Jueves, 01 de junio de 2006
Juan Jos? Mill?s


Cada familia espa?ola tiene un arma, o dos, en el garaje de su casa. El arma se llama coche. Las familias que no disponen de garaje abandonan el arma en la calle con el gesto cansado con el que el polic?a se desprende de la sobaquera al entrar en su piso. As? que hay armas en todas partes: en las viviendas, en las plazas, en las alamedas, en los s?tanos de los grandes almacenes... Las autoridades piden que las utilicemos con prudencia, tal es su obligaci?n, pero no se puede estar jugando a todas horas con una pistola sin que de vez en cuando se dispare. En EE UU, donde la posesi?n de rifles es tan legal como la de autom?viles, los rifles organizan de vez en cuando una carnicer?a porque ?sa es su vocaci?n. Sin embargo, no proh?ben los rifles. All? ellos.

Nosotros no prohibimos los coches. Nos limitamos a recomendar prudencia en su utilizaci?n. Ahora, con la mejor de las voluntades, se ha puesto en marcha una campa?a dirigida a sensibilizarnos acerca de los accidentes absurdos de cada fin de semana. Se trata de que esas muertes nos escandalicen tanto como cualquier otra. Pero es in?til. El coche cumple entre nosotros la misma funci?n que las armas en EE UU. Son el s?mbolo de nuestra riqueza, de nuestra independencia, de nuestro poder sexual. No podemos renunciar a ?l sin sentirnos un poquit?n castrados, como los estadounidenses no pueden renunciar a las pistolas sin perder algo de su virilidad. La vuelta al transporte p?blico est? bien para los discursos, pero no para el d?a a d?a. Por eso, cada ma?ana jugamos a la ruleta rusa con los modelos de tracci?n a las cuatro ruedas. Nos gusta la ruleta rusa. Hagan campa?as a favor del cintur?n de seguridad, pero no se pongan ?o?os con los muertos.

Lo curioso es que esas armas que guardamos en el garaje est?n alimentadas con un l?quido precioso, el petr?leo, que procede de pa?ses a los que ni entendemos ni nos entienden. Cada a?o, nos asombran las muertes que produce la peregrinaci?n a La Meca. Pero nosotros vamos a La Meca todos los d?as de la semana, aunque los puentes m?s, con las consecuencias que revelan las estad?sticas. Es todo muy confuso.




Publicado por carmenlobo @ 10:00
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