Martes, 12 de diciembre de 2006

EL librito azul
Conny Mendez



Jesucristo dijo: "Sois dioses" (Evangelio de San Juan, cap. 10-34). As? como la Creaci?n, toda ella fue un pensamiento manifestado, as? el hombre, que es un dios en potencia, crea con el pensamiento todo lo que ?l ve manifestado a igualdad y semejanza de su Creador. Esto ya lo aprendiste. Tambi?n has aprendido la mec?nica de esta creaci?n mental; el car?cter (positivo o negativo) de lo creado: la fuerza (fe o temor), que determina el car?cter; la manera de cambiar el aspecto exterior de lo que hayas creado (negando y afirmando); el poder de la palabra; que es el pensamiento hablado y que por lo tanto confirma las ?rdenes que has dado con tus pensamientos; y finalmente la f?rmula infalible para crear, manifestar y obtener lo mejor, lo m?s alto, lo perfecto: "Conociendo la Verdad", en acatamiento a la ordenanza del Maestro Jes?s Sabes que esta Verdad es que fuimos creados perfectos por un Creador perfecto, con la esencia perfecta de El mismo, con libre albedr?o para crear de manera positiva o negativa; por lo tanto el "mal" no es una creaci?n de Dios No tiene ning?n poder frente a la Verdad. Que desaparece al sustituir el pensamiento, y la palabra positiva Jes?s dijo: "no resist?is al mal" (S. Mateo, 5-39) o sea, que domin?ramos el mal con el bien La verdad ?nica es el Bien.

De ahora en adelante no podr?s jam?s volver a culpar a nadie de lo que te ocurra. Tendr?s que mirarte frente a frente y preguntarte "?C?mo fue mi clima mental en esta circunstancia? ?Fue positivo o negativo? ?He sentido fe o temor? ?Qu? especie de decretos he lanzado con mis palabras?" Por sus frutos los conocer?is" Tendr?s que sincerarte y contestar la verdad ?Te complace lo que est?s viendo? ?O te desagrada? T? dir?s.
Ahora, en metaf?sica cristiana decimos que Dios tiene siete aspectos: Amor, Verdad, Vida. Inteligencia, Alma, Esp?ritu y Principio. Como ves, todos estos aspectos son estados invisibles. Mentales, pues. No los podemos ver ni tocar. Sentimos y apreciamos sus efectos. Existen, act?an, son reales, son cosas y ninguno se puede negar.
Amor se le llama al car?cter de Dios, el primer aspecto de Dios, la fuerza m?s potente de todas las fuerzas y la m?s sensible. Pocas personas saben lo que es realmente el amor. La mayor?a cree que es aquello que se siente hacia los padres, los hijos, los esposos, los enamorados, etc. Afecto, cari?o, atracci?n, antipat?a y odio son todos diferentes grados de una misma cosa: sensaci?n. El amor es muy complejo y no se puede definir con una sola palabra pero ya que en nuestro planeta se entiende por amor la sensaci?n, y aunque ?sta no es sino, como quien dice, el bordecito exterior del amor, tratemos de acercar la sensaci?n lo m?s que se pueda al amor, para comenzar a comprenderlo. El punto central en la escala que va desde el odio hasta el sentimiento que all? llamamos "amor", es la tolerancia y la buena voluntad.
Parece una contradicci?n, pero cuando se "ama" mucho mucho o demasiado, faltan tolerancia y buena voluntad. Cuando se odia, faltan la tolerancia y la buena voluntad. O sea, que tanto el excesivo amor como el excesivo desamor son la negaci?n de la tolerancia y la buena voluntad. Jes?s dijo "Paz a los hombres de buena voluntad". Lo cual implica que lo que pase de all? no trae paz. La paz est? en el centro, el perfecto equilibrio, ni de m?s ni de menos, en todo. Todos los excesos, a?n el exceso de Bien (exceso de dinero, de amor, de caridad, de oraci?n, de sacrificio, etc.) desequilibran el peso de la balanza; llevan m?s hacia uno de los lados, y quitan la paz. Cuando el G?nesis dice: "de todos los frutos del para?so pod?is comer, salvo del fruto del ?rbol de la ciencia del Bien y del Mal" se refiere a eso precisamente. El tronco del ?rbol simboliza el centro, el equilibrio. Las ramas parten de ese centro, desprendi?ndose hacia todos lados produciendo "frutos". Algunos se manifiestan buenos, otros malos. Simbolizan los extremos. Ver?s pues que "el fruto prohibido" que tanta tribulaci?n ha causado en el mundo no es otra cosa que los extremos, el exceso en todos los aspectos, pues Dios, que todo lo creo, declar? toda su obra "buena" (l?elo en G?nesis) y s?lo menciona la palabra "Mal" con respecto al exceso.
Un par?ntesis para recomendarte que leas y medites el cap?tulo 3 de Eclesiast?s que comienza:
"Todo tiene su tiempo. . ." (La Biblia).
Volvamos al Amor. Aquellas madres que dicen amar tanto a sus hijos que no les permiten separarse del nido, ni casarse, ni actuar independientemente de ellas cuando ya son hombres y mujeres mayores de edad, no aman. Son ego?stas y lo que sienten es deseo de posesi?n. Aquellas novias y esposas que sufren torturas de celos, igualmente. Esos tipos de "amor" no son otra cosa que exceso de sentimiento. Sobrepasan la medida y por lo tanto se van muy lejos de la tolerancia y la buena voluntad.
Por lo general el exceso de sentimiento prueba que hay falla de desarrollo de la inteligencia. Esto sin duda causar? indignaci?n en aquellas personas que se llenan la boca dici?ndose "muy sentimentales". A nadie le agrada que otro le descubra su falta de inteligencia, pero pueden comprobarlo. El exceso de emotividad, como todo exceso, es "malo". Es prueba de que falta lo que le haga contrapeso. El exceso de calor, por ejemplo, se equilibra con igual cantidad de fr?o para llevarlo a ser soportable o desagradable. La inteligencia es fr?a. La emoci?n es c?lida. Una gran capacidad emotiva es una cualidad magn?fica y muy deseable, siempre que est? equilibrada con igual capacidad intelectual. Esto es lo que produce los grandes artistas. Pero el artista tiene su arte en que volcar toda su potencia emotiva. En cambio la persona exageradamente emotiva y con poco desarrollo intelectual vuelca toda su pasi?n en los seres humanos que la rodean, pretende atarlos y que cumplan su antojo.
El remedio para la excesiva emotividad es pensar y reflexionar mucho, sobre todo ponerse a meditar durante un rato y diariamente, en la inteligencia. Comenzando por preguntarse: ?Qu? cosa es la inteligencia? Continuando por pensar en que todo contiene inteligencia en el universo, las plantas, los animales, etc. y terminando por afirmar: "Yo soy inteligente, con la inteligencia de Dios mismo, ya que soy creado de la esencia misma del Creador; por la inteligencia, con la inteligencia y de la inteligencia de Dios". A los pocos d?as de repetir este tratamiento se notar? ya un cambio en la elasticidad y la penetraci?n mental; y con s?lo una semana del ejercicio se aprecia la transformaci?n en la forma de amar a los dem?s, una serenidad y una generosidad peculiar que uno nunca se hubiera cre?do capaz de expresar. Al mismo tiempo se nota un cambio total en los dem?s, hacia uno mismo. Esto se debe a que somos "individuos" o sea, indivisibles; y lo que afecta a uno afecta a todos. El escal?n que subas t? ayuda a toda la raza.
Ahora pasaremos a tratar sobre el enemigo N?mero Uno de toda la humanidad: El resentimiento y el rencor, por no decir el odio. Casi no hay seres humanos que est?n exentos de resentimientos, sin saber que esto amarga la vida entera, influencia en mal toda manifestaci?n y es causa de todas las decepciones que sufrimos, aun cuando se aprende a "negar y afirmar", a "conocer la Verdad", a vigilar y corregir los pensamientos y las palabras. Un solo resentimiento, un rencor grabado en el subconsciente y en el alma act?an como una fuentecita de hiel emanando su gota de amargura, ti??ndolo todo y contrariando sorpresivamente nuestros mayores anhelos. Nada, ni la demostraci?n m?s perfecta puede perdurar mientras exista aquel foco infeccioso malogrando nuestro propio ser. La Biblia, las iglesias, las religiones se cansan de abogar por el perd?n y el amor hacia los enemigos; y todo es en vano mientras no ense?en la forma pr?ctica de imponernos el perd?n hacia los que nos hieren. Mucho se escucha decir "Yo perdono pero no puedo olvidar". Mentira. Mientras uno recuerde un da?o, no lo ha perdonado.
Vamos a dar la f?rmula infalible para perdonar y olvidar al mismo tiempo, para nuestra propia conveniencia ya que esto nos establece en el punto central del equilibrio, el de la tolerancia y la buena voluntad y siendo este esfuerzo AMOR. San Juan, el Ap?stol de amor dice: "El amor es el cumplimiento de la ley". Cumplir con la ley del amor es cumplir con todas las leyes. Es estar con Dios, en Dios, es ser dichosos, satisfechos y completos en todas nuestras manifestaciones. Mi maestro dec?a: El hombre que ama bien es el hombre m?s poderoso del mundo. Y aqu? la receta para bien amar: Cada vez que sientas algo desagradable hacia otro; o bien que te encuentres resintiendo algo que te hayan hecho; o que te reconozcas un franco rencor o un deseo de venganza, ponte deliberadamente a recordar (no es tratar de olvidar lo de ahora), es a recordar todo lo bueno que conoces de aquella otra persona. Trata de revivir los ratos agradables que gozaste en su compa??a, en tiempos pasados, anteriormente al momento que te hiri?. Insiste en rememorar lo bueno, sus buenas cualidades, la forma en que pensabas de ella. Si logras re?rte de alg?n chiste que ella dijo o de algo c?mico que gozaron juntos, el milagro se ha hecho. Si no basta con un solo tratamiento, rep?telo tantas veces como sea necesario para borrar el rencor o resentimiento. Te conviene hacerlo, "hasta setenta veces siete".
Esto es el cumplimiento de la ley dada por Jes?s: "No resist?is al mal". Esto es volver la otra mejilla. Es amar a los enemigos, bendecir a los que nos maldicen, hacer bien a los que nos aaborrecen y orar por los que nos ultrajan y persiguen, todo sin exponernos a que nos pisoteen. Si lo haces con sinceridad te vas a dar cuenta de algo muy extra?o, y es que te sentir?s libertado, primeramente, y luego, que una monta?a de peque?os inconvenientes que te ocurr?an y que no sab?as a qu? atribuir desaparecen como por encanto, y tu vida marcha sobre rieles. Adem?s de que te ver?s amado por todo el mundo, a?n por aquellas personas que antes no te quisieron bien.

Publicado por carmenlobo @ 10:09
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