Viernes, 10 de noviembre de 2006
JUAN JOS? MILL?S


Conoc? a un gran poeta del que se dec?a que era fr?gido y que fing?a el ?xtasis que le produc?an sus versos. Pero lo fing?a tan bien que todos le cre?amos. Recuerdo haber le?do sus poemas en estado de trance. Fue el poeta favorito de nuestra juventud. Con frecuencia, nos reun?amos en la casa de alg?n compa?ero de la facultad o alrededor de la mesa de un bar para leer
sus textos en voz alta y comentarlos luego con la religiosidad de un grupo de devotos. Cuesta creer que los escribiera con la frialdad con la que un aparejador dibuja un plano o una calculadora lleva a cabo una ecuaci?n, pero ?l mismo lo confes? en un diario p?stumo que sorprendi? a propios y a extra?os. Lo m?s curioso es que incluso despu?s de conocer esa declaraci?n, sus versos contin?an haci?ndonos temblar de emoci?n (no digo de qui?n se trata porque no quiero compartirlo con nadie).Me he acordado de ?l tras leer una entrevista con Sylvia Cristel, la actriz que represent? a Emmanuelle, el mito er?tico de los 70, en la que la actriz francesa confiesa que era fr?gida. Dios m?o, Sylvia Cristel fr?gida. Como ustedes saben, fue amante de pol?ticos y artistas porque era una llama en la que todos quer?an abrasarse. Pero era una llama fr?a. Cristel asegura no haber entendido jam?s la atracci?n que provocaba su cuerpo,
que a ella le produc?a extra?eza. Se dejaba hacer por los hombres con un distanciamiento no exento de curiosidad. ?Por qu? querr?n tocarme?, se preguntaba. Al parecer confiesa todo esto en unas memorias fr?gidas que acaban de aparecer en Francia y cuya traducci?n esperamos con ansia en Espa?a. ?C?mo podemos equivocarnos tanto?Casi al mismo tiempo que me entero de lo de Sylvia Cristel, leo que Andersen odiaba a
los ni?os, o sea, que tambi?n era, en alg?n sentido, fr?gido. Me pregunt? si hay jueces fr?gidos, magistrados que fingen amar a la Justicia, por la que en realidad no sienten nada. Me pregunto si hay profesores de literatura fr?gidos, maestros que gimen de placer al hablar de Flaubert, al que quiz? detestan. No me pregunto si hay obispos fr?gidos (que no creen en Dios), porque eso salta a la vista. As? las cosas, quiz? uno mismo hubiera preferido ser fr?gido, pero eso no se elige.

Publicado por carmenlobo @ 10:58
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