Viernes, 03 de marzo de 2006

ROSA MONTERO
EL PA?S - ?ltima - 21-02-2006




Hace nada fue la locura de las Navidades. Luego, el desparrame de las rebajas. Y ahora vienen los avances de temporada. Adem?s, en estas tiendas de las que voy a hablar suelen recibir g?nero nuevo todas las semanas. Y hay que desempaquetarlo, etiquetarlo, colocarlo. El trabajo no se acaba nunca. Me refiero a las cadenas de tiendas de ropa joven. O, al menos, a un par de ellas. Son marcas conocid?simas con precios asequibles, divertidos locales en los que siempre he gastado demasiado dinero y en los que ahora, de repente, me repugna comprar.

Me escribe una lectora y me cuenta, con datos concretos, una peque?a historia de terror. Una chica con diploma universitario e ingl?s entra a trabajar como encargada en una tienda madrile?a de una de estas cadenas, digamos XY. Tiene un sueldo de 1.000 euros al mes y hace jornadas de 15 y 16 horas diarias, con semanas enteras sin librar porque el local abre los domingos. Ha firmado un contrato por 40 horas semanales, pero hace 80 o 90, desde luego no retribuidas. Entonces nuestra amiga recibe una oferta de trabajo de otra cadena de ropa juvenil, digamos XP.

Ella les explica que no quiere m?s dinero, pero s? que le respeten el horario. Por supuesto, le dicen. La joven se despide de XY y empieza en la otra tienda. El primer d?a sale a las 12.30 de la noche. Y al d?a siguiente, a las 3.30 de la madrugada. Tras varias jornadas semejantes, llama desesperada a Direcci?n. S?, le dicen; has firmado 40 horas, pero no se van a cumplir. A este despampanante descaro, a este despotismo colosal hemos llegado en la democracia, tras doscientos a?os de luchas sindicales. Inmenso logro el nuestro.

Naturalmente, estos nuevos negreros saben de qui?n abusan. Acu?rdate de ellas, de esas dependientas amables y eficientes, chicas muy j?venes, normalmente con baja formaci?n, necesitadas de trabajo e ignorantes de sus propios derechos. Lo que m?s me asquea es esa imagen de modernidad y de falsa alegr?a que intentan dar estas tiendas, cuando en realidad son centros de esclavitud. ?O a lo peor es que la modernidad es justamente eso? Por cierto: ni siquiera ha sido la chica quien me ha escrito, sino su madre. Ella estaba demasiado ocupada trabajando.





Publicado por carmenlobo @ 8:36
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