Domingo, 05 de junio de 2005
Estrella Digital


Alberto Piris (General de Artiller?a en la reserva del Ej?rcito espa?ol y analista del Centro de Investigaci?n para la paz )(CIP).





La motivaci?n de los soldados en combate es una compleja cuesti?n en donde las percepciones personales juegan un importante papel en ese ?ntimo proceso individual que permite que un soldado arriesgue voluntariamente su vida y a la vez sea capaz de vencer los condicionamientos morales que prohiben matar a los semejantes. El soldado lucha en el campo de batalla primero para sobrevivir (muerto deja de ser eficaz); despu?s, para ayudar al compa?ero (y contribuir con ello a su propia supervivencia); y en tercer lugar por una compleja red de motivos diversos que pueden ir desde un ego?sta provecho personal hasta el m?s generoso y desprendido idealismo.
En la creaci?n de esa motivaci?n juegan un importante papel los s?mbolos: patria, bandera, tradiciones, himnos, etc. Y entre esa simbolog?a tienen los h?roes lugar preferente. Los que en el pasado ejecutaron brillantes hechos de armas que les confirieron una categor?a casi m?tica. Hechos que la tradici?n oral, la historia m?s o menos deformada y los modernos medios de publicidad pueden multiplicar y exagerar hasta extremos incre?bles.

La m?quina propagand?stica de las Fuerzas Armadas de EEUU lo hizo durante la invasi?n de Irak. Una joven soldado de 19 a?os, Jessica Lynch, se convirti? por unos d?as en la "hero?na de Am?rica", tras ser liberada el 1 de abril de 2003 en una espectacular operaci?n de las fuerzas de operaciones especiales. Estaba en un hospital iraqu? de Nasiriya, herida al haber sido hecha prisionera en una emboscada pocos d?as antes. Los periodistas "incrustados" en las unidades militares de EEUU registraron la operaci?n que implic? a 400 soldados, aviones contracarro, una maniobra de distracci?n, soldados helitransportados y la voladura con explosivos de la puerta del hospital. Se estaba creando un h?roe - en este caso, una hero?na - que servir?a para motivar a las tropas invasoras en unas operaciones que no estaban obteniendo el brillante y r?pido resultado anunciado de antemano.

Lo malo es que nada hab?a hecho Lynch para merecer tal apelativo. Pronto un peri?dico canadiense entrevist? a los m?dicos iraqu?es, que rebajaron mucho el ?nfasis propagand?stico montado en torno al caso. La soldado estaba siendo atendida por ellos y las tropas iraqu?es hab?an abandonado el hospital unos d?as antes: no hubo resistencia alguna. "No nos esper?bamos una operaci?n de ese tipo, que parec?a una pel?cula de Hollywood", declar? un doctor. Jessica Lynch pronto sufri? amnesia, por lo que no pudo dar su versi?n de los hechos. El asunto fue r?pidamente enterrado y no se volvi? a hablar de ?l.

Recientemente se ha repetido la historia, porque los servicios de difusi?n del Pent?gono no parecen que aprendan de los errores pasados. Tras los atentados del 11-S en EEUU, un conocido jugador de f?tbol americano, Pat Tillman, gan? gran popularidad al abandonar el deporte que le hac?a millonario y alistarse en el Ej?rcito de EEUU para "defender a su patria en Afganist?n". El a?o pasado muri? en acci?n de combate. Las agencias militares de relaciones p?blicas describieron su heroica muerte como producida al asaltar una posici?n enemiga arrastrando tras de s? a sus compa?eros.

Mientras la propaganda oficial alimentaba esa versi?n, en el Ej?rcito se conoc?a la verdad: hab?a muerto a causa de los disparos de sus propios compa?eros cuando trataba de identificarse para evitar ser abatido por ellos si le tomaban por enemigo. Entre todos ocultaron los hechos y quemaron su uniforme de combate porque pod?a revelar lo ocurrido. "No quer?amos que el mundo supiera lo que pas?", admiti? un soldado ante los investigadores del Pent?gono. Y prefirieron convertirlo en un h?roe, aunque por poco tiempo. El efecto alcanzado, tanto en este caso como en el de la soldado Lynch, ha resultado muy contraproducente. La madre de Tillman declar? a la prensa: "La verdad puede ser dolorosa, pero es la verdad". Refutaba as? los in?tiles esfuerzos por crear h?roes de la nada.

A la larga, las oficinas publicitarias y la guerra no casan bien. Tarde o temprano la verdad sale a la luz. El caso de la soldado liberada en un hospital enemigo pudo haber excitado alg?n tiempo el ardor guerrero estadounidense. Pero la difusi?n del enga?o, por mucho que la mayor?a de los medios, en t?cita y vergonzante complicidad, pusiera sordina al caso, incide negativamente en la moral de las tropas. M?s grave y desmoralizador es mentir sobre la muerte de un combatiente: puede considerarse, con raz?n, como la m?s vil falsedad ante el sacrificio definitivo. Y aducirse como prueba de que los que env?an tropas al combate no alcanzan a valorar plenamente lo que esto significa.

Motivos tiene, pues, Donald Rumsfeld para preocuparse por el bajo nivel de alistamiento en los ej?rcitos de EEUU. A sus reconocidos errores estrat?gicos se une ahora la certeza del uso de la mentira y el enga?o sobre las crudas realidades de la guerra, para evitar que puedan ser conocidas por la opini?n p?blica. Un falso h?roe inventado hoy puede convertirse ma?ana en el principal obst?culo para alistar nuevos soldados si, adem?s de la posibilidad de morir en combate, perciben que su muerte puede ser burdamente instrumentalizada.






Publicado por carmenlobo @ 21:01
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