Lunes, 04 de septiembre de 2006

Arturo P?rez-Reverte

Tienes catorce a?os y preguntas cosas para las que no tengo respuesta. Entre otras razones, porque nunca hay respuestas para todo. Y adem?s, he pasado la vida echando la pota mientras o?a a demasiados ap?stoles de v?a estrecha, visionarios y sinverg?enzas que dec?an tener la verdad sentada en el hombro. Yo s?lo puedo escribirte que no hay varitas m?gicas, ni ?brete s?samos. Esos son cuentos chinos. De lo que s? estoy seguro es de que no hay mejor vacuna que el conocimiento. Me refiero a la cultura, en el sentido amplio y generoso del t?rmino: no soluciona casi nada, pero ayuda a comprender, a asumir, sin caer en el embrutecimiento, o en la resignaci?n. Con ello quiero sugerirte que leas, que viajes, y que mires.

F?jate bien. Eres el ?ltimo eslab?n de una cadena maravillosa que tiene diez mil a?os de historia; de una cultura originalmente mediterr?nea que arranca de la Biblia, Egipto y la Grecia cl?sica, que luego se hace romana y fertiliza al occidente que hoy llamamos Europa. Una cultura que se mezcla con otras a medida que se extiende, que se impregna de Islam hasta florecer en la latinidad cristiana medieval y el Renacimiento, y luego viaja a Am?rica en naves espa?olas para retornar enriquecida por ese nuevo y vigoroso mestizaje, antes de volverse Ilustraci?n, o fiesta de las ideas, y ochocentismo de revoluciones y esperanzas. 0 sea, que no naciste ayer.

Para conocerte, para comprender, lee al menos lo b?sico. Estudia la Mitolog?a, y tambi?n a Homero, y a Virgilio, y las historias del mundo antiguo que sent? las bases pol?ticas e intelectuales de ?ste. Conoce al menos el alfabeto griego y un vocabulario b?sico. Estudia lat?n si puedes, aunque s?lo sea un a?o o dos, para tener la base, la madre, del universo en que te mueves. Da igual que te gusten las ciencias: ten presente -como siempre recuerda Pepe Perona, mi amigo el maestro de Gram?tica-, que Newton escribi? en lat?n sus Principia Mathematica, y que hasta Descartes toda la ciencia europea se escribi? en esa lengua. Debes hablar ingl?s y franc?s por lo menos, chapurrear un poco de italiano, y que el estudio del gallego, del euskera, del catal?n, que tal vez sean tus hermosas y necesarias lenguas maternas, no te impida nunca dominar a la perfecci?n ese eficaz y bell?simo instrumento al que aqu? llamamos castellano y en todo el mundo, Am?rica incluida, conocen como espa?ol. Para ello, lee como m?nimo a Quevedo y a Cervantes, ?chale un vistazo al teatro y la poes?a M siglo de Oro, conoce a Morat?n, que era madrile?o, a Gald?s, que era canario, a Valle-Incl?n, que era gallego, a P?o Baroja, que era vasco. Rastrea sus textos y encontrar?s etimolog?as, aportaciones de todas las lenguas espa?olas adem?s de las cl?sicas y sem?ticas. Con algunos de ellos tambi?n aprender?s f?cilmente Historia, y eso te llevar? a Polibio, Herodoto, Suetonio, T?cito, Muntaner, Moncada, Bernal D?az del Castillo, Gibbon, Men?ndez Pida?, Elliot, Fern?ndez ?lvarez, Kamen y a tantos otros. Ponlos a todos en buena compa??a con Dante, Shakespeare, Voltaire, Dickens, Stendhal, Dostoievski, Tolstoi, Melville, Mann. No olvides el Nuevo Testamento, y recuerda que en el principio fue la Biblia, y que toda la historia de la Filosof?a no es, en cierto modo, sino notas a pie de p?gina a las obras de Plat?n y Arist?teles.

Viaja, y hazlo con esos libros en la intenci?n, en la memoria y en la mochila. Ver?s qu? pocos fanatismos e ignorancias de pueblo y cabra de campanario sobreviven a una visita paciente a El Escorial, a una ma?ana en el museo del Prado, a un paseo por los barrios viejos de Sevilla, a una cerveza bajo el acueducto de Segovia. Ll?gate a la Costa de la Muerte y mira morir el sol como lo ve?an los antiguos celtas del Finis Terrae. Tapea en el casco viejo de San Sebasti?n mientras consideras la posibilidad de que parte del castellano pudo nacer del intento vasco por hablar lat?n. Observa desde las ruinas romanas de Tarragona el mar por el que vinieron las legiones y los dioses, intuye en Extremadura por qu? sus hombres se fueron a conquistar Am?rica, sigue al Cid desde la catedral de Burgos a las murallas de Valencia, a los moriscos y sefard?es en su triste y dilatado exilio. En Granada, C?rdoba, Melilla, conv?ncete de que el moro de la patera nunca ser? extranjero para ti. Y sit?a todo eso en un marco general, que tambi?n es tuyo, visitando el Coliseo de Roma, la catedral de Estrasburgo, Lisboa, el Vaticano, el monte San Michel. T?mate un caf? en Viena y en Par?s, mira los museos de Londres, descubre una etimolog?a almog?var en el bazar de Estambul o una palabra hispana en un restaurante de Nueva York, lee a Borges en la Recoleta de Buenos Aires, sube a las pir?mides de Egipto y a las mejicanas de Teotihuacan. Si haces todo eso -o al menos sue?as con hacerlo-, conocer?s la ?nica patria que de verdad vale la pena.

Publicado por carmenlobo @ 10:09  | P?rez-Reverte, Arturo
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