Martes, 10 de abril de 2007
Juan Jos? Mill?s
EL PAIS, 02-03-2007



La esquina es tanto un concepto arquitect?nico como moral. Por eso llamamos esquinado a un tipo de trato dif?cil. Por eso no hay, en el imaginario colectivo, una esquina sin bar. Voy al bar de la esquina. Esp?rame en el bar de la esquina. He encontrado al abuelo en el bar de la esquina, etc?tera. La esquina es tambi?n el sitio de trabajo de las putas. De ah? quiz? el invento del chafl?n, donde, al menos seg?n los h?bitos ling??sticos, parece que no hay bares ni putas. Tampoco el t?rmino achaflanado posee connotaciones peyorativas. Achaflanar significa, simplemente, dar a una esquina forma de chafl?n. Ergo el chafl?n es moralmente hablando superior a la esquina.

Las autoridades pidieron hace ya una semana a los peri?dicos que renunciaran a publicar anuncios relacionados con la prostituci?n. Que cerraran esa esquina tan rentable. Lo hicieron a prop?sito del debate sobre si reconocer o no el oficio m?s antiguo del mundo. Una vez tomada la decisi?n de no legalizarlo, solicitaron la ayuda voluntaria de las empresas period?sticas, pues parece que se puede prohibir la prostituci?n, pero no su publicidad. Incluso se puede prohibir la prostituci?n, pero no su pr?ctica. De hecho, la prostituci?n, si lo hemos entendido bien, continuar? siendo legal, aunque no estar? regulada. Lo que quiere decir que la ?nica ley a la que se plegar? ser? la del mercado (y quiz? la de las mafias). Si esta esquina es rentable, tendr? un nivel de ocupaci?n alto. Si no, se quedar? desierta (a menos que pongamos un bar).

Hasta ahora s?lo el gratuito 20 Minutos ha atendido el ruego de las autoridades. Ni siquiera aquellos que en sus editoriales condenan el comercio del sexo han renunciado a los beneficios de la prostituci?n. Tampoco los que editan suplementos religiosos y cuyos columnistas hablan de Dios con la confianza con la que usted y yo hablamos de nuestro cu?ado. Todos los editores contin?an en la esquina, con su bolso de piel marr?n, meneando el abanico. Ello me sume en un desconcierto a ratos moral y a ratos urban?stico. Me declaro, en lo urban?stico, partidario del chafl?n. En los temas de conciencia, en cambio, prefiero la esquina. Pero yo soy un particular desorientado. Las instituciones deber?an estar m?s achaflanadas.



Publicado por carmenlobo @ 11:05  | Millas, Juan Jose
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