Lunes, 11 de abril de 2005
El papa Jano

SALVADOR Giner
Catedr?tico de Sociolog?a de la Universitat de Barcelona


La ambivalencia de Juan Pablo II distrae a los cat?licos de la crisis que se cierne sobre la Iglesia



El dios Jano de los paganos, custodio del Universo, ten?a dos caras. Si hubiera pertenecido a aquella antigua y noble fe, Karol Wojtyla lo hubiera tenido como patr?n. Cuando se serenen los ?nimos, los historiadores juzgar?n su vida y obra e intentar?n desentra?ar las complejidades de su pontificado. Ahora, en cambio, cuando nuestras pasiones, creencias y juicios se hallan te?idos por la experiencia directa de su vida p?blica, la faena resulta dificultosa.
Quienes pretenden presentarnos al papa Juan Pablo II como poco menos que progresista no tienen m?s que recordarnos que, inesperadamente, se pronunci? contra la pena de muerte; que sin medias tintas castig? el "capitalismo salvaje" que al mundo asolaba, y que conden? categ?ricamente las dos guerras declaradas por Estados Unidos a Irak.

POR SI ELLO fuera poco, el papa reci?n fallecido pidi? perd?n al pueblo jud?o, como portador del mensaje de Abraham, por los desafueros cometidos a lo largo de los siglos contra ?l por la Iglesia cat?lica. Lo hizo, memorablemente, en el Muro de las lamentaciones, sobre la noble ruina del templo de Jerusal?n, escrito por su pu?o y letra. Y no contento con ello, tambi?n extendi? su actitud compungida a otros grupos, convirti?ndose en el primer pont?fice que ped?a p?blicamente perd?n en t?rminos generales.

?Basta con esto? Mucho me temo que no. Sus repetidos ataques contra el divorcio, seguidos por su alergia al feminismo, culminaron pronto en la homofobia y condena de la homosexualidad que lo sit?an en el campo contrario, el ultramontano. Llamar asesinato al aborto podr? llenar de j?bilo a los antiabortistas que tan poco se preocupan de tantas formas de barbarie (la tortura pol?tica, la persecuci?n religiosa, las matanzas ?tnicas) que requieren prioridad y urgente arreglo. Su af?n por perseguir el uso del preservativo donde la gente muere a mansalva bajo el flagelo de la pandemia del sida alcanza un grado de delirio.
Su apoyo al Opus Dei y su arrinconamiento de la Teolog?a de la Liberaci?n y de los jesuitas lo dice todo.

Y, para que el humor no falte, su observaci?n de que desear a la propia esposa es pecaminoso, cuando muchos juzgan que tal proeza puede ser causa de admiraci?n y aplauso si el himeneo es longevo, ha entrado en los anales de las ocurrencias m?s deliciosas del siglo pasado.

Tal vez la mejor manera de zafarse de la tenaza de la ambivalencia end?mica de Juan Pablo II sea comprenderlo como animal pol?tico, como polaco cat?lico provinciano, v?ctima de la devastaci?n de su patria por dos oleadas sucesivas de barbarie, ambas extranjeras: la nazi y la estalinista. El catolicismo es en Polonia una religi?n, y la identidad cat?lica parte de ?l. Para un nacionalista cualquier alianza es buena.

Un conservador radical como ?l pudo as? redactar la que es a mi juicio su mejor enc?clica, la Laborem exercens, sobre la dignidad del trabajo humano, a la que el sindicato Solidarnosc se aferrar?a cual clavo ardiendo, porque era un movimiento a la vez obrero, anticomunista, nacionalista y cat?lico. Fue as? como el Pont?fice socav? primero el bolchevismo degenerado en lamentable y pat?tica dictadura. Como comenz? a ayudar cambiar el r?gimen pol?tico de su pa?s y los de sus vecinos europeos.

SU DOBLE FAZ, su aspecto de Jano Bifronte, como llamaban los antiguos al inquietante dios, distrae hoy a sus feligreses cat?licos de problemas mucho m?s graves que se ciernen sobre su propia Iglesia. ?sta parece no darse cuenta de la inmensa crisis que se le viene encima. No procede ?sta del mundo medi?tico (al que Karol Wojtyla se adapt? como pato al agua con su papam?vil, con sus aviones y con sus estadios repletos) sino de su propia Iglesia.

La Iglesia cat?lica, apost?lica y romana es sacerdotal, jer?rquica y administrativa. Es una Iglesia que no puede subsistir ya si sus seminarios est?n vac?os, si hay que cerrar uno tras otro, si las vocaciones de frailes y monjas desaparecen, si a las mujeres se les niega el derecho al sacerdocio. O puede subsistir, naturalmente, de modo muy diverso, reestructur?ndose de tal modo que llegue un momento en que nadie la reconozca.

Solucionar el asunto interno va a ser, y no otra, la tarea que le quepa al nuevo pont?fice. Esperar, como hacen algunos cristianos progresistas de obediencia cat?lica, que renazca de la curia y burocracia vaticana el esp?ritu de las Bienaventuranzas de Mateo Evangelista, es vano. Es, eso s?, conmovedor. Inspira mi mayor admiraci?n y cari?o hacia ellos. Pero el porvenir del mensaje evang?lico no ir? ya por esa senda.



Publicado por carmenlobo @ 17:04
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Comentarios
Publicado por carmenlobo
Lunes, 11 de abril de 2005 | 17:09
Articulo del :http://www.elperiodico.com/
Cuando estan tan recientes los hechos, que pensas de este Papa que se hizo querer en todo el mundo, a quien la gente aun llora y recrodara siempre...