Jueves, 09 de noviembre de 2006

Arturo P?rez-Reverte




Les hablaba hace poco de lo dif?cil que se va poniendo en Espa?a dar un mitin pol?tico, una conferencia o expresar en p?blico una opini?n, sin que un piquete de lo que sea intente silenciar al invitado de turno. Para confirmarlo ?que no hac?a maldita la falta?, al d?a siguiente de teclear esas l?neas, a don Manuel Fraga le interrumpieron una conferencia en Granada medio centenar de j?venes llam?ndolo asesino y fascista. Despu?s le toc? en otro sitio a Carod Rovira, y menos gordito simp?tico le dijeron de todo. Los que acosaron al pol?tico catal?n eran diez fulanos de extrema derecha ?la aut?ntica, no la que adjetivan ciertos soplapollas pretendiendo reescribir la Transici?n y la Historia?; as? que, en realidad, esos animales salvapatrias se limitaban a lo que se espera de ellos: mantener viva la tradici?n de quemar libros y apalear bocas, que tiene rancia solera europea, tanto nacionalsocialista como nacionalsindicalista.

Lo de Fraga, en cambio, me preocupa m?s. Y no por el abuelo, que tiene m?s conchas que mi tortuga Amanda, sino por quienes liaron la pajarraca. Lo inquietante es que esos j?venes se autodenominaran de izquierdas. Porque si es verdad que la izquierda espa?ola oficial de toda la vida, compa?eros del metal y todo eso, acab? degenerando en el penoso espect?culo botijero de sandez, obviedad y demagogia in?til verde manzana que se pone de manifiesto cada vez que abre la boca su secretario general, se?or Llamazares, no es menos cierto que uno espera, en el fondo de su corazoncito, que el futuro alumbre alguna vez una izquierda diferente, eficaz, provista de argumentos s?lidos, de coraje pol?tico y de la cultura republicana que hoy es f?cil adquirir a poco que uno acceda a las fuentes formativas adecuadas, que para eso est?n ah?.

En tales circunstancias, resulta desazonador que, comentando el pifostio granadino del se?or Fraga, un joven individuo llamado Ram?n Reyes, que responde, nada menos, al formidable t?tulo de secretario provincial del Sindicato de Estudiantes de Granada ?alguien tendr?a que explicarme alg?n d?a en qu? consiste exactamente un sindicato de eso, y yo a cambio le explico lo del SEU?, justificara el incidente afirmando, por la cara, que el viejo pol?tico gallego ?nunca ha apretado el gatillo, pero lo ha ordenado?, y culpando adem?s a la Universidad ?por invitarlo con el dinero de todos los contribuyentes?. Apenas le? tales declaraciones, corr? al diccionario de la Real Academia y, abierto por la p?gina 847, le? la siguiente definici?n de la palabra imb?cil: ?Alelado, flaco de raz?n?. Despu?s busqu? en la p?gina 98 la segunda acepci?n de analfabeto: ?Ignorante, sin cultura o profano en alguna disciplina?. Y de ese modo pude confirmar, con el respaldo de la autoridad adecuada, que al antedicho secretario del sindicato estudiantil granadino ?de otras provincias no tengo informaci?n suficiente? se le puede llamar imb?cil analfabeto con absoluta propiedad y precisi?n filol?gica. Cosa que hago aqu?, para que conste a los efectos oportunos, etc?tera. Hasta a Adolfo Hitler, se?oras y caballeros. Hasta a Stalin, Pinochet, Franco o Atila, si hace falta. Hasta al torturador m?s infame de la ESMA argentina, o al m?s bestia sargento de marines destacado en Iraq, ser?a interesante escuchar en una conferencia. Incluso al miserable De Juana Chaos, imag?nense, mientras cuenta qu? sent?a pidiendo champa?a cuando asesinaban a alguien. Despu?s, que para eso est? el coloquio, se discute o se le menta a la madre. Pero, como digo, despu?s. Mientras tanto, la oportunidad de escuchar bien calladitos es oro puro, pues no hay mejor modo de escrutar el alma humana, tinieblas incluidas, adquiriendo conocimiento y lucidez ?Mein Kampf o Sabino Arana, por ejemplo, son textos imprescindibles?. Por eso, y sin que el pobre don Manuel Fraga tenga que ver con los individuos antes citados, excepto con el Franco del que fue ministro ?muy competente, por cierto? antes de participar de forma decisiva en la extraordinaria transici?n que Espa?a vivi? en los a?os setenta, compartir la experiencia de su dilatada vida pol?tica es privilegio al que esa panda de tontos del culo granadinos renunci?, para su propio mal. Ignorantes, tambi?n, de lo tradicionalmente espa?ola que es tan cerril actitud. Que ya en el siglo XVI escrib?a en su Viaje de Turqu?a el supuesto Pedro de Urdemalas: ?La gente espa?ola, ni sabe ni quiere saber? De este vicio naci? el refr?n castellano que en ninguna lengua se halla sino en la espa?ola: dadme dinero y no consejos?.

Publicado por carmenlobo @ 22:55  | P?rez-Reverte, Arturo
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