S?bado, 30 de septiembre de 2006
La arrogancia de la santidad


El monje zen hab?a pasado diez a?os meditando en su cueva, intentado descubrir el camino de la Verdad. Una tarde, mientras oraba, se le acerc? un mono.
El monje intent? concentrarse. El mono, sin embargo, se le acerc? despacito y le quit? la sandalia.
-?Maldito mono! ?dijo el monje-. ?por qu? has venido a perturbar mis oraciones?
-Tengo hambre ?dijo el mono.
-?Largo de aqu?! ?Estorbas mi comunicaci?n con Dios!
-?C?mo quieres hablar con Dios, si no eres capaz de comunicarte con los m?s humildes, como yo? ?dijo el mono.
Y el monje, avergonzado, le pidi? disculpas.


Publicado por carmenlobo @ 10:10
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