Lunes, 11 de abril de 2005
Un pontificado con contradicciones fatales
Hans K?ng
El Pa?s. Espa?a, abril del 2005.

El 17 de octubre de 1979 publiqu? un balance del primer a?o en el cargo del papa Juan Pablo II. Fue este art?culo, que apareci? en varias publicaciones del mundo, lo que dos meses despu?s dio lugar a que se me retirara la autorizaci?n eclesi?stica para ense?ar como te?logo cat?lico.

Veinticinco a?os de pontificado han confirmado mi cr?tica. Para m?, este Papa no es el m?s grande, pero s? el m?s contradictorio del siglo XX. Un Papa con muchas y muy grandes dotes y con muchas decisiones equivocadas. Reduci?ndolo a un ?nico denominador: su pol?tica exterior exige a todo el mundo conversi?n, reforma, di?logo. En crasa contradicci?n con ella est? su pol?tica interior, que apunta a la restauraci?n del status quo ante Concilium y a la negaci?n del di?logo intraeclesi?stico. Este car?cter contradictorio se manifiesta en diez complejos ?mbitos de problemas:

1. El mismo hombre que defiende de puertas afuera los derechos humanos los niega de puertas adentro a obispos, te?logos y mujeres, sobre todo: el Vaticano no puede suscribir la Declaraci?n de Derechos Humanos del Consejo de Europa; ser?a necesario cambiar antes demasiados preceptos del derecho can?nico medieval-absolutista. La separaci?n de poderes es desconocida en la Iglesia cat?lica. En caso de disputa, la misma autoridad act?a como legisladora, fiscal y juez. Consecuencias: un episcopado servil y una situaci?n jur?dica insostenible. Quien litigue con una instancia eclesi?stica superior no tiene pr?cticamente ninguna oportunidad de que se le haga justicia.

2. Un gran admirador de Mar?a que predica excelsos ideales femeninos, pero que rebaja a las mujeres y les niega la ordenaci?n sacerdotal: siendo atractivo para muchas mujeres cat?licas tradicionales, este Papa repele a las mujeres modernas, a las que quiere excluir "infaliblemente" de las ?rdenes mayores para toda la eternidad y a las que en el caso de la anticoncepci?n incluye en la "cultura de la muerte". Consecuencias: escisi?n entre el conformismo exterior y la autonom?a interna de la conciencia, que en casos como en el del conflicto de los consejeros de mujeres embarazadas tambi?n aleja a las mujeres de los obispos afines a Roma, lo que provoca el creciente ?xodo de quienes a?n segu?an fieles a la Iglesia.

3. Un predicador en contra de la pobreza masiva y la miseria del mundo que, sin embargo, con su posici?n sobre la regulaci?n de la natalidad y la explosi?n demogr?fica, es corresponsable de esa miseria: el Papa, que tanto en sus numerosos viajes como en la conferencia sobre poblaci?n de la ONU en El Cairo tom? postura en contra de la p?ldora y del preservativo, podr?a tener mayor responsabilidad que cualquier estadista en el crecimiento demogr?fico descontrolado de numerosos pa?ses y la extensi?n del sida en ?frica. Consecuencias: incluso en pa?ses tradicionalmente cat?licos como Irlanda, Espa?a y Polonia, existe un creciente rechazo a la moral sexual y al rigorismo cat?lico romano en el tema del aborto.

4. Un propagandista de la imagen del sacerdocio masculino y c?libe que es corresponsable de la catastr?fica escasez de curas, el colapso del sacerdocio en muchos pa?ses y el esc?ndalo de la pedofilia en el clero, que ya es imposible encubrir: el que a los sacerdotes les siga estando prohibido el matrimonio no es m?s que un ejemplo de c?mo este Papa tambi?n posterga la doctrina de la Biblia y la gran tradici?n cat?lica del primer milenio (que desconocen las leyes del celibato eclesi?stico) en favor del derecho can?nico del siglo XI. Consecuencias: los sacerdotes son cada vez m?s escasos, su reemplazo inexistente, pronto casi la mitad de las parroquias carecer?n de p?rrocos ordenados y celebrantes regulares de la eucarist?a, hechos que no pueden ocultar la creciente importaci?n de sacerdotes de Polonia, India y ?frica ni la inevitable fusi?n de parroquias en "unidades eclesiales".

5. El impulsor de un n?mero inflacionista de beatificaciones lucrativas que al mismo tiempo, con poder dictatorial, insta a su Inquisici?n a actuar contra te?logos, sacerdotes, religiosos y obispos desafectos: son perseguidos inquisitorialmente sobre todo aquellos creyentes que destacan por su pensamiento cr?tico y su en?rgica voluntad reformista. Del mismo modo que P?o XII persigui? a los te?logos m?s importantes de su ?poca (Chenu, Congar, De Lubac, Rahner, Teilhard de Chardin), Juan Pablo II (y su Gran Inquisidor Ratzinger) ha perseguido a Schillebeeckx, Balasuriiya, Boff, Bul?nyi, Curran, as? como al obispo Gaillot (de Evreux) y al arzobispo Huntington (de Seattle). Consecuencias: una Iglesia de vigilantes en la que se extienden los denunciantes, el temor y la falta de libertad. Los obispos se perciben a s? mismos como gobernadores romanos y no como servidores del pueblo cristiano, y los te?logos escriben en conformidad o callan.

6. Un panegirista del ecumenismo que, sin embargo, hipoteca las relaciones con las iglesias ortodoxas y reformistas e impide el reconocimiento de sus sacerdotes y la comunidad eucar?stica de evang?licos y cat?licos: el Papa podr?a, tal como ha sido recomendado repetidas veces por las comisiones ecum?nicas de estudio y practican muchos p?rrocos, reconocer a los eclesi?sticos y las celebraciones de la comuni?n de las iglesias no cat?licas y permitir la hospitalidad eucar?stica. Tambi?n podr?a atemperar la exagerada ambici?n medieval de poder frente a las iglesias orientales y reformadas. Pero quiere mantener el sistema de poder romano. Consecuencias: el entendimiento ecum?nico qued? bloqueado tras el Concilio Vaticano II. Ya en los siglos XI y XVI el papado demostr? ser el mayor obst?culo para la unidad de las iglesias cristianas en libertad y pluralidad.

7. Un participante en el Concilio Vaticano II que desprecia la colegialidad del Papa con los obispos, decidida en ese concilio, y que vuelve a celebrar en cada ocasi?n que se presenta el absolutismo triunfalista del papado: en sustituci?n de las palabras program?ticas conciliares (aggiornamiento, di?logo, colegialidad, apertura ecum?nica), se vuelve ahora, en las palabras y en los hechos, a la "restauraci?n", "doctrina", "obediencia", "rerromanizaci?n". Consecuencias: No deben llamar a enga?o las masas de las manifestaciones papales: son millones los que bajo este pontificado han "huido de la Iglesia" o se han retirado al exilio interior. La animosidad de gran parte de la opini?n p?blica y de los medios de comunicaci?n frente a la arrogancia jer?rquica se ha intensificado de forma amenazadora.

8. Un representante del di?logo con las religiones del mundo, a las que simult?neamente descalifica como formas deficitarias de fe: al Papa le gusta reunir en tornoa s? a dignatarios de otras religiones. Pero no se percibe mucha atenci?n teol?gica a sus demandas. Antes bien, incluso bajo el signo del di?logo sigue concibi?ndose como un "misionario" de viejo corte. Consecuencias: la desconfianza hacia el imperialismo romano est? ahora tan difundida como antes. Y esto no s?lo entre las iglesias cristianas, sino tambi?n en el juda?smo y el islam, por no hablar de India y China.

9. Un poderoso abogado de la moral privada y p?blica y comprometido palad?n de la paz que, al mismo tiempo, por su rigorismo ajeno a la realidad, pierde credibilidad como autoridad moral: las posiciones rigoristas en materias de fe y de moral han socavado la eficacia de los justificados esfuerzos morales del Papa. Consecuencias: aunque para algunos cat?licos o secularistas tradicionalistas sea un superstar, este Papa ha propiciado la p?rdida de autoridad de su pontificado por culpa de su autoritarismo. A pesar de que en sus viajes, escenificados con eficacia medi?tica, se presenta como un comunicador carism?tico (aunque al mismo tiempo es incapaz de di?logo y obsesivamente normativo de puertas adentro), carece de la credibilidad de un Juan XXIII.

10. El Papa, que en el a?o 2000 se decidi? con dificultad a reconocer p?blicamente sus culpas, apenas ha extra?do las consecuencias pr?cticas: s?lo pidi? perd?n para las faltas de los "hijos e hijas de la Iglesia", no para las del "Santo Padre" y las de la "propia Iglesia". Consecuencias: la reticente confesi?n no tuvo consecuencias: nada de enmienda, tan s?lo palabras, nada de hechos. En vez de orientarse por la br?jula del evangelio, que ante los errores actuales apunta en direcci?n de la libertad, la compasi?n y el amor a los hombres, Roma sigue rigi?ndose por el derecho medieval, que, en lugar de un mensaje de alegr?a, ofrece un anacr?nico mensaje de amenaza con decretos, catecismos y sanciones.

No puede pasarse por alto el papel del Papa polaco en el colapso del imperio sovi?tico. Pero ?ste no se derrumb? a causa del Papa, sino de las contradicciones socioecon?micas del propio sistema sovi?tico. La profunda tragedia personal de este Papa es ?sta: su modelo de Iglesia polaco-cat?lica (medieval-contrarreformista-antimoderna) no pudo trasladarse al "resto" del mundo cat?lico. M?s bien fue la propia Polonia la que result? arrollada por la evoluci?n moderna.

Para la Iglesia cat?lica, este pontificado, a pesar de sus aspectos positivos, se revela a fin de cuentas como un desastre. Un Papa declinante que no abdica de su poder, aunque podr?a hacerlo, es para muchos el s?mbolo de una Iglesia que tras su rutilante fachada est? anquilosada y decr?pita. Si el pr?ximo Papa quisiera seguir la pol?tica de este pontificado, no har?a sino potenciar a?n m?s la monstruosa acumulaci?n de problemas y har?a casi insuperable la crisis estructural de la Iglesia cat?lica. No, un nuevo papa tiene que decidirse a cambiar el rumbo e infundir a la Iglesia valor para la renovaci?n, siguiendo el esp?ritu de Juan XXIII y, en consecuencia, los impulsos reformistas del Concilio Vaticano II.

Publicado por carmenlobo @ 17:00
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Publicado por carmenlobo
Lunes, 11 de abril de 2005 | 17:12
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