Viernes, 21 de abril de 2006
Un d?a cualquiera de 2006

Hoy est? lloviendo mucho, y la temperatura ronda los 3? C. He decidido salir a caminar; creo que si no camino un poco todos los d?as, no puedo trabajar bien. Sin embargo, hay tambi?n un fuerte viento, y pasados diez minutos vuelvo a meterme en el coche. Cojo el peri?dico en la oficina de correos. Nada importante, a excepci?n de lo que los periodistas han decidido que debemos saber, observar, y la posici?n que debemos adoptar al respecto.
Voy al ordenador para leer mis mensajes electr?nicos.
Nada nuevo, algunas cuestiones sin importancia, que en poco tiempo resuelvo.
Intento un poco de tiro con arco, pero el viento sigue soplando con fuerza y es imposible. Ya termin? mi libro bianual, que esta vez se titula El Zahir, y todav?a faltan algunas semanas para su publicaci?n. Ya he escrito las columnas que publico en internet. Ya redact? el bolet?n de mi p?gina web. Me he hecho un chequeo del est?mago que afortunadamente no ha detectado ninguna anomal?a (me hab?an asustado mucho con la historia del tubo que entra por la boca, pero no es tan terrible) Fui al dentista. Los billetes de mi pr?ximo viaje en avi?n, que se estaban retrasando, llegaron por correo urgente. Tengo algunas cosas que hacer ma?ana, y hay cosas que termin? ayer, pero hoy...
Hoy no tengo absolutamente nada en lo que concentrar mi atenci?n.
Me asusto: ?no deber?a estar haciendo algo? Bueno, si quisiera buscarme alg?n trabajito, no me costar?a mucho: siempre tenemos proyectos que hay que desarrollar, l?mparas que cambiar, hojas secas que barrer, archivos del ordenador que hay que organizar, etc. Pero, ?qu? tal si encaramos el vac?o total?
Me pongo un gorro, ropa t?rmica, un impermeable, y salgo al jard?n; de esta manera conseguir? aguantar el fr?o durante las pr?ximas cuatro o cinco horas. Me siento en el c?sped mojado, y me pongo a hacer mentalmente una lista de todo lo que se me pasa por la cabeza:
A] Soy in?til. Todo el mundo est? en este momento ocupado, trabajando duro.
Respuesta: yo tambi?n trabajo duro, a veces hasta doce horas al d?a. Hoy, por casualidad, no tengo nada que hacer.
B] No tengo amigos. Estoy aqu? solo, siendo uno de los escritores m?s famosos del mundo, y el tel?fono no suena.
Respuesta: claro que tengo amigos. Pero saben respetar mi necesidad de aislamiento cuando estoy en el viejo molino en St. Martin, en Francia.
C] Tengo que salir para comprar cola.
S?, acabo de recordar que ayer necesitaba cola. ?Qu? tal si cojo el coche y me acerco a la ciudad m?s pr?xima? Y en este pensamiento me detengo. ?Por qu? es tan dif?cil quedarse como estoy ahora, sin hacer nada?
Una serie de pensamientos cruza mi cabeza: amigos que se preocupan de cosas que todav?a no han ocurrido, conocidos que son capaces de ocupar cada minuto de sus vidas con tareas que a m? me parecen absurdas, conversaciones sin sentido, largas llamadas telef?nicas para no decir nada importante. Jefes que se inventan trabajo para justificar sus cargos, funcionarios que tienen miedo porque no se les ha dado nada importante que hacer ese d?a, lo cual puede querer decir que ya no son necesarios, madres que sufren porque sus hijos han salido, estudiantes que sufren por los estudios, las pruebas, los ex?menes.
Entablo una larga y dura lucha conmigo mismo para no levantarme e ir a la papeler?a a comprar la cola que me hace falta. La angustia es inmensa, pero estoy firmemente decidido a quedarme aqu?, sin hacer nada, por lo menos durante algunas horas. Poco a poco, la ansiedad va dando paso a la contemplaci?n, y comienzo a o?r a mi alma. Estaba loca por hablar conmigo, pero yo estoy siempre ocupado.
El viento sigue soplando con fuerza, s? que hace fr?o, que llueve, y que ma?ana tal vez tenga que comprar cola. No estoy haciendo nada, y estoy haciendo lo m?s importante en la vida de un hombre: estoy oyendo lo que necesitaba o?r de m? mismo.





Publicado por carmenlobo @ 7:33
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