Lunes, 14 de noviembre de 2005

JUAN JOS? MILL?S


Aunque no me interesa el boxeo, he le?do un par de biograf?as de Muhammmed Ali, cuya personalidad es un pozo sin fondo. Puedes hundirte cuanto quieras en su universo, pero siempre volver?s a la realidad con la impresi?n de que apenas has visto lo que ocurre en la superficie. A?n en los momentos en los que era El rey del mundo (tal es el t?tulo de la mejor de sus biograf?as) y se mostraba como un personaje histri?nico, grit?n, vulgar, se percib?a en ?l una fuerza moral completamente extra?a a los usos y costumbres de la sociedad norteamericana, que asist?a, at?nita, a su ?xito. Cuando se neg? a ir a la guerra del Vietnam, el rey del mundo devino en 24 horas en un pordiosero. No hay en EE UU palabra con peores connotaciones que la de antipatriota. El antipatriota es portador de la peste. De todas las formas de hacerle caer en desgracia, eligieron ?sta, la m?s cruel.

El rey del mundo conoci? la c?rcel, el silencio, la humillaci?n, la burla, pero sobrevivi? a todo sin arrodillarse, sin pedir perd?n, sin dar un paso a atr?s. De d?nde obtuvo las reservas emocionales para hacer frente a tanta miseria, y durante tanto tiempo, contin?a siendo una inc?gnita. El tiempo le dar?a la raz?n y convertir?a a aquella especie de espantajo que bailaba y gritaba por el cuadril?tero como un buf?n en uno de los hombres m?s respetados del universo. En la actualidad, es un h?roe americano, el extremo opuesto del antipatriota. Para pasar de un lado a otro no ha tenido que desplazarse un mil?metro: ha logrado que fuera la sociedad norteamericana la que se moviera.

Acaba de aparecer en Italia una autobiograf?a del Muhammed Ali (El alma de la mariposa), donde relata en primera persona lo que en tantas ocasiones hemos escuchado de ?l en tercera. ?A veces?, cuenta Casius, ?me despierto y me vienen a la mente los recuerdos del pasado, el rugido de la multitud, el sonido de la campana??. Leemos la noticia de la publicaci?n de este libro al mismo tiempo que la necrol?gica de Rosa Parks, la mujer negra que se neg? a ceder el asiento a un blanco en el autob?s. ?D?nde est? ahora aquel blanco, d?nde los que llevaron a Muhammed a la c?rcel? No lo duden: en el infierno.



Publicado por carmenlobo @ 10:02
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