Mi?rcoles, 20 de septiembre de 2006
RESPETAR LA PALABRA


La palabra es
la expresi?n cumplida de lo que somos.
Es el ?nico patrimonio que nos queda
cuando no nos queda nada.
Es la forma en que nos definimos
y en la que nos entienden.
Respetarla es respetarnos;
desecharla es creer que no ser nada
es mejor que ser lo que somos;
es aborrecernos.
De algunos es entendible.
La palabra
no permite matices,
no quiere dobleces de si misma,
es pura, pero no puritana,
es real, pero no entiende de superficialidades,
es inmortal, es invencible,
pues perdura m?s all? de nuestros d?as,
aunque a muchos les duela,
que aunque no est? escrita,
nos quede en la memoria.
Quien no tiene la palabra
no la entiende,
ni la ama,
ni tan siquiera la necesita.
Vive inmerso en su vac?o,
en sus frases marchitas,
en sus sonidos huecos,
en sus vocablos deshechos.
Quien reniega de ella
lo hace porque la teme,
porque la cree innecesaria.
La tomar?a
si no fuera porque desconocerla
lo aterroriza
y por no dominarla, no poder vencerla
en una lucha entre verdades,
mentiras,
y verdades a medias,
ganaria siempre la palabra.
Verdad sin excusas.
La palabra
nos une
nos hace entendible el mundo,
expresables los pensamientos,
los sentimientos los hace artes,
y comprensible las gentes.
Bueno no todos son comprensibles.
La palabra es el patrimonio
que nos queda
cuando no nos queda patronio
que expresar en palabras.
Cuando no nos queda nada m?s que la palabra

y nos queda tanto.



LUIS ANTONIO GONZALEZ

Publicado por carmenlobo @ 12:41
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