S?bado, 29 de julio de 2006


Joan Manuel Serrat


Entre el infierno y el cielo,
galopando entre tinieblas
de la periferia al centro
del centro a la periferia,
el metro.

Con ojos de sue?o viene
cruzando la madrugada;
regresar? a medianoche
con el alma fatigada,
el metro.

Cargando arriba y abajo
?ntimos desconocidos,
amaneceres y ocasos
con direcci?n al olvido.

Por sus arterias discurre
presurosa humanidad,
el alimento que engorda
la ciudad.

De reojo se miran,
de lejos se tocan,
se huelen, se evitan,
se ignoran, se rozan;
y en el traqueteo
del vag?n hipn?tico
cada quien se inventa
la suerte del pr?jimo.

El escritor ve lectores,
el diputado, carnaza;
el mos?n ve pecadores,
y yo veo a esa muchacha
del metro.

Los carteristas ven primos,
los banqueros ven morosos,
el casero ve inquilinos
y la pasma, sospechosos
en el metro.

El general ve soldados;
juanetes, el pedicuro;
la comadrona, pasado;
el enterrador, futuro.

La bella ve que la miran,
y el feo ve que no est?
solo en este mundo que
viene y va.

La bella se deja
mirar mientras mira
la nada que pasa
por la ventanilla.
Distante horizonte
de cristal de roca,
ajena y silente
flor de mi derrota.

El revisor ve billetes;
el sacamuelas ve dientes,
el carnicero, filetes;
y la ramera, clientes
en el metro.

Los avaros ven mendigos,
los mendigos ven avaros;
los caballeros, se?oras;
las se?oras, tipos raros
en el metro.

El autor ve personajes,
el zapatero ve pies;
el sombrerero, cabezas;
el peluquero, tup?s.

Los m?dicos ven enfermos,
los camareros, caf?s;
yo s?lo la veo a ella:
la bella,
la bella,
la bella que no me ve.


Publicado por carmenlobo @ 13:10
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