Domingo, 08 de abril de 2007

Arturo P?rez-Reverte




La peripecia del Ostjedik ?el holand?s que anduvo de Camari?as a Vivero con su carga echando humo? termin? bien. Hubo suerte: soplaba viento sur. Con norte o noroeste duro, el final no habr?a sido tan feliz ni barato. Aunque barato no sea el t?rmino adecuado para los armadores, que ir?n a los tribunales para averiguar por qu? deben pagar ellos cuatro remolcadores que no pidieron, as? como el espect?culo taurino musical que se mont? en torno a lo que no era sino incidente menor, de los que ocurren todos los d?as en el mar; pero que, trat?ndose de costa gallega y espa?ola, se convirti? autom?ticamente en alarma general, pasto de bocazas indocumentados y apertura de telediarios.

Conclusi?n: seguimos sin aprender, sobre siniestros mar?timos, una pu?etera mierda. Ni siquiera lo elemental: que no es el alcalde o el ecologista de turno quien debe explicar en la tele lo que ocurre, sino que son Marina Mercante y Salvamento Mar?timo, y sobre todo un ministro de Fomento informado y responsable ?ni aquel nefasto ?lvarez Cascos de anta?o ni la malencarada y desagradable Magdalena ?lvarez de ahora? quienes tienen la obligaci?n de dar la cara, en vez de torear a la gente seg?n la m?sica electoral de cada momento. Para eso, claro, hace falta que la ministra y el director de la Marina Mercante se asesoren con quienes conocen el asunto. El problema es que Marina Mercante no est? en manos de marinos: los tienen ah? para coger el tel?fono, y no para opinar. Y cuando opinan, es para decir lo que su director general o la ministra quieren o?r.

Se trata de cobard?a pol?tica, como de costumbre. Eso convierte cada incidente naval en un espect?culo y un disparate: nadie cuenta las cosas como son. Nadie dice que el tr?fico mercante en la costa gallega pasa a 40 millas de ?sta, pero que los mismos barcos navegan frente a Ouessant, en Francia, a 15 o 20 millas, y por el Canal de la Mancha a menos de una milla del cabo Gris Nez. Nadie dice tampoco que en Espa?a, pese a recibir por mar, como el resto del mundo, el noventa por ciento de los productos necesarios para la vida diaria, los intereses mar?timos no existen, los armadores han sido criminalizados hasta el insulto, todo barco mercante se asocia con la palabra pirata, y al menor incidente, los pol?ticos y la prensa entran a saco. Eso no ocurre s?lo aqu?, por supuesto; pero en este para?so de la demagogia y la estupidez, los efectos son m?s graves.

Un ejemplo de nuestra hipocres?a son los petroleros. Las grandes compa??as controlan la extracci?n y poseen refiner?as y gasolineras, pero del transporte se lavan las manos. Sus flotas han desaparecido por tener mala prensa, y ahora es el armador griego K?trides Ti??lpides, o como se llame, quien se come el marr?n. Y as?, cada buque, petrolero o no, arrastra una leyenda siniestra, abucheado por quienes se benefician pero no quieren saber nada. Un caso elocuente es el del Sierra Nava. Ese barco pertenece a la Mar?tima del Norte, naviera seria que siempre luch? por mantener el pabell?n espa?ol en sus barcos, hasta que por falta de apoyo no tuvo m?s remedio que abanderarlos en Panam?, como todo cristo. Y resulta que el Sierra Nava, fondeando en Algeciras donde le indic? la autoridad portuaria, garre? con temporal de Levante ?cosa que les pasa a los barcos de vez en cuando?, y?ndose a la costa con un vertido de gas?leo ni de lejos equiparable al crudo del Prestige. En cualquier caso, para establecer responsabilidades est?n los tribunales. Sin embargo, antes de investigarse nada, cuando lleg? all? la ministra ?lvarez ?que de barcos no tiene ni puta idea, pero iba rodeada de periodistas?, lo primero que dijo fue que a los armadores del Sierra Nava les ca?an 600.000 mortadelos de multa y otros tantos de fianza, por la patilla. Eso antes de que nadie investigara lo ocurrido, para tapar la boca al personal, y por si acaso. Porque en Espa?a, todo barco, sin distinguir entre un armador honorable o cualquier desaprensivo que mueva chatarra flotante, es sospechoso s?lo por estar a flote. Su capit?n, culpable f?cil. Y su armador, pirata malvado o primo que paga.

Y ah? seguimos. Con la ministra de Fomento arreglando el mar a la medida de su competencia e intelecto. Dentro de poco, frente a la costa gallega o cualquier otra, un capit?n en apuros pedir? de nuevo refugio para su barco, y otra vez empezar? el vergonzoso espect?culo. No quisiera verme en los zapatos de ese capit?n. Cualquier pol?tico espa?ol prefiere un barco hundido, lejos, a verlo a flote cerca de un pueblo donde se vota. Hasta son capaces de hundirlo ellos, como al Prestige.


Publicado por carmenlobo @ 18:59  | P?rez-Reverte, Arturo
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