Jueves, 09 de junio de 2005
Juan Jose Millas


El fascismo, como casi todo, tiene su composición cualitativa y cuantitativa y sus excipientes y hasta su fecha de caducidad (eso esperamos). No vamos a hablar de sus daños colaterales o efectos secundarios porque todo en el fascismo es central, medular, esencial. No es que haga daño al hígado al tratar de curar el corazón. Hace daño al hígado, al corazón y, si le es posible, a los riñones porque el daño masivo forma parte de su programa. Sus ingredientes básicos son el miedo y la ignorancia. Por eso la xenofobia es su bandera. Nada más fácil para un ignorante asustado frente a una perspectiva laboral incierta que hacerle creer que la culpa de sus males es de los negros, de los polacos o de los de Cuenca. Se trata de una ecuación indemostrable y que no exige por tanto ningún esfuerzo intelectual.

Los ingredientes básicos de la última campaña electoral de Bush fueron precisamente el miedo y la ignorancia. En un país donde la mayoría del electorado aún cree que el autor del atentado de las Torres Gemelas fue Sadam Hussein era muy fácil justificar una guerra en la que han perdido la vida decenas de soldados norteamericanos reclutados entre las capas más ignorantes de aquella sociedad. El miedo y la ignorancia constituyen la mezcla más destructiva que el ser humano ha puesto en circulación. Si usted, por falta de información, se cree que el Papa es, efectivamente, el representante de Dios en la Tierra, puede acabar persiguiendo homosexuales o mujeres o sabios. Dios está últimamente más moderado, pero ha habido épocas en las que los Papas, mezclando hábilmente el miedo y la ignorancia, han cometido atrocidades semejantes a las que hoy vemos en otros dioses, en otras religiones.

Si usted fuera un ignorante y se creyera, por tanto, el discurso apocalíptico de Rajoy, ¿cuánto tiempo tardaría en pedir soluciones extremas? ¿Cuánto tiempo, si Rajoy se cree lo que dice, tardará en gritar a mí la Legión? El fascismo es miedo más ignorancia. Rajoy puso en el Debate sobre el Estado de la Nación el miedo confiando en que usted y yo pusiéramos la ignorancia. No le ha salido bien la jugada, pero parece dispuesto a repetir.



Tags: El miedo y la ignorancia

Publicado por carmenlobo @ 19:47  | Millas, Juan Jose
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