Mi?rcoles, 30 de agosto de 2006

Somos feos
Arturo Perez-Reverte


Somos feos de cojones. Lamento comunic?rselo a ustedes as?, a quemarropa; pero el arriba firmante ha llegado a esa conclusi?n cient?fica tras larga y minuciosa observaci?n del entorno. En estos meses veraniegos, sobre todo, la cruda realidad viene y te golpea por el morro, con apelaci?n posible. Y resulta parad?jico: eso ocurre precisamente ahora, en estos tiempos en que todo cristo dedica m?s tiempo a estar guapo, se gasta una cantidad larga de viruta en el asunto, y luego se pasea ?nos paseamos- por ah? con la certeza absoluta de que la moda, el dise?o, el ejercicio f?sico, el danone con b?fidos multiacitvos, la leche desnatada y las rebajas del Corte Ingl?s, nos van dejado una apariencia que te vas de vareta, Manol?n.

Pero no. Dense una vuelta ojo avizor y saquen conclusiones; lo que ser? facil?simo, por otra parte, si se encuentran en una localidad cercana a una playa a ?ltima hora de la tarde, cuando montan los mercadillos, y la gente se sienta en las terrazas a tomarse algo. La calle es un muestrario dantesco de pantorrillas peludas, sandalias infames, camisetas de tirantes bajo las que asoma la pelambrera racial, bodis ?o como carajo se escriba- que embuten ombligos rollizos, pantalones ce?idos en torno a ancas descomunales, camisetas fofas con ex?ticas referencias, zapatillas multicolor fosforito con airbag, ba?adores de pata larga que lo mismo sirven para rascarse los huevos mientras cenas en un restaurante , y otros horrores varios.

Sobre los ba?adores masculinos, el otro d?a, viendo pasar al persona, esclarec? por fin un misterio que hace tiempo atormentaba mis noches de insomnio: por qu? ahora son de pata larga y llevan bolsillos. Y la raz?n es tan simple que s?lo un est?pido como yo pod?a haberse mantenido oculta tanto tiempo: un ba?ador de pata larga y bolsillos es una prenda polivalente y multiuso, con la que te ahorras pantalones y ba?ador. Te lo pones por la ma?ana, desayunas y vas a comprar el peri?dico, llevas el coche al taller, vas a la playa, te ba?as, te secas con ?l puesto, vas a comer sin quit?rtelo, duermes la siesta, sales a pasear por la tarde, y hasta puedes dormir con ?l. Es, en suma, una prenda c?moda y deportiva, con un no s? qu? de informal, y con la ventaja de que no tienes que ir lav?ndolo, porque se lava cada d?a en la playa, y si lo combinas con el sabio uso de un par de camisetas _cuando te pones una cuelgas la otra en alg?n sitio para que se airee un poco- tienes el guardarropa resuelto para todo el mes de vacaciones. Y ya puedes salir a pasear tranquilo con la familia, ella con las mollas bien prietas _a ver si se ha cre?do la Schiffer que es la ?nica que puede marcar chichas_, la ni?a con sandalias color butano de un palmo de suela, un piercing en el ombligo y otro en una teta, el ni?o disfrazado de telecomedia americana, y t? completando el conjunto con una camiseta de tirantes malva de Arman, ri?onera, pantorrillas y axilas hirsutas, gafas de sol aerodin?micas y sandalias de suela anat?mico-forense.

Antes era s?lo en las localidades playeras, pero ahora te puedes encontrar a la familia Color?n en cualquier parte, en la plaza mayor de Madrid, en la catedral de Burgos o en un restaurante de Neguri. Y hay veces que me cruzo con un crio peque?azo, de esos que te pararte a acariciarles la cabeza, y sonr?es y tal.
Lo que pasa es que luego levantas la vista, ves a los padres que andan cerca, y te dices desazonado que dentro de pocos a?os ?ya apunta detalles y maneras, si te fijas-, la criaturita ser? como ellos. Y se te esfuma la ternura de golpe. Y te preguntas, mis?ntropo como eres para cierto tipo de cosas, si no ser?a m?s piadoso exterminarlos en agraz ahora que son cachorrillos, antes de que crezcan y se reproduzcan, y empeoren el aspecto del cotarro que, a estas alturas, ya anda bastante jodido.

Qui?n me iba a decir a m? ?o tempora!, o mores!- que iba a terminar a?orando, con mis a?os, no ya los zapatos veraniegos de rejilla, el pantal?n de raya fina, el panam? de paja y la honesta camisa blanca de manga corta de mi abuelo, sino la racial y tripona silueta de ese otro ib?rico var?n que eran anta?o, con pelo a lo Manolo Escobar, zapatos de puntera, la maricona colgando de la mu?eca, y aquella hoy ya discreta pelambre morena asomando por la camisa desabotonada a medias, entre la que reliqu?a una gruesa cadena de oro con la Virgen del Carmen.


Tags: Somos feos, Arturo Perez-Reverte

Publicado por carmenlobo @ 22:58  | P?rez-Reverte, Arturo
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