Lunes, 24 de julio de 2006
Mario R. Cancel


Este es un tiempo extra?o que hemos tratado de derivar de otro tiempo extra?o. Estar aqu? varado es como escudri?ar los secretos de los otros al trav?s de un min?sculo hueco, desde la secretividad que nos da el hecho de que nadie sabe que all? estamos: armando el inusual rompecabezas, atizando la fogata del yo soy, riendo sin desparpajo, elaborando al descuido la noche que se cierne sobre nosotros como un anti-h?roe de novela vieja.

Hemos cruzado el umbral tantas veces sin darnos cuenta;
Hemos torcido ese mundillo barato de las agon?as con tanta premura sobre la mesa;
Hemos resuelto el punto y la coma que faltaba para completar la p?gina que se escapaba;
Hemos especulado en torno al viento y sus man?as pedantes al subir las escaleras del pasillo de los archivos;
Hemos resuelto el pasado a la luz de una pobre p?gina desvencijada y sucia;
Hemos molestado el descanso de tanta arp?a, de tanto comod?n, de tanto mandar?n, de tantos silencios acordados tiempo ha;
Hemos sonre?do ante el hallazgo como quien se topa con el oasis despu?s de una larga carrera en el desierto;
Hemos re?ido con el pasado como quien disputa con su sombra insosegada en una tarde tropical;
Hemos involucrado al sol con los motivos fatuos de los peces multicolores que sobrevuelan siempre la libre fruici?n de las conciencias;
Hemos desenredado el l?o que construyen los hombres para enredar el l?o que hacemos otros hombres;
Hemos pensado el c?mo del cu?ndo dislocado que pende de las cosas;
Hemos desmadejado el hilo que tejieron las Parcas para montar los Hades bajo el hombre infinito;
Hemos visto a las Parcas armando nuestras vidas para alegrar su intenso tiempo de desvar?os;
Hemos desdicho el co?o de la verdad voraz que asesina pasiones en las noches redondas que inventan los recuerdos;
Hemos sido los dioses de este peque?o sura que rehuye batallas porque teme encontrarse;
Hemos borrado p?ginas enteras del pasado;
Hemos moldeado el barro sutil de los pasados para hacer una historia l?cida, insulsa y muerta;
Hemos peleado los unos con los otros por comprar la versi?n correcta y acabada;
Hemos dicho el yo soy, yo supe, yo sab?a;
Hemos dicho el serm?n reiterativo, inocuo, desvencijado, sucio, que cantaron los pr?ceres;
Hemos visto a los pr?ceres traficando esperanzas de cart?n y de olivo tras los develos n?tidos de un ma?ana inconcluso;
Hemos visto el ma?ana fraccionado, facs?mil, volar con las palomas que parten de las torres;
Hemos reptado duros tras de la abreviatura, la r?brica torcida, la nota marginal y el garabato ignoto tantas veces, aguardando a la luz que se ha desvanecido por el cuerpo del papel como se van las tardes de verano;
Hemos corrido detr?s del libro intonso, del colof?n vidente, del sello del canal, de la nervura inquieta que te sorprende, del hallazgo escondido en un rinc?n del libro porque sabemos, que all?, dentro del cuerpo inquieto de los libros todos guardan secretos pero siempre se olvidan;
Hemos so?ado con la letra historiada, con el detalle persa de la letra florida, con la grotesca, con la letra de mano del viejo manuscrito que dice y canta y cuenta la vida de aqu?l que la escribi?;
Hemos querido ver el alma de aqu?l y aqu?l y el otro dibujada en el templo fatal de las palabras;
Y ahora, atados a las armas, volvemos a mirar.

Y ?sto es tan poco.

Este es un tiempo extra?o que hemos tratado de mirar al trav?s del crisol de otro tiempo extra?o.

Y nos hemos mentido.



Publicado por carmenlobo @ 12:08
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios