Lunes, 04 de abril de 2005
Renuncia

He renunciado a ti. No era posible.
Fueron vapores de la fantas?a;
son ficciones que a veces dan a lo inaccesible
una proximidad de lejan?a.
Yo me quede mirando como el r?o se iba
poniendo encinta de la estrella...
hund? mis manos locas hacia ella
y supe que la estrella estaba arriba...
He renunciado a ti, serenamente,
como renuncia a Dios el delincuente;
he renunciado a ti como el mendigo
que no se deja ver del viejo amigo;
como el que ve partir grandes nav?os
con rumbos hacia imposibles y ansiados continentes;
como el perro que apaga sus amorosos br?os
cuando hay un perro grande que le ense?a los dientes;
como el mar?timo que renuncia al puerto
y el buque errante que renuncia al faro
y como el ciego junto al libro abierto
y el ni?o pobre ante el juguete caro.
He renunciado a ti como renuncia
el loco a la palabra que su boca pronuncia;
como esos granujillos oto?ales,
con los ojos est?ticos y las manos vac?as,
que empa?an su renuncia, soplando, los cristales
en los escaparates de las confiter?as...
He renunciado a ti, y a cada instante
renunciamos un poco de lo que antes quisimos
y al final ? Cu?ntas veces el anhelo menguante
pide un pedazo de lo que antes fuimos !
Yo voy hacia mi propio nivel. Ya estoy tranquilo.
Cuando renuncie a todo, ser? mi propio due?o;
desbaratando encajes regresar? hasta el hilo.
La renuncia es el viaje de regreso del sue?o...

Publicado por carmenlobo @ 0:51
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