Lunes, 11 de diciembre de 2006

EL LIBRITO AZUL
Conny M?ndez



Todo el mundo conoce el dicho y lo repite a menudo. Lo repite como loro, pues no sabe en realidad lo que significa, ni por qu? ni c?mo es eso, que la fe mueve monta?as.

Pocos saben que el temor tambi?n mueve monta?as. El temor y la fe son una misma fuer?za. El temor es negativo y la fe es positiva. El temor es fe en el mal. O sea, la convicci?n de que va a ocurrir lo malo. La fe es la convicci?n de que lo que va a ocurrir es bueno, o que va a termi?nar bien. El temor y la fe son las dos caras de una misma medalla.

F?jate bien. Tu jam?s temes que te vaya a suceder algo bueno. Ni tampoco dices jam?s "tienes fe en que te va a ocurrir lo malo". La fe siempre se asocia a algo que deseamos; y no creo que t? deseas el mal para t?.! A ?ste le te?mes; ?no es as??

Todo lo que tu temes lo atraes y te ocurre. Ahora que, cuando te ocurre generalmente dices con aire triunfante: "?Aj?, yo lo sab?a! Lo pre?sent?", y sales corriendo a contarlo y repetirlo como para lucir tus dotes de clarovidente. Y lo que en realidad ha sucedido es que lo pensaste con temor ?Lo presentiste? Claro. Lo pre?sentiste. T? mismo lo est?s diciendo. Ya t? sabes que todo lo que se piensa sintiendo al mismo tiempo una emoci?n, es lo que se manifiesta o se atrae. T? lo anticipaste y lo esperaste. Anti?cipar y esperar es fe.

Ahora f?jate que todo lo que t? esperas con fe te viene, te sucede. Entonces, si sabes que esto es as?, ?qu? te impide usar la fe para todo lo que t? desees: amor, dinero, salud, etc?tera? Es una ley natural. Es una ordenanza divina. El Cristo lo ense?? con las siguientes palabras, que t? conoces: "todo lo que pidi?reis en oraci?n creyendo, lo recibir?is". No lo he inventado yo.

Est? en el cap?tulo No. 21, vers?culo 22 de San Mateo. Y San Marcos, lo expresa m?s claro a?n: "todo lo que pidiereis orando, creed que lo reci?bir?is y os vendr?". San Pablo lo dice en palabra que no tienen otra interpretaci?n: "la fe es la certeza de lo que se espera, la convicci?n de lo que se ve". M?s arriba te dije que la fe es la convicci?n del bien.

Ahora te dir? que la convicci?n viene por el conocimiento. Supongamos que t? vives en la pro?vincia y que jam?s has ido a la capital. Quieres ir a la capital, y tomas el tren, el auto o el avi?n. Sabes d?nde queda la capital y c?mo dirigirte a ella. Un d?a te diriges hacia la capital y utilizas la forma de conducci?n que mejor te convenga, pero por el camino no vas temiendo desviarte hacia la luna ?No? Si fueras un indio salvaje podr?as estar temblando de pavor por desconocer totalmente lo que te est? pasando. Pero siendo una persona civilizada, vas tranquilo, sabiendo que a tal o cual hora llegar?s a la capital ?Qu? es lo que te da fe? El conocimiento.

La ignorancia de los Principios de la Crea?ci?n es lo que hace que el mundo tema el mal, no sepa emplear la fe, ni siquiera lo que ella es.

La fe es convicci?n, seguridad; pero ?stas tienen que estar basadas en el conocimiento de algo. Conoces que existe la capital y vas hacia ella. Por eso sabes que no ir?s a parar a la luna.

Ahora sabes que cuando deseas algo, si te?mes no obtenerlo, no lo obtendr?s. Si lo niegas antes de recibirlo, como en el ejemplo dado ya de la oraci?n que dirige a Dios la generalidad de los humanos: "Dios m?o conc?deme tal cosa, aunque s? que no me lo dar?s porque vas a pensar que no me conviene"; no lo obtendr?s porque de antemano lo negaste. Has confesado que no lo esperas.

D?jame darte la f?rmula metaf?sica para ob?tener cualquier cosa que uno desee. Es una f?rmula. Hay que emplearla para todo. Com-pru?bala por ti mismo. No me lo creas ciega-mente.

"Yo deseo tal cosa. En armon?a para todo el mundo y de acuerdo con la voluntad divina. Bajo la Gracia y de manera perfecta. Gracias Padre que ya me o?ste".

Ahora no dudes por un solo instante. Has empleado la f?rmula m?gica. Has cumplido con toda la ley y no tardar?s en ver tu deseo manifes?tado. Ten paciencia. Mientras m?s tranquilo esperes, m?s pronto ver?s el resultado. La impa?ciencia, la tensi?n y el ponerse a empujar mental?mente destruyen el tratamiento (La f?rmula es lo que en metaf?sica se llama "un tratamiento".

Para que conozcas lo que has hecho al re?petir la f?rmula, te voy a explicar el proceso detalladamente. Al t? decir "en armon?a para todo el mundo" has eliminado todo peligro de que tu conveniencia perjudique a otros, como tampoco se te hace posible desear un mal para otro. Al decir "de acuerdo con la voluntad divi?na"; si lo que t? deseas es menos que perfecto para ti, ver?s suceder algo mucho mejor de lo que tus esperabas. En este caso significa que lo que estabas deseando no lo ibas a encontrar suficiente, o no te iba a resultar tan bueno como tu pensabas. La voluntad de Dios es perfecta.

Al t? decir "bajo la Gracia y de manera perfecta", encierra un secreto maravilloso. Pero d?jame darte un ejemplo de lo que ocurre cuan?do no se sabe pedir bajo la Gracia y perfecci?n. Una se?ora necesitaba urgentemente una suma de dinero, y la pidi?, asimismo, para el d?a 15 del mes. Ten?a absoluta fe de que la recibir?a, pero su ego?smo e indiferencia no le inspir? pedirla con alguna consideraci?n para nadie m?s. Al d?a siguiente un autom?vil estrope? a su hija, y el d?a 15 del mes recibi? la suma exacta que ella hab?a pedido. Se la pag? la Compa??a de Seguros por el accidente de su hija. Ella trabaj? la Ley con?tra ella misma.

Pedir "bajo la Gracia y de manera perfecta" es trabajar con la ley espiritual. La Ley de Dios que se manifiesta siempre en el plano espiritual. All? (en el plano espiritual) todo es perfecto, sin obst?culos, sin inconvenientes, sin tropiezos ni da?os para alguno, sin luchas ni esfuerzos, "suavecito, suavecito", todo con gran amor, y esa es nuestra Verdad. Esa es la Verdad que al ser conocida nos hace libres.

"Gracias Padre que ya me o?ste" es la expre-si?n m?s alta de fe que podamos abrigar. Jes?s la ense?? y la aplicaba en todo, desde antes de partir el pan con que aliment? a cinco mil, hasta para decir c?mo transformar el vino en su san?gre. Dando gracias al Padre antes de ver la manifestaci?n.

Como ir?s viendo, todo lo que ense?? Jes?s fue metaf?sico.

Todo lo que t? desees, todo lo que vayas ne?cesitando lo puedes manifestar. El Padre todo lo ha previsto ya, todo lo ha dado ya, pero hay que irlo pidiendo a medida que se sienta la necesidad. S?lo tienes que recordar que no pue?des pedir mal para otro porque se te devuelve a ti, y todo lo que pidas para t? debes pedirlo tambi?n para toda la humanidad porque todos somos hijos del mismo Padre.

Por ejemplo, pide grande. El Padre es muy rico y no le gusta la mezquindad. No digas "Ay, Pap? Dios dame una casita. S?lo le pido una casita, aunque no sea sino chiquitica", cuando la realidad es que t? necesitas una casa muy grande porque tu familia es numerosa. No reci?bir?s sino lo que pides. Pide as?: "Padre, dame a m? y a toda la humanidad, todas las maravillas de tu Reino" y ahora haz tu lista.

Para irte fortificando la fe, haz una lista de cosas que deseas o que necesitas. Enumera los objetos o las cosas. Al lado de esta lista haz otra enumerando cosas que deseas ver desapare?cer, o bien en ti mismo o en lo exterior. En el mismo papel escribe la f?rmula que ya te di m?s arriba. Ahora, lee tu papel todas las noches. No te dejes sentir la menor duda. Da las gracias de nuevo cuantas veces pienses en lo que has escrito. A medida que veas que se te van reali?zando las cosas enumeradas, ve tach?ndolas. Y al final, cuando las veas realizadas todas, no vayas a ser tan mal agradecido de pensar: "Tal vez se me iban a dar de todas maneras", porque es mentira. Se te dieron porque las pediste co?rrectamente. Lo exterior se acomod? para dej?r?telas pasar.

Como ya est?s muy habituado a sentir temor por una variedad de razones, cada vez que te encuentres atacado por un temor repite la f?rmula siguiente, que te ir? borrando el reflejo que tienes grabado en el subconsciente: "Yo no tengo miedo. No quiero el temor. Dios es amor y en toda la Creaci?n no hay nada a qu? temer; Yo tengo fe. Quiero sentir fe".

Un gran Maestro dec?a "lo ?nico que se debe temer es al temor". La f?rmula la debes repetir aun cuando est?s temblando de terror. En ese momento, con mayor raz?n. Solamente el deseo de no temer y el deseo de tener fe bastan para cancelar todos los efectos del temor, y para situarnos en el polo positivo de la fe.

Supongo que ya t? conoces el principio psico?l?gico que dice, que cuando se borra una cos?tumbre hay que sustituirla por otra. Cada vez que se niega o se rechaza una idea cristalizada en el subconsciente, se borra ?sta un poquito. El peque?o vacio que as? se hace, hay que llenarlo inmediatamente con una idea contraria. Si no, el vac?o atraer? ideas de la misma clase y que siempre est?n suspendidas en la atm?sfera, pen?sadas por otros. Poco a poco ir?s viendo que tus temores desaparecen, si es que tienes la vo?luntad de ser constante, repitiendo la f?rmula en todas las circunstancias que se vayan pre?sentando.

Poco a poco ir?s viendo que ?nicamente te suceder?n las cosas como t? las deseas. "Por sus frutos los conocer?is", dijo Jes?s.

Este gran instrumento ?"el poder del decre?to" se presenta a nuestra atenci?n en aquella extraordinaria historia de la creaci?n que encon?tramos en los dos primeros cap?tulos del G?nesis en la Biblia. Yo sugiero que tomes tiempo ahora para leer este maravilloso relato. Mientras lees te dar?s cuenta de que el hombre (esto quiere decir t? y yo) no fue creado para ser la pieza del juego de las circunstancias, la v?ctima de las condiciones o un t?tere movido de un lado para otro por po?deres fuera de su dominio. En lugar de esto en?contramos que el hombre ocupa el pin?culo de la Creaci?n; que, lejos de ser lo m?s insignificante del Universo es, por la misma naturaleza de los poderes que le ha dado su Creador, la suprema autoridad designada por Dios para regir la Tierra y toda cosa creada. El hombre est? dotado de los poderes mismos del Creador porque es "hecho a Su imagen y seg?n Su semejanza". El hombre es el instrumento por medio del cual la sabidur?a, el amor, la vida y el poder del Creador Esp?ritu, se expresa en plenitud.

Dios situ? al hombre en un Universo respondedor y obediente (incluyendo su cuerpo, sus asuntos, su ambiente) que no tiene otra alternati?va que llevar a efectos los edictos o decretos de su suprema autoridad.

El poder de decretar es absoluto en el hom?bre; el dominio que Dios le dio, irrevocable; y aunque la naturaleza b?sica del Universo es buena en la evaluaci?n del Creador, puede aparecer ante el hombre solamente como ?l decreto que aparez?ca. Vemos que mientras el hombre fue obediente a su Creador, mantuvo su poder de pensar y hacer decretos a tono con el esp?ritu del Bien que es la estructura de la Creaci?n, vivi? en un universo de bien, un "Jard?n del Ed?n". Pero cuando el hombre "cay?" al comer del ?rbol del conoci?miento del bien y del mal, y eligi? basar su pensa?miento y usar sus poderes en el bien y el mal ?lo que como agente libre pod?a hacer? inme?diatamente encontr? sudor y cardos mezclados con su pan de cada d?a. Desde la "ca?da" el hom?bre se ha atareado declarando su mundo bueno o malo y sus experiencias han sido de acuerdo con sus decretos. Esto demuestra evidentemente c?mo responde el Universo y cu?n completos y de largo alcance son el dominio y la autoridad del hombre.



Publicado por carmenlobo @ 10:29
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