Jueves, 08 de diciembre de 2005
El indigenisno en la prensa:
?Periodismo de profundidad o folklore superficial?


"No tengais miedo, si otra vez vienen los enemigos contra vosotros, que os quieren matar, ? toda priesa venidlo a decir, y los iremos a matar, les dijo Quicab ? los soldados y capitanes y entonces les avisaron cuando fueron todos los hombres de guerra flecheros y arqueros, y entonces se desaparecieron los padres y abuelos de los Quiche?s que est?n en cada uno de los cerros, que fueron ? ser guardas de los montes y de los arcos y flechas y vig?as de la guerra, y ninguno era estra?o, ni ten?a diferente ?dolo, sino que era muralla y defensa del pueblo"
Popol Vuh (1)


"Sus armas eran unos coseletes de tres dedos de algod?n, i hasta en los pies, i flechas i lan?as largas, venian tan armados que el que cai? en el suelo no se podia levantar; verla de lejos era para espantar, porque ten?an todos los mas lan?as de treinta palmas todas enarboladas" (2)

Eric L. Lemus *

"Un promedio de 25 mil ind?genas, en representaci?n de las etnias de Am?rica, y m?s de 55 mil espectadores participaron este martes en la ceremonia de apertura del museo de los ind?genas americanos en Washington D.C. Vistiendo sus mejores trajes tradicionales e impregnados de los nuevos ?conos de la modernidad, los representantes de las tribus ind?genas, salieron una vez m?s a las calles para mostrarse al mundo y celebrar un d?a de unidad como pueblos en resistencia". (3)

La noticia fue publicada en uno de los principales rotativos de El Salvador en una extensi?n no mayor al cuarto de p?gina con una fotograf?a de 3 pulgadas de ancho.

El tratamiento noticioso o informativo del tema ind?gena en El Salvador no dista mucho del estilo de otros medios del istmo centroamericano y, salvo contadas excepciones, del periodismo hispano en Estados Unidos.

El ind?gena ocupa espacio en la secciones menos profundas de nuestros peri?dicos, en los horarios con menor audiencia en la radio y la televisi?n, si es que acaso son parte de la agenda diaria, cuando evoca algo menos que bondad. La palabra ind?gena, en El Salvador, solamente es un vocablo de referencia para reforzar nuestros valores culturales, nuestra identidad perdida; por lo general, no son m?s que art?culos para el consumo de turismo interno.

As? vemos, cada mes de mayo, sendas invitaciones en las secciones de entretenimiento de los medios que rezan: "Vayan a Panchimalco (un poblado a una veintena de kil?metros al sur de San Salvador) y disfruten de sus platillos t?picos mientras la comunidad ind?gena celebra sus fiestas". Pero nadie sabe por qu? la comunidad ind?gena en el pueblo de Panchimalco se re?ne cada a?o y que la fiesta en las calles tiene un s?mbolo de resistencia a la visi?n religiosa que fue impuesta tras la conquista espa?ola.

"No se pierda la danza de los Emplumados el pr?ximo fin de semana en Cacaopera (que es un pueblo de origen lenca, ubicado en el noreste de El Salvador)". Sin embargo, pocos saben que durante la guerra ese bello paraje junto al r?o Torola, que divide el territorio salvadore?o con el hondure?o, fue el escenario de cruentas batallas entre el ej?rcito y la guerrilla del Frente Farabundo Mart?. Tampoco se sabe cu?ntos ind?genas fallecieron en calidad de v?ctimas civiles de la guerra o si el pueblo sufri? o no persecuci?n por el estigma de que ah? habitan brujos, que el pueblo era refugio de guerrilleros, que los campesinos eran sospechosos por su aspecto.

No, los indios, en El Salvador, de hecho no existen.

"Como en otros lugares de la regi?n, resulta muy dif?cil determinar qui?n es ind?gena. Tal vez el mejor m?todo sea sostener que es el ind?gena el que se comporta como tal. O sea que los que siguen las costumbres ind?genas son ind?genas. Los soci?logos enumeran la lista de costumbres que distinguen a los ind?genas de los ladinos, como se les llama a los que siguen costumbres espa?olas. Una se?al de los ind?genas es ling??stica, la superviviencia de su dialecto ind?gena; otra es pol?tica, generalmente encabezada por un cacique; en el campo de la religi?n, los soci?logos se?alan la existencia de hermandades religiosas separadas, o cofrad?as ind?genas", advierte Thomas R. Anderson en su investigaci?n El Salvador 1932. (4)

Desde la tragedia de 1932 los enfoques de esta naturaleza no son cosa nueva en la prensa local. ?La prensa salvadore?a tiene claridad que la comunidad ind?gena han sido afectados desde hace cien a?os por la explotaci?n de la tierra?

Yo me atrevo a responder que no por una raz?n de sentido com?n. Cuando el tema ind?gena se convierte en s?mbolo de problemas, los espacios son reducidos. Si la fiesta es folkl?rica, garantiza im?genes coloridas, tendr? reservado un espacio en la secci?n de variedades, cultura, entretenimiento; en jerga period?stica, soft news. Pero, si el protagonista de un linchamiento en el altiplano guatemalteco es toda una comunidad ind?gena, que no quepa duda que la prensa le dar? primera plana y los espacios m?s destacados de la secci?n de sucesos o la nota roja. As?, entonces, lo que tenemos es una dicotom?a permanente entre lo bueno y lo malo. Nunca han tenido su justa dimensi?n. Los indios, malos, arremeten contra el estado de derecho y vulneran la ley, contravienen el orden p?blico, al tomar la justicia por sus propias manos. Son buenos cuando son artistas y son malos cuando reclaman sus derechos, su derecho a las tierras ancestrales o cuando ejercen su propio c?digo de justicia.

El 20 de enero de 2002, un servidor public? una historia que recog?a el testimonio de la familia del l?der ind?gena Feliciano Ama. En aquel momento, a 70 a?os de los hechos, pese a ser del dominio p?blico de todo el pueblo de Izalco, pocos salvadore?os sab?an que al cacique Ama le sobreviv?an hijos, sobrinos, nietos...



Ama es una conjugaci?n verbal simple del modo indicativo visto desde la gram?tica espa?ola.

En San Salvador, esa palabra no es nada por si sola; pero, en Izalco, Sonsonate, es un nombre que evoca sensaciones opuestas. Feliciano Ama, para unos, no debi? haber nacido; para otros, fue un m?rtir; para su familia s?lo fue un hombre, su padre, su t?o, su abuelo. Hace casi 73 a?os, el cuerpo de Jos? Feliciano Ama pend?a de una ceiba frente a la Iglesia de la Asunci?n y los soldados ordenaban que los ni?os se colgaran de sus piernas y le quemaran la barba con trozos de carb?n. Aquel d?a, el levantamiento ind?gena de 1932 muri? tan pronto como hab?a arrancado. (5)
Como ya ha analizado en el marco de este simposio, para cuando el calendario se?al? los primeros d?as de enero de 1932, El Salvador heredaba del derrocado r?gimen del ingeniero Arturo Araujo una administraci?n corrupta, una sociedad en crisis, un pueblo descontento y una econom?a pr?cticamente en quiebra, derivada de los bajos precios internacionales del caf? y de los efectos de la Gran Depresi?n estadunidense de 1929.

Ese es uno de los marcos hist?ricos que rondan la historia de 1932, una historia prohibida en la agenda nacional.

De Izalco nos vienen mitos ("ese es un pueblo de brujos") y los ecos de la campa?a pol?tica cuando el principal partido de derechas inicia oficialmente su campa?a proselitista.

En Izalco, como un himno de victoria, la direcci?n del partido que gobierna El Salvador desde hace 15 a?os, entona estrofas anticomunistas porque Izalco -dentro del clich?- fue el lugar donde una rebeli?n comunista fue aplastada hace 72 a?os. Es decir, nadie en la prensa habla de masacre.

Esa parte de la historia est? reservada para los libros. Pero los salvadore?os, en su mayor?a no recurren a ellos como fuente de conocimiento sobre la realidad, sino que acuden a los medios de comunicaci?n, los cuales tienen su propia interpretaci?n de la misma.

?Qu? tipo de pa?s es El Salvador en el a?o 2004 y a 12 a?os del fin de la guerra civil en el terreno de medios de comunicaci?n?

En apenas un poco m?s de 21.000 kil?metros cuadrados, y con casi seis millones de habitantes, el pa?s tiene dos de las mayores rotativas de toda Am?rica Latina; hay por lo menos cuatro programas matutinos de opini?n en televisi?n, e incontables espacios de entrevistas y comentarios en radios locales.

A criterio de Ricardo Chac?n, editor de un rotativo salvadore?o y profesor universitario, desde el a?o 2000, "los peri?dicos continuamente est?n incorporando a sus salas de redacci?n m?s y mejor personal profesional capacitado, y est?n a la ?ltima moda en el uso de programas de computaci?n, fotograf?a digital y por supuesto diagramaci?n computarizada". (6)

"Las radios, si bien no est?n en la vanguardia tecnol?gica, han incorporado nuevos formatos, como debates y foros conducidos no por periodistas, sino por connotados profesionales, y por supuesto comienzan a trabajar estrechamente en estrategias de mayor alcance, especialmente con la televisi?n", recalca el docente. "Y qu? decir de la televisi?n donde los programas de opini?n e informativos acompa?an a los salvadore?os permanentemente. Basta mencionar que hay un canal de televisi?n que transmite noticias durante todo el d?a mientras una cadena de tres televisoras, desarrolla tantos programas informativos y de opini?n como canales tiene", agrega.

Con la firma de los Acuerdos de Paz, en 1992, en cualquier sector nacional se escuch? decir que la prensa salvadore?a es -como pocas- garant?a del derecho a la informaci?n. Incluso los periodistas, en gran medida, se mostraron complacidos. (7)

El periodista y profesor universitario Guillermo Mej?a valor? a?os atr?s los efectos a la sociedad salvadore?a por el nacimiento de revistas de investigaci?n period?stica (en la prensa escrita) y programas de opini?n en la televisi?n, principalmente.

"Se asume como prueba de que hemos alcanzado la mayor?a de edad en el desarrollo period?stico", enfatiza Mej?a.

Sin embargo, cuando traemos a cuenta el tema ind?gena, sus derechos, los hechos de 1932, cabe formularse el siguiente juicio en torno al periodismo en El Salvador. Si la prensa no vive ya en la ?poca de la bomba, de los operativos contrainsurgentes, o de los rumores pol?ticos, o de "la exclusiva", propios del periodismo inmediatista, de esc?ndalo, ?la investigaci?n period?stica es nuestra consigna? Primero hay que definir qu? es -en rigor- el periodismo de investigaci?n.

"La b?squeda y difusi?n de informaci?n acerca de sucesos con valor period?stico (es decir: con grados considerables de improbabilidad de ocurrencia del hecho, y de probabilidades altas de impacto hist?rico y psicol?gico del mismo), eventos e informaci?n que otros (individuos, grupos, empresas, instituciones, organizaciones gubernamentales o no gubernamentales, clases sociales o el sistema mismo en su conjunto) mantienen ocultos y quieren impedir que sean conocidos y difundidos en un ?mbito social mayor que aquel circuito de los que est?n enterados". (8)

Para Juan Jorge Faundes, periodista y escritor chileno, el objeto del Periodismo de Investigaci?n "es la informaci?n oculta, reservada, secreta, y sus fuentes, aquellas que est?n cerradas. Estas ?ltimas caracter?sticas (informaci?n oculta y fuentes cerradas) lo diferencian de cualquier otro tipo de formas period?sticas, aunque sean de denuncia, pero que trabajen con informaci?n socialmente disponible a trav?s de fuentes abiertas".

Probablemente, ustedes pregunten ?a qu? viene esta deliberaci?n en torno al periodismo de investigaci?n? La raz?n es una sola. Este g?nero abandera los cambios pol?ticos, los vientos democr?ticos que atraviesa la sociedad salvadore?a a 12 a?os de la firma de los Acuerdos de Chapultepec.

"A partir de 1992, se ha iniciado la pr?ctica de un periodismo investigativo que ha favorecido la instauraci?n y consolidaci?n de nuestra democracia, con sus abordajes m?s multitem?ticos y profundos" se?ala Mario Cantarero, profesor universitario e investigador de la comunicaci?n
Empero, el mismo autor objeta que "en el ?mbito del periodismo, la pr?ctica investigativa no ha podido desarrollarse plenamente porque hay factores externos de orden acad?mico-universitario, pol?tico, econ?mico y jur?dico que la limitan enormemente, al extremo de darle poca prioridad y mantenerla demasiado coaccionada. En el plano interno, la organizaci?n de las salas de redacci?n de los medios no est? dise?ada para realizar un periodismo investigativo; es m?s, los salarios de los periodistas no corresponden a las exigencias del trabajo. En ambos contextos los periodistas experimentan temores y mecanismo de autocensura ante un sistema bastante adverso por las represalias pol?ticas y los riesgos laborales a los que pueden verse sometidos por los agentes de poder econ?mico pol?tico".
La autora espa?ola Montserrat Quesada aporta otros elementos al determinar que el periodismo de investigaci?n debe contar con tres etapas:

Ir hacia la esencia de las cosas
Mostrar c?mo funcionan los mecanismos burocr?ticos del sistema y
Denunciar lo que atenta contra la ciudadan?a (10)
Ahora preguntemos con honestidad: ?Ha cumplido este papel el periodismo en la defensa de los derechos ind?genas?

Quiero volver al testimonio fascinante de una de las fuentes orales m?s relevantes que pudo tener el pueblo salvadore?o para entender los hechos de 1932.

La historia del suplicio que vivi? la familia Ama, a lo largo de setenta a?os, poco se ha contado; pero fue m?s f?cil interpretarlo a partir de la voz de don Juan Ama, sobrino de Feliciano.

La memoria de este hombre de 96 a?os, que falleci? poco tiempo despu?s del estreno del documental "Ama, la memoria del tiempo" (realizado por Daniel Flores), resume el liderazgo de Feliciano a partir del d?a en que se cas? con Josefa, la hija del se?or Patricio Shupan, quien era el mayordomo principal de la Cofrad?a del Corpus Christi y cacique de Izalco en los a?os 20. La Cofrad?a es una fiesta exclusiva de los ind?genas, donde el sincretismo religioso es la regla. Aqu? se funde el rito cat?lico con el simbolismo prehisp?nico que ha sobrevivido a la colonizaci?n y la conquista.

A principios del siglo XX, en Izalco, el poder giraba en torno al cacique, quien mediaba la relaci?n de poder entre el mismo presidente de la Rep?blica y la comunidad.

?l era el jefe de los ind?genas; no era un funcionario del gobierno ladino, sino una autoridad extra legal cuyo poder resid?a en el reconocimiento que su pueblo le conced?a. "Era un antigua, era principal del pueblo, era cacique, mayordomo", en palabras de don Juan.

Feliciano, por su parte, antes de casarse, "era pobrecito, trabajaba con la cuma, era jornalero; hasta que se cas?, se fue levantando", gracias al apoyo de su suegro que lo involucr? en sus tareas como si de un hijo se tratase. Patricio Shupan era jefe de Izalco y bajo su mando estaban los designios de los cantones Tunalmiles, Higueras, La Quebrada y Tescal. Su poder hab?a sido concedido por la misma poblaci?n.

Junto a Shupan estaba Jos? Feliciano, que se encargada de recibir a los mandaderos de la Cofrad?a, llevar la recolecci?n de las ofrendas que se hac?an para celebrar las fiestas y acompa?ar a su suegro a reuniones presidenciales.

"Iban al cerro, a dejar una candela para que no se encareciera la comida y eran los principales de las mayordom?as", explic?, v?vidamente, don Juan. "Cuando vino Jos? Feliciano ya hab?a trabajo. Patricio fue quien conoci? las tierras comunales". Las tierras comunales son la semilla de la discordia que desemboc? en el ba?o de sangre en 1932. Don Juan rememor? "las tierras comunales eran del Padre Poderoso... para los indios...".

Los ind?genas empezaron a ser expropiados y Shupan empez? a reclamar lo que -desde su punto de vista- les pertenec?a.

Pero el destino de los Ama se marc? en 1917, luego que Shupan asistiera a un almuerzo en la residencia presidencial. Don Carlos Mel?ndez fue el anfitri?n. Shupan sali? de Casa Presidencial sinti?ndose mal, con un fuerte dolor en el est?mago. Todav?a tuvo tiempo de abordar el tren de regreso a casa, pero, cuando lleg? a la estaci?n de Izalco, hab?a muerto.

"Ah? empez? la nueva vida de mi t?o", dijo don Juan. De la noche a la ma?ana, este hombre, de 1.70 m. de altura, oriundo de Izalco, que naci? en 1881, que usaba pelo corto, bigote y barba bien recortada, vest?a cot?n (camisa y calz?n de manta), caites y sombrero de palma, tuvo que convertirse en el nuevo cacique.

"?l era una persona muy sencilla, no como lo quieren pintar ahora, como un gran personaje. Era una persona de hablar suave, pero claro. No hablaba mucho en castilla sino en lengua (nahuatl). Era un se?or muy respetativo con todo el personal; no ten?a ning?n enemigo. No ofend?a a nadie de ninguna manera", recuenta quien fuera su sobrino, don Juan Ama.

Jos? Feliciano prosigui? el mandato que se le hab?a legado y continu? la demanda de las tierras comunales. Mas la llegada de los a?os 30 aceler? el ritmo de la historia.

El fruto de todo este testimonio, cuyos extractos m?s ilustrativos les he compartido, fue exhibido un martes 22 de enero de 2002 en el atrio de la Iglesia de La Asunci?n, en Izalco, justamente donde se presume que est?n enterrados los restos de cientos de v?ctimas del operativo ordenado por el general Maximiliano Hern?ndez Mart?nez para aplacar la rebeli?n ind?gena.

Esta familia , sin embargo, es un ?pice de toda la cosmovisi?n ind?gena de Izalco y, como se?ala Julia Ama (una de las nietas de Feliciano) "hay que sentir todo ese torrente ind?gena por las venas" para defender la identidad que se ha perdido. En Izalco, el mundo precolombino est? presente en la celebraci?n f?rrea de sus cofrad?as y en el respeto a sus padres, que no est?n muertos; por el contrario, son testimonios vivos.

Son pocos los trabajos period?sticos que ahondan sobre la cosmovisi?n de un pueblo ancestral. Hace unos meses, valga la aclaraci?n, el peri?dico La Opini?n de Los Angeles hizo una excepci?n al publicar diversas cr?nicas sobre los huicholes, que pueblan la sierra taraumara. Pero estos trabajos no son la regla en el periodismo. (11)

Un perfil de los pueblos ind?genas realizado en el a?o 2003 consign? que, en t?rminos generales, "su superviviencia se basa en una econom?a agr?cola de subsistencia, produciendo ma?z, frijoles y otros cultivos en peque?as parcelas de tierra, en su mayor?a arrendadas. Estos cultivos son la base de su alimentaci?n tradicional. Otros se ubican como jornaleros en fincas de caf? o como peones agr?colas durante la temporada de cultivos o cosechas de los productos agropecuarios. Algunos de ellos, situados en la zona costera o cerca de un r?o, practican la pesca artesanal". (12)

Conclusi?n: hablamos de campesinos. Si tomamos este perfil y lo comparamos con el resultado del ?ndice de Desarrollo Humano (IDH) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) tendremos gente que vive de la cr?a de animales dom?sticos, de la caficultura dom?stica, de quienes elaboran artesan?as como canastos, ebanister?a, alfarer?a. Son campesinos; pero dif?cilmente las instituciones gubernamentales, a trav?s de sus diversos representantes, caigan en la cuenta que son los mismos ind?genas. En todo caso, son indios, en un elevado sentido peyorativo. Por el simple hecho de considerarse indios, se les ubica en una situaci?n de eterna desventaja social, en el ?ltimo escal?n de la estructura de la sociedad, de hecho, no son nada, tan s?lo ?nimas sin identidad y que viven por debajo de la l?nea de la pobreza o en condiciones de extrema pobreza.

El 38.3% calific? en extrema pobreza y el 61.1% est? en la l?nea de la pobreza, mientras que s?lo el 0.6% calific? con cobertura de sus condiciones b?sicas de vida, seg?n la investigaci?n ejecutada por el Comit? Multisectorial para los Pueblos Ind?genas de El Salvador.

"Es inconcebible el desarrollo de la cultura nacional sin el reconocimiento y fortalecimiento de la cultura y los derechos de los pueblos ind?genas. En ese sentido y a diferencia del pasado, la pol?tica educativa, cultural y econ?mica hacia ellos debe estar orientada en un enfoque de reconocimiento, respeto y fortalecimiento de los valores culturales ancestrales."

?Cu?les son los caminos que debe tomar el ejercicio period?stico frente a los derechos ind?genas? El periodismo de investigaci?n y de profundidad, a mi criterio, es una herramienta; pero tan solo una. En el div?n pesa el menosprecio que a diario ha distinguido a los pueblos ancestrales de El Salvador entre sujetos "buena gente" que venden las artesan?as con una sonrisa eterna y una amabilidad sin l?mites y aquellos que son "malos" por reclamar m?s de lo que merecen. ?D?nde est? su justa dimensi?n?

Quiero cerrar con unos versos de Netzahualc?yotl, uno de los m?ximos exponentes l?ricos de la cultura azteca, cuando enfrenta el tema de la muerte...

?A d?nde iremos
donde la muerte no existe?
Mas, ?por esto vivir? llorando?
Que tu coraz?n se enderece:
Aqu? nadie vivir? para siempre.
Aun los pr?ncipes a morir vinieron,
hay cremaci?n de gente.
Que tu coraz?n se enderece
Aqu? nadie vivir? para siempre. (13)


En definitiva, estos versos han sobrevivido a la Conquista, la Colonizaci?n, pero, ?sobrevivir?n al mundo globalizado?

__________
Bibliograf?a:

(1) La historia del origen de los indios de esta provincia de Guatemala, Direcci?n de Publicaciones, Rep?blica de El Salvador, 1977
(2) Pedro de Alvarado, Relaci?n de Pedro de Alvarado a Hernando Cort?s, Santiago de Guatemala, 28 de julio de 1524
(3) Departamento 15, La Prensa Gr?fica, 24 de septiembre de 2004
(4) Thomas R. Anderson, El Salvador 1932, Los sucesos pol?ticos, Biblioteca de Historia Salvadore?a, Volumen 10, Concejo Nacional para la Cultura y el Arte (CONCULTURA), San Salvador, 2001
(5) Revista V?rtice, El Diario de Hoy, 20 de enero de 2002
(6) Ricardo Chac?n (diario El Mundo y decano de la Escuela de Periodismo de la Universidad Jos? Mat?as Delgado), Pulso del periodismo, Universidad Internacional de La Florida, 11 de mayo de 2000
(7) Guillermo Mej?a, "En El Salvador: ?Periodismo de investigaci?n o de consigna?", Revista Probidad, S?ptima edici?n, marzo-abril 2000
(8) Juan Jorge Faundes, "?tica y contexto del Periodismo de Investigaci?n", Sala de Prensa, n?mero 36, Octubre 2001, A?o III, Vol. 2
(9) Mario Alfredo Cantarero, "Periodismo de Investigaci?n en El Salvador: amarrado por las presiones y los temores", Sala de Prensa, n?mero 39, Enero 2002, A?o III, Vol. 2
(10) Montserrat Quesada, La Investigaci?n Period?stica, Barcelona, 1987
(11) Jorge Morales Almada, "Una visita a los Huicholes", La Opini?n, Los Angeles, 22 de julio de 2004
(12) Gloria Mej?a de Guti?rrez y Rita Jaimes de Araujo, Perfil de los Pueblos Ind?genas de El Salvador, Concejo Nacional para la Cultura y el Arte (CONCULTURA), Ministerio de Educaci?n y Banco Mundial, 2003
(13) Netzahualc?yotl, Siglo XV, cultura azteca, Cantares Mexicanos, folio 70 en Gloria Aracely de Guti?rrez, Tradici?n oral de El Salvador, Direcci?n General de Publicaciones e Impresos, Concejo Nacional para la Cultura y el Arte (CONCULTURA), San Salvador, 1993

_______
Glosario:

- Indigenismo: Condici?n de ind?gena, estudios de los pueblos ind?genas americanos, movimiento pol?tico social americano en favor de la rehabilitaci?n cultural y ?tnica del elemento ind?gena. Voz de procedencia ind?gena.
- Folklore: Conjunto de creencias, artesan?as, costumbres, etc., que forma parte de la tradici?n de un pueblo. Ciencia que estudia estas materias. Cultura popular tradicional.
- Ladino: Aquellos que siguen costumbres espa?olas.


-----------------------------------------------------------------

* Eric L. Lemus es periodista y profesor universitario. Editor de la revista V?rtice. Actualmente realiza estudios de doctorado en Comunicaci?n Social en la Universidad Pompeu Fabra en la ciudad de Barcelona. Este texto es la conferencia dictada en el marco del simposio internacional "El Salvador 1932, memoria hist?rica, justicia, identidad y derechos de los pueblos ind?genas", realizado en la ciudad de Nueva York del 11 al 13 de octubre de 2004, coorganizado por el Center for Latin American & Caribbean Studies de la New York University, Latin American Studies Project at Nassau Community College-SUNY, Center for the Study of Ethnicity and Race at Columbia University, HIP Productions y la Fundaci?n Ama. El texto de recuadro fue publicado en la revista V?rtice el 20 de enero de 2002. Esta es su primera colaboraci?n para Sala de Prensa.



Tags: los pueblos indígenas

Publicado por carmenlobo @ 8:08  | Latinoamerica
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios