Mi?rcoles, 08 de marzo de 2006
ELVIRA LINDO
EL PA?S - ?ltima - 08-02-2006



No hay nada m?s comprensible que tener miedo, reconocerlo y obrar en consecuencia. Uno tiene miedo a escribir un art?culo comprometido o a dibujar una vi?eta que presumiblemente traer? unas consecuencias amenazantes, y entonces decide envain?rsela, escribir, dibujar otra cosa. El mundo est? lleno de asuntos de los que hablar, y a menudo lo mejor ser?a contar lo que se tiene delante de los ojos, el crimen del piso de abajo. No hay nada m?s paralizante que el miedo. El miedo puede socavar el empuje vital de un individuo, pero tambi?n corromper a una sociedad entera. El miedo puede extenderse como se extiende el virus de la gripe, por el aliento del que viaja a tu lado en el autob?s. Espa?a tiene un historial en miedos colectivos: el miedo a una involuci?n en el proceso democr?tico, el miedo a la bomba, al tiro en la nuca, a expresarse, a jug?rsela. Cuando el miedo se reconoce, tiene un fondo de nobleza; lo terrible es el miedo que produce verg?enza y tiende a enmascararse con razones ideol?gicas para que no se note. Nos cuesta aceptar que callamos por miedo, as? de simple. En el asunto de las caricaturas del profeta se puede discutir, por supuesto, la oportunidad de publicarlas o la conveniencia del desaf?o, pero no debi?ramos olvidarnos de que hay un fondo de incoherencia entre lo que la sociedad europea exige a sus democracias y el margen de comprensi?n que en nombre del relativismo tiene con aquellos que ni por asomo practican esos derechos. Queremos tener grandes m?rgenes de libertad, expresarnos sin censuras, elegir nuestra opci?n sexual; exigimos respeto hacia cada una de nuestras sagradas diferencias individuales, nos parece inapelable el derecho a afear la conducta reaccionaria de la Iglesia cat?lica, y sin embargo, cuando se trata de ejercer nuestra capacidad cr?tica con otras creencias, echamos mano de esa raz?n poderosa que se llama respeto y que nos ayuda a justificar lo injustificable. Es como si disfrut?ramos de los dones que ofrecen las reglas democr?ticas pero no estuvi?ramos dispuestos a defenderlos. La idea ilustrada del respeto es que uno tiene derecho a arremeter contra las creencias pero no contra los individuos, ni carcajearse del sufrimiento humano. Ser?a catastr?fico que dej?ramos de ejercer nuestro derecho, por miedo.




Publicado por carmenlobo @ 8:45
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Comentarios
Publicado por gorkareparaz
Viernes, 24 de marzo de 2006 | 11:21
Hola Carmen, lo que dice Elvira es una gran certeza, existe miedo, y sobre todo miedo al miedo, esperemos que con este nuevo marco en el terrorismo el clima cambie, a pesar de ello, otros nuevos miedos suceder?n, como al inmigrante.