S?bado, 22 de octubre de 2005
Para la abolici?n del peligro de guerra


Mi participaci?n en la construcci?n de la bomba at?mica se Iimit? a un ?nico hecho: firm? una carta dirigida al presidente Roosevelt. En ella el ?nfasis se pon?a en la necesidad de preparar experimentos para estudiar la posibilidad de realizar una bomba at?mica.

Era consciente del horrendo peligro que la realizaci?n de ese intento representar?a para la humanidad. Pero la probabilidad de que los alemanes estuvieran trabajando en lo mismo me empuj? a dar este paso.
No me qued? otra salida, aunque siempre he sido un pacifista convencido. Matar en la guerra no es en mi opini?n mejor que un asesinato vulgar.

Pero en tanto las naciones no se convenzan, mientras no rechacen la guerra con acciones comunes y resuelvan sus conflictos y defiendan sus intereses con disposiciones pac?ficas basadas en las leyes, se creer?n obligadas a prepararse para la guerra. Se creer?n obligadas a prepararse, utilizando los medios m?s terror?ficos, para no ser aventajadas por las dem?s.
Este camino lleva obligatoriamente a la guerra, lo cual, en las condiciones actuales, significa la destrucci?n de la humanidad.

Hoy no tiene sentido protestar contra los armamentos. S?lo puede ayudarnos la abolici?n radical de las guerras y del peligro de guerra. Para esto debemos trabajar, ?sta debe ser nuestra inquebrantable decisi?n: luchar contra el origen del mal y no contra sus efectos. Y debemos aceptar l?cidamente esta exigencia. ?Y qu? m?s da si luego se nos trata de asociales o de ut?picos...!
Gandhi, el mayor genio pol?tico de nuestra ?poca, supo encontrar su camino y nos demostr? cu?ntos sacrificios est?n dispuestos a hacer los hombres una vez que lo han encontrado. Su obra de liberaci?n de la India es el testimonio viviente de que una voluntad dominada por una convicci?n es m?s fuerte que el insuperable, en apariencia, poder material.





Publicado por carmenlobo @ 15:27
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