Mi?rcoles, 12 de abril de 2006
Juan Jos? Millas


La sangre del 45 por ciento de los fallecidos por accidente de tr?fico en el ?ltimo puente conten?a m?s alcohol del permitido, lo que quiere decir que la mitad de la poblaci?n va habitualmente bebida. Seamos precisos: m?s de la mitad, pues hay que suponer que muchas personas, influidas por las campa?as de la Direcci?n General de Tr?fico, reprimir?n las ganas de echar un trago cuando se ponen al volante. La estad?stica arroja un panorama sorprendente de alcoholismo furtivo. Va usted por la calle contando a las personas que se cruzan con usted y resulta que dos de cada cuatro, o cinco de cada diez, como prefiera, son bebedores patol?gicos. Quiz? usted mismo sea uno de ellos sin saberlo. Los responsables de Alcoh?licos An?nimos, organizaci?n curiosa donde las haya, aseguran que mucha gente no tiene conciencia de su adicci?n.

?Pedro, deber?amos pedir ayuda ?dice ella sirvi?ndose el quinto whisky, mientras la tele llora y el ni?o berrea.
?Pero si lo podemos dejar cuando nos d? la gana, mujer. Ma?ana, si quieres, lo dejamos.
?Vale, pero de ma?ana no pasa.

Ser alcoh?lico sin saber que se es alcoh?lico es como ser idiota sin saber que se es idiota, o sea, muy frecuente. Lo que ocurre es que cuando todo el mundo es alcoh?lico, o idiota, tampoco tiene mucho sentido diferenciar a los unos de los otros. Y eso es quiz?, a la luz de las autopsias, lo que nos pasa, que el 45 por ciento de los cad?veres estaban bebidos.

A un vecino m?o lo detuvieron el otro d?a en un control de alcoholemia y el guardia que le orden? soplar echaba una peste a vino que mataba.

??Y qu? hiciste?
?Pues soplar, qu? iba a hacer.

As? que entra uno en la oficina, incluso en la oficina del seguro de autom?viles, y puede jurar que la mitad de las personas que trabajan muy serias frente a su ordenador han bebido m?s de la cuenta. No se matan, pese a que las sillas de oficina tienen ruedas, porque se mueven poco, pero lo mismo se equivocan al hacer un asiento contable. O quiz? no. Uno conoce a individuos que trabajan mejor con la copa que sin ella. La madre de un compa?ero de colegio era una borracha de las que esconden las botellas bajo el fregadero, pero s?lo se convert?a en una buena madre despu?s de ingerir dos copas. El mono la pon?a agresiva. En todo caso, y dado que los controles de alcoholemia s?lo se hacen a los conductores de autom?viles, resulta imposible saber c?mo ser?a este pa?s si no bebi?ramos tanto. ?Nos pelear?amos menos? ?Producir?amos m?s? ?Ser?amos m?s solidarios?

Por otro lado, y como el alcoholismo es muy democr?tico, hay que suponer que tambi?n la mitad de los pol?ticos beben m?s de la cuenta, lo que explicar?a algunas manifestaciones p?blicas de nuestros dirigentes. Hay, en el Congreso, un pasillo circular al que llaman la M-30. Si colocaran en los puntos estrat?gicos de esa M-30 a una patrulla de la Guardia Civil que hiciera soplar a sus se?or?as, nos llevar?amos m?s de una sorpresa. Yo he visto a los pol?ticos tomar las curvas dial?cticas a cien por hora.

Qu? l?o. Hace a?os, cuando las pesetas, descubrieron que un porcentaje alt?simo de los billetes de 5.000 ten?an restos de coca?na. La estad?stica nos volv?a a poner, una vez m?s, los pelos de punta. ?Pero en qu? pa?s vivo?, te preguntabas pidiendo un chinch?n dulce al camarero. Resulta que lo que siempre hab?as cre?do que era raro era lo normal. Si nos hubieran preguntado cu?nta gente beb?a al volante, habr?amos dicho que un 8 por ciento o as?, y ya est? bien. Pues no, un 45 por ciento de los muertos llevaba alcohol en sangre. Como no todo el que bebe tiene accidente ni se muere, hay que suponer que la mayor?a va cargada.

Siempre nos enga?amos con las proporciones entre la excepci?n y la norma. Lo l?gico, por ejemplo, es que la tortura, en las sociedades avanzadas fuera la excepci?n, pero la Casa Blanca acaba de aceptar (a rega?adientes) que se proh?ba la tortura. Si se ha prohibido, piensa uno, es porque estaba permitida, y no s?lo permitida, sino alentada. ?Pero no ?ramos partidarios de los derechos humanos y todo eso? Pues s?, pero tambi?n somos partidarios de la sobriedad y vamos con dos copas de m?s a todas partes, incluso a Benidorm, con lo peligroso que es. De cada cuatro coches que te cruzas, dos van conducidos por un borracho. De cada ocho pa?ses que sobrevuelas, cuatro est?n dirigidos por un loco. Pero nueve de cada diez estrellas usan Lux. Una cosa por otra. Felices Pascuas.




Publicado por carmenlobo @ 7:48
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