S?bado, 20 de mayo de 2006
El s?ndrome Crash: clase obrera e inmigraci?n en EEUU

Andi Robinson
La Vanguardia, 6 abril 2006


En las ?ltimas tres d?cadas el n?mero de inmigrantes en la poblaci?n activa de Estados Unidos ha pasado de representar un 2,6% al 13%, lo que convierte este factor en clave estructural del sistema laboral. Los choques y tensiones recogidos en el cine a trav?s de la aclamada pel?cula Crash esconden un trasfondo econ?mico de extrema vigencia



Crash, la mejor pel?cula del a?o seg?n Hollywood, es una denuncia de la insolidaridad inter?tnica en Los ?ngeles: los asi?ticos desprecian a los hispanos, los centroamericanos se indignan por ser confundidos con los mexicanos y los afroamericanos insisten en que los latinos hablen ingl?s. El ?nico punto de contacto entre todas estas comunidades, son los accidentes de autom?vil (crash).El s?ndrome crash, seg?n se percibe en Los ?ngeles y otras regiones del pa?s, es una de las claves del mercado de trabajo de Estados Unidos, en el que los sueldos no suben y los beneficios s?.

LOS ?NGELES.
Tras las movilizaciones de protesta de la semana pasada en defensa de los inmigrantes indocumentados, escolares hispanos discutieron con j?venes afroamericanos que se consideran perjudicados por la mexicanizacion de la metr?poli californiana - el 46% de la poblaci?n procede de M?xico- y por la irrupci?n masiva de indocumentados en sectores como la construcci?n, la agricultura, la hosteler?a, la limpieza y el mantenimiento de edificios. Los salarios reales de los trabajadores no cualificados - muchos de ellos afroamericanos- no levantan cabeza en este ciclo expansivo, pese a que el porcentaje de los beneficios en la econom?a bate r?cords desde 1968. Muchos en Los ?ngeles culpan de ello a los sin papeles. Los mexicanos, por su parte, dirigen su ira contra los afroamericanos por la nueva legislaci?n que criminalizar? a los sin papeles. "Nosotros somos muy trabajadores, pero los negros no quieren trabajar", afirma una camarera de un restaurante del barrio hispano de Maywood.

NUEVA ORLEANS.
Una gasolinera a las ocho de la ma?ana del d?a siguiente al Mardi Gras es uno de los puntos de encuentro de quienes buscan trabajo en las tareas de desescombro y reconstrucci?n de la ciudad tras el Katrina. Hay afroamericanos, mexicanos, puertorrique?os, cubanos y guatemaltecos y cada grupo se mantiene separado. Pasan camionetas y veh?culos 4x4 conducidos por los jefes de obra -blancos y negros- que recogen a seis o siete hombres para llevarlos a los barrios en reconstrucci?n. "Poco despu?s del Katrina cobr?bamos 20 d?lares la hora", dice un inmigrante mexicano de Toluca, de 29 a?os. "Luego vinieron los puertorrique?os y los guatemaltecos y ahora s?lo cobramos 7,5". Dos puertorrique?os se acercan enfurecidos e insultan a los mexicanos, mientras un tercero acusa a los afroamericanos de actitudes "racistas con los latinos". Los afroamericanos se quejan de que los hispanos indocumentados se han aprovechado de la ausencia de hasta el 80% de la poblaci?n negra para acaparar el empleo en construcci?n y servicios baratos. "Los mexicanos hacen lo que hizo la gente negra", dijo Yvonne Warren, afroamericana procedente de Chicago.

CAROLINA DEL SUR.
En las siniestras plantas de carne del sur del estado, cerca de la base militar de Fort Bragg, la mitad de los 26.000 trabajadores que despedazan cerdos y pollos son hispanos, el 30% son negros y el resto son ind?genas locales -de la tribu lumby- y blancos. Aqu? tambi?n los afroamericanos culpan a los hispanos de la ca?da en picado de los sueldos; la remuneraci?n por hora de un trabajador de los mataderos oscila entre los 6 y los 8 d?lares la hora en estos momentos, una tercera parte de lo que se cobraba hace treinta a?os, cuando las plantas de carne a?n se ubicaban en los alrededores de Chicago y la fuerza de trabajo ten?a representaci?n sindical.

Trabajadores mexicanos de la planta de Smithfield, donde 6.000 trabajadores matan y descuartizan a un cerdo cada dos segundos, acusan de vagos a los afroamericanos. "Los prietos son pendejos", dice Alberta Lagunas, 68 a?os, de Guerrero (M?xico), cuyos hijos indocumentados trabajan en Smithfield y en la cercana planta de pollos. En Smithfield, seg?n el sindicato UFCW, existe una jerarqu?a ?tnica del trabajo: los supervisores son blancos, los trabajadores de almacenes son lumby, y los mexicanos y afroamericanos -como se percibe por las heridas en sus dedos- manejan los cuchillos. El peor trabajo lo hacen ind?genas guatemaltecos, dice Dennis Treacy, reportero local: "Limpian las plantas durante la noche, a veces con sangre hasta las rodillas", a?ade. La compa??a Smithfield, que en el 2004 compr? un 22% de Campofr?o, es el l?der mundial de producci?n de carne y no permite organizaci?n sindical en su seno.

El s?ndrome crash parece ser el resultado de un mercado de trabajo escasamente regulado, en combinaci?n con una constante ampliaci?n de la oferta de mano de obra por medio de la inmigraci?n, en gran parte indocumentada. Hay discrepancias entre economistas respecto al impacto de la inmigraci?n sobre los salarios en general, pero parece claro que, ausentes sindicatos y con escasa legislaci?n laboral, el aumento de oferta de mano de obra de baja calificaci?n abarata al factor trabajo en sectores como construcci?n, industrias de bajo valor a?adido y la hosteler?a. El porcentaje de inmigrantes en la poblaci?n activa en Estados Unidos ha subido del 2,6% en 1970 al 13% en el 2003. George Borjas, de la Universidad de Harvard, cree que es responsable de una reducci?n del 9% del sueldo medio de los trabajadores de baja calificaci?n nacidos en Estados Unidos, muchos de ellos afroamericanos. La afiliaci?n sindical ha ca?do del 24% del empleo al 14% desde 1980. Se agrava el s?ndrome crash.

Sin embargo, donde se supera la insolidaridad ?tnica y los sindicatos se refuerzan, la inmigraci?n ha coincidido con subidas de salarios incluso en trabajos de baja calificaci?n. En Los ?ngeles, una campa?a del sindicato SEIU con varias huelgas ha podido frenar la ca?da de los salarios de los porteros de inmuebles. El desplome se produjo en los ochenta por la sustituci?n de trabajadores afroamericanos sindicados por inmigrantes centroamericanos indocumentados. Tras caer desde siete d?lares la hora a menos de cuatro, los sueldos han vuelto a subir en los ?ltimos a?os pese a la mayor presencia de sin papeles en la ciudad californiana. Asimismo, el origen del descenso de los salarios en la industria de la carne no era la inmigraci?n, sino la decisi?n de las empresas de desplazarse desde el Medio Este al Sur en los setenta y ochenta huyendo de los sindicatos. Ahora son los latinos en Carolina los que encabezan las campa?as de organizaci?n sindical de la UFCW. Varias plantas ya tienen representaci?n sindical y han subido los salarios. Smithfield, sin embargo, sigue rentabilizando el s?ndrome crash.







Publicado por carmenlobo @ 10:04
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