Jueves, 12 de octubre de 2006



JUAN JOS? MILL?S
EL PA?S 29-09-2006


Me ha dicho el m?dico que me pese cada ma?ana. De ese modo, si un d?a cojo unos gramos, al siguiente pondr? los medios para perderlos. No es preciso a?adir que se trata de un m?dico obsesivo, pero ni los m?dicos ni las esposas nos tocan en la loter?a. Si estoy con ?l, me digo, por algo ser?. De otro lado, me gusta la idea de corregir el martes los errores del lunes. Lo primero que hago al sentarme frente al ordenador, a primera hora, es repasar las p?ginas escritas la jornada anterior. Siempre tacho algunas palabras o a?ado otras. Gracias al m?dico obsesivo he empezado a relacionarme con mi cuerpo como si fuera una novela que escribo d?a a d?a. Hoy peso 200 gramos m?s que ayer por culpa de una cena que ni siquiera me hizo feliz. Pues nada: a tachar esos doscientos gramos a base de frutas y punto (punto y aparte).

Tachar kilos es tan dif?cil como tachar adjetivos. Se les coge cari?o a los unos y los otros. Aunque sabes que no le vienen bien a la escritura ni al cuerpo, nos cuesta cortar por lo sano, ?sa es la verdad. Pero quiero insistir en la idea del cuerpo como novela; a veces, como novela de terror. Me hice unos an?lisis que me entregaron en un sobre cerrado donde pon?a la palabra "confidencial". Iba por la calle con aquel sobre debajo del brazo como si fuera un agente de Centro Nacional de Inteligencia. Pero s?lo era un esp?a de mi propio cuerpo. Se lo entregu? al m?dico y fue entonces cuando me recomend? que me pesara todos los d?as, para tachar el mi?rcoles los gramos de m?s escritos durante el martes. En eso estoy.

Para amortizar la b?scula, me peso siempre que paso cerca de ella. Por las noches, no s? por qu?, peso siempre dos kilos m?s que por la ma?ana. Pero son dos kilos que se tachan solos, tambi?n de forma inexplicable, durante el sue?o, como si los gramos se colaran por un sumidero invisible. El otro d?a me despert? de madrugada y estuve una hora sobre el peso, para sorprender al cuerpo en el instante de adelgazar, pero es m?s dif?cil que ver crecer la hierba. He hecho tambi?n experimentos con algunos libros. Las novelas pesan m?s por la noche que por la ma?ana. La poes?a, en cambio, siempre pesa igual. Cuesti?n de metabolismo, supongo.


Publicado por carmenlobo @ 10:07  | Millas, Juan Jose
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