Domingo, 14 de mayo de 2006
La selva amaz?nica ya no tiene tantos ?rboles para que escuche las penas de los pueblos ind?genas
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Ukhamawa Noticias - Bolivia - (Posted on May-01-2006)

La selva amaz?nica ya no tiene tantos ?rboles para que escuche las penas de los
pueblos ind?genas



Pando, Bolivia -- Los Pacahuaras creen que los ?rboles escuchan las penas humanas, pero sben tambi?n que pronto no habr? ninguno en la selva amaz?nica para que atiendan los fr?os del alma de los pueblos ind?genas que habitan la zona.

"Cada vez hay menos ?rboles y m?s penas", dice Juana Muri, una anciana Pacahura que dirige los despojos de su pueblo entre noviembre a marzo, durante los cuales los hombres, mujeres y ni?os mayores de 12 a?os se internan en la selva para trabajar en la zafra de la casta?a o sirven como gu?as, entre marzo y septiembre, como lo hacen tambi?n lo toromonas y machicangas, de empresas brasile?as y bolivianas que buscan lo mejor del bosque para la extracci?n ilegal de la madera.

"Son cientos de hombres que cruzan el r?o con m?quinas, perros y armas y que tienen ind?genas como sus gu?as".

Muri se queda en las chozas de madera y techo de paja, que afloran en la selva como una extensi?n natural de ellas, vegetando bajo el ardiente sol, las torrenciales lluvias o la intensa humedad, con los ni?os, los enfermos y los ancianos.

Ella es parte de una comunidad suspendida en el tiempo, asentada en Bolpebra - en el hito tripartito entre Bolivia, Per? y Brasil - que permanece silenciosa y extraviada en la historia.

Los gu?as de su tribu peregrinan a lo largo de los 125 kil?metros del r?o Acre, que marca la frontera natural de Bolivia con Brasil, en busca de islas de bosque a?n no depredada.

Pero la tala del bosque no se circunscribe solo a las riberas del Acre, ha alcanzado tambi?n a extensas zonas de Beni, Pando y el Norte de La Paz y a ?reas protegidas de esos tres departamentos que abarcan un territorio de aproximadamente 100 mil km2.

Seg?n el presidente de la Liga de Defensa del Medio Ambiente y ex Prefecto del Beni, Carlos Navia, cuyo centro de operaciones es Trinidad, el aprovechamiento selectivo de especies ha provocado la casi extinci?n de la madera mara en el Norte Amaz?nico.

De la Swietenia macrophylla - nombre cient?fico de la mara - ahora s?lo quedan algunos remanentes, que se encuentran dispersos en las riberas de los r?os de las comunidades que son parte de una Tierra Comunitaria de Origen (TCO).

La TCO es el espacio geogr?fico de una comunidad ind?gena que puede beneficiarse de ella garantizando el uso y aprovechamiento sostenible de sus recursos naturales.

La tala ilegal ha afectado tambi?n a ?reas protegidas como la Reserva Natural de Vida Silvestre Manuripi, en Pando.

Se calcula que en esa zona, dos mil troncas de mara y cedro fueron extra?das ilegalmente "d?a y noche" durante el oto?o de 2004.

El caso esta documentado en el proceso judicial que siguen campesinos del municipio de Filadelfia al ex director de la Reserva.

Pese a que reci?n se comenzaron estudios sistem?ticos sobre la biodiversidad de la Reserva, hasta ahora se han registrado 760 especies de plantas, 112 de peces, 70 de anfibios, 72 de reptiles, 489 de aves y 150 especies de mam?feros.

Su significado ecol?gico radica en que mantiene en su interior habitats que permiten conservar especies valiosas que en otros sitios est?n siendo presionados por la intervenci?n del hombre.

En el Norte Amaz?nico existen - adem?s de la Reserva Nacional de Vida Silvestre Amaz?nica Manuripi - cinco ?reas protegidas: Apolobamba, Madidi y Pil?n Lajas, todos en el departamento de La Paz y en el Beni est?n la Estaci?n Biol?gica y el Parque Nacional
Isidoro S?cure.

MADIDI

El Madidi, considerado el bosque h?medo m?s diverso del mundo, fue tambi?n en la d?cada pasada, antes de ser declarado Parque Nacional, presa de la depredaci?n.

Reci?n en los ?ltimos nueve a?os empez? a repoblar su flora y su fauna y, sin embargo, una eventual tala indiscriminada, caza furtiva y pesca ilegal en la zona, podr?an resultar irreversible.

Cuando los guardaparques iniciaron en 1997 las operaciones de control en el Madidi, dos a?os despu?s de declarada zona protegida, solo en el r?o Tuichi operaban 52 empresas explotando la madera.

De acuerdo con reportes oficiales de la ?poca, cada una de las empresas ten?a entre 10 a 12 grupos de 50 hombres armados a quienes acompa?aban expertos cazadores.

Esos cazadores ten?an la misi?n de matar animales para alimentar a los hombres en los campamentos.

En esa ?poca miles y miles de troncos eran extra?dos cada d?a del Madidi.

Ahora las embarcaciones que navegan son sometidas a rigurosas inspecciones policiales.

Estudios recientes, tras nueve a?os de estricto control, han concluido se?alando que las escies de mara y roble han comenzado a repoblarse en las zonas depredadas, al igual que la fauna, particularmente de aves y felinos.

La Revista National Geographic catalog? a la zona como una de las m?s inmensas reservas mundiales de biodiversidad.

Los r?os Madidi y Tuichi, afluentes del Beni, son los m?s caudalosos y son los referentes principales del Parque. En sus alrededores viven dos comunidades ind?genas: los tacana y los quechua, que hacen un total aproximado de 1.700 habitantes.

Un sector de la poblaci?n ind?gena, la que se encuentra cercana al r?o Tuichi, lleg? a un acuerdo especial con el Estado y la Organizaci?n de las Naciones Unidas para la Educaci?n, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y se les permiti? utilizar los recursos naturales del bosque.

Se estima que el 11% de todas las aves del mundo se dan cita en estos parajes, con un total de unas 1.000 especies y que son comunes en la zona ciertos mam?feros de gran tama?o, raros o dif?ciles de ver en otras ?reas monta?osas o amaz?nicas.

Estudios llevados a cabo en los alrededores de Rurrenabaque y en los bosques de monta?a de la Reserva de Pil?n de Lajas, al sudeste del parque, permiten aventurar que el n?mero de especies de plantas vasculares del Parque debe superar las 5.000, el de musgos y hep?ticas las 800 y el de hongos es incalculable, dada la ausencia total de datos para esta regi?n.

La Ley del Medio Ambiente define a las ?reas Protegidas como ?reas naturales con o sin intervenci?n humana, declaradas bajo protecci?n del Estado mediante disposiciones legales, con el prop?sito de proteger y conservar el patrimonio natural y cultural del pa?s.

PULMON DEL MUNDO

El Norte Amaz?nico es uno de los lugares de mayor diversidad biol?gica del mundo, con gran cantidad de aves raras, mam?feros y cientos de especies de ?rboles.

Desde el aire, sin embargo, es f?cil ver el da?o provocado por la tala y por la ocupaci?n ilegal de los agricultores.

Y los maizales - dice Juana Muri - forman grandes parches en medio del extenso bosque tropical.

Ella se queja, con sus ojos di?fanos que derraman l?grimas que recorren los surcos de su curtido rostro, de la riqueza de su tierra, que solo ha tra?do la pobreza de su pueblo.

Juana, que conserva gran parte de antiguas supersticiones, cree que Dios se ha ensa?ado con su pueblo como castigo por no cuidar el bosque, pero acepta, resignada, la divina providencia.

Esta tribu silv?cola se muere un poco cada d?a y, sin propon?rselo, reafirma las sospechas de la anciana.

Enfermos, mal nutridos, sin piezas dentales a los 20 a?os y desamparados por el Estado, intentan sobrevivir y en su lenta agon?a env?a a los mayores de 12 a?os, hombres y mujeres, a la tala del bosque, actividad que involucra a miles de ind?genas de diferentes
nacionalidades cada a?o.

Ingresan a trabajar a las barracas m?viles con adelantos. La paga, apenas monetizada, se la hace en especies o alimentos.

Usualmente terminan endeudados. Son obligados a estar al servicio de los capataces hasta el final del trabajo depredador para terminar de pagar las deudas o son obligados a regresar al a?o siguiente.

Los Pacahuaras, due?os de los bosques, creen que el dinero de la selva huye y alimenta la prosperidad de las ciudades fronterizas brasile?as.

"Nos sentimos burlados por el destino", comenta la anciana.

REPLICA

La misma situaci?n de explotaci?n la viven anualmente otros pueblos ind?genas - como los Araona, Baure, Chim?n, Ese Ejja, Itonama, Leco, Moset?n, Movima, Moxe?o, Nahua, Tacana y Yuminahua - que son tratados como esclavos en las labores de tala del bosque, pero que se involucran en esa actividad debido a su extrema pobreza e ignorancia.

Se calcula que la tala, los incendios y el desmonte agr?cola han destruido en los ?ltimos doce meses, m?s de 600 mil hect?reas de bosque. La cifra, seg?n informes oficiales, es la m?s alta de los ?ltimos diez a?os.

A pesar de la tragedia ambiental, es imposible cuantificar el impacto provocado en la flora y la fauna, porque no se cuenta con un inventario de todos los recursos naturales en biodiversidad.

El Prefecto de La Paz, Jos? Luis Paredes, ha ordenado llevar adelante un programa de inventariaci?n de los recursos naturales en el Norte de La Paz y se aguarda que similar medida la adopten los departamentos de Beni y Pando.

Lo que si se sabe, sin embargo, es que la regeneraci?n artificial de los bosques devastados ilegalmente durar? al menos dos d?cadas, en una zona que es el hogar de un tercio de las especies del mundo y donde se resguarda una quinta parte del agua fresca del planeta.

Informes del ex Ministerio de Desarrollo Sostenible se?alan que cada a?o la tala y los incendios forestales afectan mayores superficies boscosas, provocan la disminuci?n del h?bitat natural de muchas especies tanto animal como vegetal y afectan el aprovechamiento forestal sostenible.

IRREVERSIBLE

La deforestaci?n de la Amazon?a, boliviana y brasile?a, seg?n Naciones Unidas, implicar? el fin de especies ?nicas. Los Pacahuaras aseguran que el jaguar, el ?nico felino grande de Am?rica y un carn?voro con mirada de fuego, ya no ronda por la selva.

A pesar que los ind?genas cuentan con satisfacci?n la desaparici?n del "tigre", dicen que lo cazadores que acompa?an a las barracas m?viles los aniquilaron, al igual que a las aves y al chancho de monte. Lo hacen para alimentar a los ej?rcitos de le?adores a quienes acompa?an durante los largos meses que permanecen en la selva.

La misma din?mica la aplican tambi?n las empresas legales que explotan la madera y que superan las 2.000 en los tres departamentos del Norte Amaz?nico.

Al ritmo actual, se calcula que el proceso de destrucci?n de la Amazon?a podr?a ser irreversible en diez a?os m?s, y toda la selva podr?a desaparecer en unos 40 a?os, seg?n informes del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Controlar los niveles de intervenci?n humana es clave para salvar el Norte Amaz?nico.

Estimaciones cient?ficas, que toman en cuenta el comportamiento humano relacionado con la deforestaci?n y procesos biol?gicos forestales, son a?n m?s pesimistas respecto a la evoluci?n de este medio ambiente.

Sin la aplicaci?n de medidas inmediatas y decididas a cambiar el actual r?gimen de la agricultura, tala y quema de ?rboles - advierten las investigaciones de Naciones Unidas - la selva amaz?nica boliviana podr?a llegar a un punto de no retorno en los pr?ximos 15 a 20 a?os.

La tala indiscriminada es una de las actividades que afecta la Amazon?a.

Se advierte que la selva del Amazonas - que comparten Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Per? y Venezuela - lejos de los 75 a 100 a?os que estimaban algunos especialistas para su destrucci?n total, podr?a desaparecer dentro de las tres siguientes d?cadas.

Los cient?ficos temen tambi?n que el despeje de la selva podr?a afectar el clima global, as? como amenazar especies ?nicas de fauna y flora.

PAUSA ECOLOGICA

No existen registros hist?ricos del pueblo Pacahuara, pero su ancestral memoria oral sostiene que fue una de las grandes culturas del Amazonas, que durante milenios supo mantener una relaci?n armoniosa y productiva con la naturaleza.

Olvidado por el resto del pa?s su supervivencia depende, como la de otros pueblos que est?n desparramados en la zona, exclusivamente de los recursos que el bosque les provee.

Pero las ?reas de bosques donde viven ya no est?n intactas y son emprendimientos aislados los que intentan proteger la extrema riqueza de la biodiversidad que todav?a se encuentra en esta regi?n del pa?s.

Los Pacahuara, de la familia ling??stica Pano, est?n en un ?rea que ha sido entregada en concesi?n a una empresa maderera y comparten una TCO con otra comunidad.

De su historia ?tnica se sabe que fueron diezmados por los caucheros a principios de siglo y por los madereros en las ?ltimas dos d?cadas.

Este pueblo agoniza al mismo ritmo de la selva. Se dice que el mundo de los difuntos Pacahuara convive con el esp?ritu de cada ?rbol derribado.

Ese mundo espiritual ind?gena tiene las caracter?sticas de lo que un d?a fue la selva: est? rodeado por un bosque, que murmulla al son del canto de los p?jaros, lleno de voces, flores y colores, y donde sobre los ?rboles se escuchan las alegres risas de los ni?os, que arrancan sus frutos, mientras el rumor del r?o, inmutable, deja escuchar su voz ronca y confusa.

El Movimiento Amaz?nico, una agrupaci?n ecologista con base ind?gena asentada en Cobija, asegura que es posible alcanzar esa selva ideal de la que hablan los Pacahuara y que para ello es urgente decretar una pausa ecol?gica en los departamentos de Pando, Beni y el Norte de La Paz, que permita regular la alarmante deforestaci?n que sufre la regi?n.

Seg?n el representante de la agrupaci?n ind?gena, Weimar Becerra, en la pausa ecol?gica los propietarios de unidades productivas deber?n presentar a las instancias correspondientes sus planes de explotaci?n y uso de la tierra.

La pausa ecol?gica, aplicada en otros pa?ses de la regi?n, obedece a una pol?tica para preservar los recursos forestales. En el caso del Norte Amaz?nico, seg?n Becerra, se aplicar?a en una de las zonas m?s ricas en biodiversidad y recursos naturales.

CERTIFICACION

Bolivia, a pesar de la tala ilegal, los incendios y el desmonte agr?cola, con 1.9 millones de hect?reas es el primer pa?s del mundo con mayor extensi?n de bosques certificados bajo el sistema Forest Stewardship Council (FSC) y est?ndares nacionales del Consejo para la Certificaci?n Voluntaria.

Las 1.9 millones de hect?reas certificadas en el pa?s, representan el 38% del ?rea total certificada en el mundo.

Con esos ?ndices, Bolivia se mantiene en el primer lugar a nivel mundial en cuanto a extensi?n de bosques tropicales certificados se refiere.

Adem?s, seg?n la C?mara Forestal de Bolivia, los bosques "est?n manejados de manera responsable".

En el mundo existen 24 pa?ses que cuentan con bosques tropicales certificados, alcanzando en conjunto una superficie total aproximada de 4.9 millones de hect?reas. Bolivia est? a la cabeza de ese bloque de naciones.

ENERO

Pero los Pacahuara est?n lejos de las cifras oficiales y en el extremo del mapa boliviano, adonde fueron expulsados, andan semidesnudos, pero no tiene fr?o; duermen en chozas o la intemperie y no se ponen enfermos, pero pasan hambre, por la escasez de alimentos en el bosque, y se consumen de a poco.

Muri es una de las personas sin hogar de su pueblo, para las que enero, el mes de las lluvias, es el peor mes.

Tiene el cuerpo encorvado y la piel curtida y en su rostro los surcos de la edad han dejado su huella indeleble. Ella fue tambi?n gu?a de las empresas madereras y cosechadora de casta?a, y lo ?nico que tienen es el viejo cuerpo que lleva encima.

Cuando un ni?o nace, entierra la placenta del reci?n nacido al pie de un ?rbol para que ?ste escuche las penas de los Pacahuara.



Red Bolivia.com
Fuente URL: Red Bolivia.com

Publicado por carmenlobo @ 11:37
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