Jueves, 27 de julio de 2006


Arturo P?rez-Reverte
El Semanal 9 julio 2006


Tengo un problema. Viajo, salgo al extranjero. En aeropuertos y hoteles debo mostrar mi documento de identidad. Espa?a, pone de momento. Eso significa que cuando un recepcionista de hotel franc?s, una editora alemana o un periodista norteamericano me miran el careto, est?n viendo a un espa?ol. Y lo que es m?s grave: creen que est?n viendo a un espa?ol. A uno de los de ahora, ojo. El matiz es importante. Hace veinte a?os ibas por ah? y la gente pensaba: anda, mira, uno de all?. De un pa?s normal, como todos, con su pol?tica, su econom?a, sus cosas. Un ciudadano europeo, y punto. As? caminabas por la vida sin complejos, pidiendo un caf? en Viena, un vino en Par?s o una cerveza en Londres sin que se te cayera la cara de verg?enza. Y era un alivio que al fin fuera de ese modo, porque algunos nos hab?amos echado la mochila al hombro cuando todav?a, al conocer tu nacionalidad, la gente preguntaba qu? tal nos iba a los espa?oles con Franco. Era de lo m?s inc?modo. Pero a finales de los setenta la cosa cambi?. Ser espa?ol se miraba incluso con simpat?a, por la transici?n pol?tica y dem?s. Pero hace tiempo que no. Quiero decir que ahora, otra vez, da verg?enza. La gente ya no te mira compasiva, como durante la dictadura, ni simp?tica, como luego. Ahora unos te miran confusos, no sabiendo a qu? atenerse, y otros con recelo, como diciendo: aqu? tenemos a otro de esos anormales.

Porque vaya manera de hacer el rid?culo, la nuestra. Qu? forma de exhibir el esperpento de nuestra estupidez. Porque si la basura nacional la guard?semos para uso interno, todav?a. Pero no. Hacemos bandera de ella, onde?ndola sin rubor en cualquier foro exterior que se tercie. Ya me dir?n ustedes con qu? cara te paseas por el mundo el mismo d?a en que ocho eurodiputados espa?oles proponen al Consejo de Europa, a estas alturas de la feria, que declare el 18 de julio, aniversario del comienzo de una guerra civil espa?ola de hace setenta a?os, d?a internacional de denuncia del franquismo. O mientras aqu? se aplaude a un fulano del IRA que hace chascarrillos p?blicos sobre las leyes espa?olas -?imaginan a uno de Batasuna mof?ndose de la Justicia brit?nica en Inglaterra?-. O mientras el director de un instituto p?blico barcelon?s boicotea, con carta remitida a Bruselas, una campa?a informativa del Banco Central Europeo dirigida a los estudiantes, porque, al ser traducido a las lenguas auton?micas espa?olas, el folleto tiene una versi?n en catal?n y otra en valenciano: ?Greu error, contrari a tota evid?ncia cient?fica, com ?s considerar que catal? i valenci? s?n lleng?es diferents?. Y todo eso, mientras el Gobierno espa?ol deja at?nito al parlamento europeo intentando que las distintas lenguas oficiales de aqu? se utilicen all? -cosa que hace maldita la falta y cuesta una pasta-, pero sin garantizar que aqu? el espa?ol se utilice donde se debe utilizar. Algo, por cierto, que durante su largo manejo del poder tampoco garantizaron, sino todo lo contrario, los ahora indignados pasteleros del amigo Ansar y el Pep?.

Por eso ah? afuera cada vez saben menos a qu? atenerse con nosotros. Pero qu? quieren estos t?os, se preguntan los corresponsales extranjeros. De qu? van. Y al rid?culo contumaz que hacemos ante el resto de Europa, al triste espect?culo de esta carrera de desprop?sitos suicidas, a la demagogia, a la incultura y a la poca verg?enza de nuestra clase pol?tica, a?adimos el sainete de nuestra pol?tica exterior, la imperdonable incompetencia en cuestiones isl?micas y norteafricanas, las fuerzas armadas desarmadas humanitarias de g?nero, el choteo soberano, justificad?simo a la vista de este carajal de naciones marca Acme, que se traen en Gibraltar. A ver qu? puede esperarse de un pa?s al que hasta el Gobierno senegal?s se toma a pitorreo, d?ndole lecciones sobre derechos humanos. Que tiene huevos. Pero qui?n va a respetar lo que denigramos nosotros. En esta Espa?a corrupta, oportunista, que no es m?s insolidaria e hija de puta porque no puede, las ?nicas alternativas son la sonrisa abyecta cuando se es d?bil, o el exterminio despiadado del adversario cuando hay poder suficiente y ocasi?n para ello. Poni?ndolo, de paso, todo al mejor postor: memoria, presente y futuro. Y, encima, tanta vileza y mala fe, tantas verg?enzas y miserias, las exportamos sin pudor, exhibi?ndolas ante un mundo que se frota los ojos, asombrado. De ah? mi repugnancia a que, como espa?ol que tengo la desgracia de ser, me pongan en el mismo saco que a ese director de instituto barcelon?s o a esos ocho eurogilipollas.



Publicado por carmenlobo @ 13:06  | P?rez-Reverte, Arturo
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