Martes, 14 de noviembre de 2006

Manuel Vicent
EL PA?S 23-07-2006



En un momento de clarividencia dijo Michael Corleone: "He tratado de regenerarme y de hacer negocios legales, pero cuanto m?s alto he ascendido en la escala social, m?s mierda he encontrado". Se trata de un principio que resume de un modo canalla toda la filosof?a que Kant expuso en Cr?tica de la raz?n pr?ctica. Por mi parte, en las raras ocasiones en que he asistido a un c?ctel donde hab?a grandes financieros, promotores inmobiliarios y empresarios famosos, en el momento de saludar a cualquiera de ellos bajo el flas de los fot?grafos, siempre he pensado que esa foto saldr?a en los peri?dicos el d?a en que este personaje fuera desenmascarado. En cualquier boda, bautizo o acto social, uno nunca sabe a qui?n da la mano, si a un fil?ntropo muy conocido que lleva dentro a un secreto rufi?n o a ese caballero beato y melifluo que se destapar? asesinando a una puta. La buena sociedad est? muy barajada y en ella una misma persona puede ser al mismo tiempo mafioso y patriota, santo y pederasta, moralista y corruptor de menores, pol?tico honorable y ladr?n. Juntarse con esa gente es muy peligroso, pero hay una diferencia. El acto ignominioso que cometa alguno de izquierdas contaminar? a todo el partido, a su familia y a sus amigos; en cambio, si es de derechas, su caso ser? contemplado como un hecho aislado y todos los correligionarios formar?n un c?rculo para defenderlo creando un cord?n de silencio a su alrededor. Salir en los peri?dicos d?ndole la mano a un g?nster no perjudicar? tu futuro si piensas dedicarte a los negocios, aunque arruinar? para siempre tu imagen si eres un esteta d?ndole a la batidora de la belleza. Dijo Pascal hace ya varios siglos: "Todo lo malo que en la vida me ha pasado ha sido por salir de casa". Pese a todo, hay que arriesgarse. Tal vez uno pueda mantenerse incontaminado si se dedica a plantar tomates en el huerto de atr?s, a escribir versos y a guisar potajes pensando en Virgilio. De cualquier forma, tal como est? el mundo, si la imagen propia es un don que vale la pena preservar dentro de la est?tica, uno no corre ning?n riesgo si se junta con marineros, con artistas bohemios, con mendigos y desheredados. Pero toda la biograf?a que has tratado de cuidar quedar? arruinada con una sola fotograf?a: aquella en que apareces sonriendo abrazado a un personaje que simulaba ser un benefactor de la humanidad y que ahora sale en la primera p?gina de todos los peri?dicos entrando en prisi?n con una maleta de Vuitton en la mano.





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Publicado por carmenlobo @ 10:04  | Vincent, Manuel
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