Domingo, 21 de mayo de 2006
Siempre nos quedar? Par?s

Juan Francisco Mart?n Seco
Estrella Digital. Espa?a, abril del 2006



El "siempre nos quedar? Par?s" de Casablanca retorna de vez en cuando. Por ejemplo, cuando los franceses dijeron no a la Constituci?n europea o en el ?ltimo mes cuando los estudiantes y los sindicatos derrotaron al primer ministro, Villepin, y le hicieron retirar el contrato de primer empleo. En estos casos, los que militamos en el escepticismo sentimos el deseo de gritar "siempre nos quedar? Francia". Y es que parece que s?lo en Francia la sociedad est? viva y que s?lo los franceses son capaces de oponerse a la ola de liberalismo econ?mico que nos invade. Con raz?n, el Gobierno del vecino pa?s repet?a con insistencia, para justificarse, que Espa?a cuenta desde hace tiempo con contratos bastante peores que el que ellos intentaban implantar.

Espa?a se sit?a a la cabeza de Europa en materia de contratos basura y en el porcentaje de temporalidad, sin que ello cause la menor rebeld?a. Nos hemos acostumbrado a este tipo de relaciones laborales y las aceptamos como si hubiesen estado en vigor siempre o, mejor, como si fuesen las ?nicas posibles; cuesti?n de necesidad. Todo lo m?s, su pretendida reforma sirve de eslogan a un primero de mayo, y as? hasta el primero de mayo siguiente.

Vemos tan natural la temporalidad que nos parece una aberraci?n que haya puestos de trabajo estables. En lugar de luchar para desterrar la temporalidad de los empleos privados, consideramos injusto que no se extienda al sector p?blico. La distorsi?n llega al extremo de que el ministro de un Gobierno socialista presente en rueda de prensa como gran triunfo que en el futuro los funcionarios puedan perder su puesto de trabajo si se juzga que su rendimiento es deficiente. ?Qui?n lo juzgar?? Porque, justamente ah? radica el problema. La inamovilidad no es un privilegio de los empleados p?blicos, sino una garant?a para la totalidad de los ciudadanos de la imparcialidad de la Administraci?n.

Una Administraci?n profesionalizada y estable es un contrapeso al poder y un obst?culo para que ?ste se ejerza de forma arbitraria y partidista. ?Podemos imaginar lo que ocurrir?a, por ejemplo, si los inspectores fiscales estuvieran sometidos a la amenaza de perder sus puestos de trabajo a voluntad del pol?tico de turno? ?Qui?n impedir?a que ?ste manejase la Administraci?n tributaria para sus fines partidistas y como arma frente a sus enemigos ideol?gicos? Por otra parte, se transmite una imagen err?nea del estatuto actual del funcionario. Ahora no hay nada que impida que un empleado p?blico que incumpla sus obligaciones o cometa falta grave pierda su puesto de trabajo. Pero eso s?, mediante un expediente disciplinario, es decir, mediante un proceso objetivo y reglado, en el que no sea posible la arbitrariedad. Precisamente ?sta es la diferencia entre la Administraci?n de un Estado bananero y la funci?n p?blica de un Estado democr?tico. En este ?ltimo la Administraci?n act?a mediante procedimientos reglados con normas claras y precisas, y en ella la discrecionalidad se ha minimizado, dej?ndola reducida exclusivamente al ?mbito de las decisiones pol?ticas.

Es esta concepci?n de la Administraci?n la que choca tambi?n con los planes del se?or ministro de alterar los mecanismos de acceso a la funci?n p?blica. Fue un destacado administrativista el que afirm? que las oposiciones constituyeron el ?nico elemento democr?tico del franquismo. No dudo que las oposiciones necesiten reformas y que haya que perfeccionar sus procedimientos, pero eso no significa sustituirlas por entrevistas o meros an?lisis del curriculum vitae, sistemas todos ellos dotados de gran subjetividad, discrecionalidad, incluso de arbitrariedad, y que las preferencias del poder en todas sus formas puedan decidir a qui?n se admite y a qui?n no, al margen del m?rito y la capacidad.

A diferencia de Francia, nos hemos quedado sin sector p?blico, privatizando todo lo que se pod?a privatizar. Eso s?, despu?s nos quejamos de que los extranjeros se apoderan de nuestras empresas estrat?gicas. Al poco sector p?blico que resta se le pretende asimilar al sector privado: nuevos procedimientos de gesti?n, se afirma, pero que en realidad se reduce a introducir el mismo caos darwinista, eliminar todo control, y poder actuar en la Administraci?n a capricho y con el mismo desparpajo que los gestores privados.

Un a?o m?s los sindicatos celebrar?n la liturgia del primero de mayo; en esta ocasi?n bajo el eslogan de reducir la temporalidad. La reivindicaci?n ser? tan revolucionaria que incluso es posible que los miembros de este Gobierno tan progresista vayan a la manifestaci?n. Pero no hay que abatirse, en todo caso, siempre nos quedar? Francia, siempre nos quedar? Par?s.




Publicado por carmenlobo @ 10:22
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