Mi?rcoles, 31 de mayo de 2006
En pol?tica, como en la c?rcel de Cervantes, toda imbecilidad tiene su asiento

Arturo P?rez-Reverte
El Semanal 28 Mayo 2006


Resulta que el Bloque Nacionalista gallego present? una proposici?n, de las llamadas no de ley, para que el Gobierno inste a la Real Academia Espa?ola a eliminar del diccionario dos significados percibidos como insultantes. En la quinta y sexta acepciones de la palabra gallego, una con marca de Costa Rica y otra de El Salvador, se precisa que ese gentilicio es utilizado all? con el significado de tonto (falto de entendimiento o de raz?n) y de tartamudo. Y como el partido pol?tico gallego estima que eso es un oprobio para Galicia, quiere que se obligue a la RAE a retirarlo. Esto demuestra que nadie en el Beneg? reflexiona sobre la misi?n de los diccionarios. Descuido, dir?amos. O quiz? no es que no reflexionen, sino que no saben. Ignorancia, ser?a entonces la palabra. Aunque tal vez sepan, pero no les importe, o no entiendan. Se tratar?a, en tal caso, de demagogia y torpeza. Y cuando descuido, ignorancia, demagogia y torpeza se combinan en pol?tica, sucede que en ?sta, como en la c?rcel del pobre don Miguel de Cervantes, toda imbecilidad tiene su asiento.


Al hacerse a s? misma y evolucionar durante siglos, cualquier lengua maneja valoraciones ?a menudo simples prejuicios? compartidas por amplios grupos sociales. Eso incluye, por acumulaci?n hist?rica, el sentido despectivo de ciertas palabras, habitual en todas las lenguas y presente en diccionarios que recogen el significado que esas palabras tienen en el mundo real. Por ello es tan importante el DRAE: porque se trata del instrumento de consulta ?imperfecto como toda obra en evoluci?n y revisi?n constantes? que mantiene com?n, comprensible, el espa?ol para quinientos millones de hispanohablantes. Quienes acuden a ?l buscan una gu?a viva de la lengua espa?ola en cualquier lugar donde ?sta se hable. Refiri?ndonos a gallego, si el DRAE escamoteara uno de sus usos habituales ?por muy perverso que ?ste sea?, el diccionario no cumplir?a la funci?n para la que fue creado. Ser?a menos universal y m?s imperfecto. El prestigio de que goza el DRAE en el mundo hisp?nico no es capricho de un grupo de acad?micos que se re?nen los jueves. Veintid?s academias hermanas lo mejoran y enriquecen con propuestas y debates ?a veces enconados y apasionantes? a lo que se a?aden millones de consultas y sugerencias recibidas por internet. En el caso de gallego, esas dos acepciones vinieron de las academias costarricense y salvadore?a. Y no pod?a ser de otro modo, pues el diccionario, al ser panhisp?nico, est? obligado a dejar constancia de los usos generales, tanto espa?oles como americanos. Ni crea la lengua, ni puede ocultar la realidad que la lengua representa. Y desde luego, no est? concebido para manipularla seg?n los intereses pol?ticos o socialmente correctos del momento, aunque ciertos partidos o colectivos se empe?en en ello. El DRAE realiza un esfuerzo constante por detectar y corregir las definiciones que, por razones hist?ricas o de prejuicios sociales, resultan in?tilmente ofensivas. Pero no puede borrar de un plumazo la memoria y la vida de las palabras. Retorcerlas fuera de sentido o de l?gica, eliminar merienda de negros, gitanear, hacer el indio, judiada, punto filipino, mal franc?s, andaluzada, moro, charnego, etc?tera, satisfar?a a mucha gente de buena fe y a varios notorios cantama?anas; pero privar?a de sentido a usos que, desde Cervantes hasta hoy, forman parte de nuestras herramientas l?xicas habituales, por desafortunadas que sean. Por supuesto, el d?a que dejen de utilizarse, la RAE tendr? sumo placer, no en borrarlas del diccionario ?los textos que las incluyen seguir?n existiendo?, sino en a?adirles la feliz abreviatura Desus.: Desusado.


Una ?ltima precisi?n. Con leyes o sin ellas, el Gobierno espa?ol no tiene autoridad para cambiar ni una letra del DRAE. La Academia es una instituci?n independiente, no sometida a la demagogia barata y la desverg?enza de los pol?ticos de turno. Eso qued? demostrado ?creo que ya lo mencion? alguna vez? cuando se neg? a acatar el decreto franquista de privar de sus plazas a los acad?micos republicanos en el exilio, manteni?ndolas hasta que sus titulares fallecieron o regresaron, muchos a?os despu?s. Y aunque el dictador, como venganza, dej? a la instituci?n en la miseria, retir?ndole toda ayuda econ?mica, la RAE ?incluso con acad?micos franquistas dentro? no se dobleg? nunca. As? que ya puede calcular el Bloque Nacionalista gallego lo que afecta a la Real Academia Espa?ola su proposici?n al Gobierno.






Publicado por carmenlobo @ 12:00  | P?rez-Reverte, Arturo
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