Martes, 02 de mayo de 2006
EL ART?CULO DEL D?A // F?LIX DE AZ?A

? El ascenso de Vendrell es desolador porque no se respetan las reglas de la farsa democr?tica



F?LIX De Az?a
Escritor

El destino ha querido que en los ?ltimos meses viva yo pareda?o con la residencia del primer ministro de Francia, Dominique de Villepin. Me lo cruzo casi cada d?a por la calle y a punto estoy de decirle algo as? como: "?D?jalo, t?o, no tienes nada que hacer, te faltan tablas!", o cosa semejante, y si no se lo digo es porque el ministro habla espa?ol mejor que yo.
Vi?ndole tan ufano, caminando a grandes zancadas por la rue de Babylone (nada menos), protegido tan s?lo por dos gorilillas de tama?o medio, nadie dir?a que ese individuo est? bailando sobre terreno minado y que a cada paso puede saltar hecho pedazos, pero as? es. La guerra contra Nicolas Sarkozy, el ministro de Interior y su rival en las pr?ximas elecciones presidenciales, es despiadada y parecida a la de los chacales en celo.
Todos saben que Sarkozy est? detr?s del fracaso del juvenil contrato del primer empleo (CPE) que De Villepin ha tenido que tragarse mojado en alcohol sindical. Y todos saben que De Villepin est? detr?s de la acusaci?n de corrupci?n contra Sarkozy, implicado en sucias maniobras financieras en una sociedad luxemburguesa. Hasta el momento, ni lo uno ni lo otro se ha podido probar. As? que no existe. Es la ley de la selva, pero es la ley.
En Francia, como en toda Europa, la democracia es una farsa actuada por grandes figuras de la escena. La pol?tica no es otra cosa que la lucha por el control de la mayor cantidad de dinero posible, legal o ilegal, con el aplauso de los votantes. Ciertamente, las leyes no est?n para proteger al ciudadano, sino para mortificar al contrincante pol?tico, pero se deben respetar. Si no se respetan, la farsa democr?tica se convierte en tragedia totalitaria, como en Rusia.
La ley de la selva democr?tica europea tiene su representaci?n m?s primitiva en Italia. En Francia act?an con mayor decoro que en Italia, son m?s profesionales. Los ingleses superan a los franceses. El premio se lo llevan los n?rdicos: la suya es una imitaci?n de democracia muy convincente.
La palabra democracia exige que incluso los animales m?s fieros respeten sus propias leyes. De lo contrario, la democracia pone de manifiesto su car?cter mafioso. Es lo que sucede en lugares como Kazajst?n, Bielorrusia o similares. All? ni siquiera se respeta la ley de la selva y en consecuencia deducimos que se trata de fincas explotadas por g?nsteres.
Se entiende entonces que cause desolaci?n la falta de respeto del Gobierno catal?n por la ley de la selva. Cuando le? la noticia del nombramiento de Xavier Vendrell en la prensa, escrib? a un amigo que mantiene muy estrechas relaciones con la gente de Esquerra para preguntarle por las razones de semejante disparate. Me contest? que, en efecto, Vendrell es uno de los elementos m?s fan?ticos del grupo, pero que no era un hip?crita. Los que le critican, a?ad?a, se llevan la financiaci?n del partido en maletines llenos de billetes de 500 euros. Vendrell, por lo menos, lo hac?a a las claras, sin hipocres?a.

SEGURAMENTE es cierto, pero mi amigo reaccionaba a la defensiva porque no es una cuesti?n de hipocres?a sino de acatamiento de la ley: incluso los responsables pol?ticos del latrocinio deben respetar la ley de la selva y actuar veros?milmente, como si fueran dem?cratas, cuando se les descubre. El profesor pillado in fraganti cobrando a la puerta del colegio no puede ser nombrado director del centro.
En estos casos hay que ser valientes y decirle al interfecto: mala suerte, te han descubierto, ya sab?as lo que te jugabas, te haremos embajador en el Vall d'Aran. Ascenderle a un ministerio tan poderoso como peligroso, en cambio, deja en cueros a la totalidad del Gobierno. Es el tripartito en pleno el que admite no estar en condiciones de respetar ni siquiera la ley de la selva.
Que todos los presidentes, consejeros primeros y segundos, que todos los altos cargos y dirigentes de partido tengan hermanos, c?nyuges y otros selectos parientes trabajando a sueldo del contribuyente, que jam?s se dijera una palabra sobre el 3%, que la Administraci?n catalana est? infectada de nepotismo, que el capo del raketing republicano sea ascendido, toda esta acumulaci?n de dislates acaba dando una imagen desastrosa de la presidencia de la Generalitat.

MUCHOS ciudadanos catalanes convencidos (?todav?a!) de que viven en la regi?n m?s europea de Espa?a, van tragando uno tras otro los actos de endogamia, clientelismo, corrupci?n y enchufismo del Gobierno. Poco a poco, sin embargo, se percatan de que asisten a una representaci?n teatral de muy baja calidad, peligrosamente pr?xima a la marbell?. Todos esper?bamos un John Gielgud y nos est?n dando Mart?nez Soria. Y la causa de este fracaso es la incapacidad profunda de las ?lites catalanas, ?tan caciquiles!, para respetar la ley de la selva.
Reconozc?moslo: el president no cuenta con buenos actores de plantilla, s?lo con aficionados y caricatos de aldea. En el ?ltimo cambio y tras una pat?tica entrevista en El Pa?s donde parec?a un pol?tico turco ("?tenemos el mejor Estatuto de Europa!", dec?a), Pasqual Maragall ha situado en lugares estrat?gicos y junto al temible Vendrell a las escasas figuras de la compa??a que a?n no se han desprestigiado. Son divos que llevan gateando por el escenario desde la infancia. Uno les desea la mejor acogida por parte de este p?blico que tanto les quiere, pero, atenci?n, estamos quemando lo que nos queda de arte esc?nico democr?tico. Despu?s de ellos, el diluvio.


Publicado por carmenlobo @ 8:42
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