base de datos de la DAS, destap? con sus confesiones el llamado esc?ndalo de la ?parapol?tica? que desnud? los nexos entre paramilitares responsables de masacres y encumbrados legisladores y funcionarios, algo muy parecido al terrorismo de Estado. Garc?a cont? muchas cosas de Drummond a la Justicia colombiana y una copia de esa declaraci?n se agreg? al expediente de Atlanta. Por ejemplo, Garc?a dice que en el 2001, poco antes del asesinato de los delegados de los mineros, presenci? una reuni?n entre el presidente de la filial colombiana de Drummond y el jefe paramilitar que controlaba la zona. Agreg? que en esa reuni?n vio que el empresario le entreg? un sobre con 200.000 d?lares al jefe paramilitar ?para asesinar a determinados gremialistas?. Tambi?n cont? que los paras usaron el puerto y los barcos de Drummond para transportar coca?na a Europa e Israel. A partir de sus dichos, hace dos semanas el fiscal general de Colombia reabri? el caso en ese pa?s. Drummond, que siempre neg? cualquier vinculaci?n con los paras, anunci? a trav?s de un comunicado que querellar? a Garc?a por calumnias e injurias. La empresa asegur? que ni siquiera su gerente de operaciones, Alfredo Ara?jo, est? vinculado con los paras. Ara?jo es primo hermano del senador Alvaro Ara?jo, que fue encarcelado en febrero, acusado de orquestar con los paramilitares el secuestro de un rival pol?tico. Y Alvaro es hermano de Mar?a Consuelo Ara?jo, la canciller de Uribe que debi? renunciar hace un mes cuando se supo que buena parte de su familia se hab?a vinculado con los paras. El t?o del empresario, Alvaro Ara?jo Noguera, tambi?n fue acusado de secuestro y est? pr?fugo, con pedido de captura internacional. Nadie es culpable por portaci?n de apellido, menos un gerente que sabe demasiado.

Otro dato interesante que surgi? del expediente es que Drummond, a espaldas de la jueza, hab?a contratado la firma del ex secretario de Estado James Baker para que haga lobby ante el Departamento de Estado con la expectativa de que la administraci?n Bush haga desestimar el caso por razones de seguridad nacional. Un abogado de la firma Baker Potts Lld. detall? para la jueza las reuniones que mantuvo con cuatro funcionario del Departamento de Estado durante dos meses, hasta que Su Se?or?a se enter? y le orden? suspender los contactos. Entonces Drummond insisti? en que la magistrada consulte al gobierno. La jueza lo hizo y obtuvo una carta de la fiscal?a general asegurando que esta vez el Departamento de Estado se mantendr?a prescindente.

Esta vez, porque durante el gobierno de Bush el Departamento de Estado hab?a frenado al menos tres juicios contra multinacionales norteamericanas del sector energ?tico en los que los demandantes hab?an intentado aplicar la ley de pirater?a, conocida como ATCA. El mes pasado, sin ir m?s lejos, un juez de San Francisco desestim? un juicio ATCA iniciado por residentes de Pap?a-Nueva Guinea contra la minera inglesa R?o Tinto, a la que acusaron de connivencia con un r?gimen militar sanguinario. El juez se bas? en un dictamen del Departamento de Estado que dec?a que la demanda pon?a en riesgo el proceso de paz en ese pa?s. Pero el caso colombiano es distinto. All? se negocia un tratado de libre comercio con Estados Unidos que la mayor?a dem?crata en el Congreso no quiere. El principal argumento que usan los legisladores dem?cratas para frenarlo es la violencia contra gremialistas en ese pa?s, que ostenta el record mundial de sindicalistas asesinados. El caso Drummond se ha convertido en la bandera. La UST (la UOM estadounidense) y la AFL-CIO (el equivalente a la CGT) se han presentado como coquerellantes junto a los familiares de los sindicalistas colombianos asesinados. Se entiende lo del Departamento de Estado. A pesar de los esfuerzos de los muchachos de Baker, los funcionarios de carrera no habr?n querido tomar partido por un presidente en retirada.

Mientras tanto, en Colombia, cada vez se sabe m?s acerca de los pagos de ?vacunas? o peajes de las empresas extranjeras, y tambi?n nacionales, a los grupos paramilitares responsables por el asesinato de miles de personas y la desaparici?n de otros tantos. Aunque no todas las empresas actuaron de las misma manera y no pocas aprovecharon la relaci?n con los paramilitares para sus tareas de limpieza. De hecho, Drummond no es la ?nica multinacional de pa?s cafetero que enfrenta querellas en Estados Unidos basadas en la ley de pirater?a. Coca Cola tiene un juicio por usar a los paramilitares para reprimir actividades sindicales en dos de sus embotelladoras. Entre 1992 y el 2001 siete sindicalistas de las embotelladoras fueron asesinados por paramilitares. La petrolera Oxy fue demandada en el 2003 por su presunta responsabilidad en una masacre en Santo Domingo, Colombia, ocurrida en 1998. Dyncorp, en cambio, fue acusada de rociar con sustancias t?xicas a campesinos en la frontera entre Colombia y Ecuador como parte del programa de erradicaci?n de plantaciones de coca. Tambi?n est? el caso de la bananera Chiquita Brands, heredera directa de la United Fruits que orquest? con la CIA el golpe de Estado contra Jacobo Arbenz en Guatemala en 1954. Chiquita admiti? pagos a los paramilitares de las AUC aun despu?s de que las AUC fueran declaradas organizaci?n terrorista por los Estados Unidos en el 2002. Adem?s, cuatro traficantes colombianos fueron encarcelados supuestamente por usar una filial de Chiquita para contrabandear 3400 fusiles AK 47 y un cargamento de municiones que terminaron en las manos de los paramilitares. La multinacional lleg? a un arreglo con el Departamento de Justicia norteamericano, vendi? sus plantaciones en Colombia y pag? una multa de 25 millones de d?lares. En Colombia el arreglo se dio en llamar ?mate y pague?. La Justicia colombiana espera que el caso se cierre el 1? de junio para pedir la extradici?n de seis empresarios de Chiquita que se refugiaron en el pa?s del Norte.

La ley de pirater?a ya asusta a los empresarios norteamericanos. ?Los padres de la patria sentir?an escalofr?os si supieran que se est? utilizando el ATCA para golpear a empresas estadounidenses por eventos en pa?ses extranjeros que no pueden controlar?, dijo al Miami Herald John Murphy, vicepresidente para asuntos internacionales de la C?mara de Comercio de los Estados Unidos.

Murphy tiene razones para preocuparse. La actuaci?n de la Coca Cola en Colombia le vali? un boicot en varias universidades de Estados Unidos y Europa, agrupadas bajo el slogan ?tomar Coca Cola mata?. Drummond tambi?n pag? un precio. Entre agosto y noviembre pasado las empresas de energ?a Essent de Holanda y DONG de Dinamarca, dos clientes menores, anunciaron que suspend?an las compras de carb?n de Drummond por la situaci?n en Colombia a ra?z de una investigaci?n period?stica publicada en un diario dan?s. En el caso de DONG, que es una empresa estatal, la decisi?n fue anunciada por el ministro de Finanzas, Thor Pederson, en el Parlamento.

Colombia no es Dinamarca. Hace un par de semanas tuvo lugar en la bella Cartagena de Indias la reuni?n anual de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Fue un gran evento. Bill Gates, Gabriel Garc?a M?rquez y Tom?s Eloy Mart?nez, entre otros, dieron c?tedra a los due?os de los principales diarios de las Am?ricas en el sal?n de convenciones de un cinco estrellas. El domingo 18 de marzo se celebr? un almuerzo con la presencia del presidente Alvaro Uribe, que dedic? a los editores un sentido discurso en favor de la libertad de expresi?n. Fue el broche de oro perfecto para un fin de semana so?ado a orillas del mar, donde hace 200 a?os dejaron su marca los temibles piratas del Caribe. Seg?n la p?gina web de la SIP, el almuerzo con Uribe corri? por cuenta de la Drummond.


Publicado por carmenlobo @ 11:38
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