Lunes, 23 de octubre de 2006
Bertolt Brecht
de Poes?as escritas durante el exilio




I
Verdaderamente, vivo en tiempos sombr?os.
Es insensata la palabra ingenua. Una frente lisa
revela insensibilidad. El que r?e
es que no ha o?do a?n la noticia terrible,
a?n no le ha llegado.

?Qu? tiempos ?stos en que
hablar sobre ?rboles es casi un crimen
porque supone callar sobre tantas alevos?as!
Ese hombre que va tranquilamente por la calle
?lo encontrar?n sus amigos
cuando lo necesiten?

Es cierto que a?n me gano la vida
Pero, creedme. es pura casualidad. Nada
de lo que hago me da derecho a hartarme.
Por casualidad me he librado. (Si mi suerte acabara,
[estar?a perdido).
Me dicen: ??Come y bebe! ?Goza de lo que tienes!?
Pero ?c?mo puedo comer y beber
si al hambriento le quito lo que como
y mi vaso de agua le hace falta al sediento?
Y, sin embargo, como y bebo.

Me gustar?a ser sabio tambi?n.
Los viejos libros explican la sabidur?a:
apartarse de las luchas del mundo y transcurrir
sin inquietudes nuestro breve tiempo.
Librarse de la violencia.
dar bien por mal,
no satisfacer los deseos y hasta
olvidarlos: tal es la sabidur?a.
Pero yo no puedo hacer nada de esto:
verdaderamente, vivo en tiempos sombr?os.

II

Llegu? a las ciudades en tiempos del desorden,
cuando el hambre reinaba.
Me mezcl? entre los hombres en tiempos de rebeld?a
y me rebel? con ellos.
As? pas? el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
Mi pan lo com? entre batalla y batalla.
Entre los asesinos dorm?.
Hice el amor sin prestarle atenci?n
y contempl? la naturaleza con impaciencia.
As? pas? el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

En mis tiempos, las calles desembocaban en pantanos.
La palabra me traicionaba al verdugo.
Poco pod?a yo. Y los poderosos
se sent?an m?s tranquilos, sin m?. Lo sab?a.
As? pas? el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

Escasas eran las fuerzas. La meta
estaba muy lejos a?n.
Ya se pod?a ver claramente, aunque para m?
fuera casi inalcanzable.
As? pas? el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

III

Vosotros, que surgir?is del marasmo
en el que nosotros nos hemos hundido,
cuando habl?is de nuestras debilidades,
pensad tambi?n en los tiempos sombr?os
de los que os hab?is escapado.

Cambi?bamos de pa?s como de zapatos
a trav?s de las guerras de clases, y nos desesper?bamos
donde s?lo hab?a injusticia y nadie se alzaba contra ella.
Y, sin embargo, sab?amos
que tambi?n el odio contra la bajeza
desfigura la cara.
Tambi?n la ira contra la injusticia
pone ronca la voz. Desgraciadamente, nosotros,
que quer?amos preparar el camino para la amabilidad
no pudimos ser amables.
Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos
en que el hombre sea amigo del hombre,
pensad en nosotros
con indulgencia.



Publicado por carmenlobo @ 10:14
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