Domingo, 20 de marzo de 2005
Un reto para la Bio?tica


Diego Gracia Catedr?tico de Medicina Preventiva, Salud P?blica e Historia de la Ciencia



El tema de la eutanasia vuelve a estar de actualidad. Ello se debe a varias razones, entre otras, el todav?a reciente ?scar de la pel?cula de Amen?bar, Mar adentro. No sucede lo mismo en la literatura especializada. Las razones de esto pueden ser varias. Una, que ya se consideren logrados los objetivos, al menos los intelectuales. Otra, que no se vea posibilidad de ir mucho m?s all? del punto al que ha llegado el an?lisis. Y una tercera es la generalizaci?n del convencimiento de que la eutanasia no podr? ser contemplada nunca m?s que como una excepci?n, algo as? como la soluci?n de emergencia para casos muy extremos. Son cada vez menos quienes no aceptar?an la eutanasia en situaciones excepcionales. Y quiz? por eso el inter?s se dirige ahora hacia el otro tema, el m?s general, quiz? tambi?n el m?s dif?cil de llevar a la pr?ctica, el de la dignificaci?n de las condiciones de vida de los ancianos, de los enfermos terminales y de todos aquellos que se encuentran en situaciones tan comprometidas que pueden considerar su vida como peor que la propia muerte.


Hay un tiempo para vivir y un tiempo para morir. No s?lo hay un tiempo biol?gico sino tambi?n un tiempo biogr?fico. Un buen ejemplo de esto nos lo ofrece El Quijote. Tras la derrota que sufre en Barcelona a manos del caballero de la Blanca Luna, don Quijote vuelve a su tierra natal. En pleno campo, mientras Sancho duerme, don Quijote exclama: ?As? el vivir me mata,/ Que la muerte me torna a dar la vida.? Este es el sentimiento de todo el que quiere morir. Hasta tal punto es as?, que Cervantes ya no tiene otro remedio que poner fin a la vida de su personaje. Lo pide su propia biograf?a. No s?lo hay un ?tener que? vivir sino tambi?n un ?tener que? morir. La muerte es tambi?n una empresa, una tarea, tanto vital como moral. El film de Amen?bar ha puesto de actualidad algo que en la vida de Sampedro fue muy claro, a saber, que ?l tuvo que morir, tuvo que poner fin a su vida para llevar a cabo su propio proyecto vital.


Esto no tiene por qu? ser, salvo casos muy excepcionales, una justificaci?n del suicidio o a la eutanasia. Todo lo contrario. Lo que significa es que la muerte no es un fen?meno natural sino cultural, humano, y que por tanto tenemos obligaciones morales para con ella. ?Cu?les?
Una, muy importante, hacer lo posible para que no llegue antes de que las personas hayan podido llevar a cabo su proyecto vital. La muerte de una madre que no puede ver desarrollarse a sus hijos es una tragedia, lo mismo que la de un joven en el campo de batalla. La muerte de un anciano que ha cumplido su ciclo vital es un motivo de dolor, pero no puede considerarse una tragedia. Una vez que han cumplido su proyecto vital, las personas tendr?an que ser capaces de renunciar a procedimientos muy extraordinarios que tengan por objeto prolongarles un poco m?s la vida. Y los Estados deber?an dirigir sus esfuerzos a promover un mejor cuidado de las personas mayores, en vez de invertir grandes sumas en terapias que en sus cuerpos ya gastados ser?n de muy escasa eficacia.


Heidegger cita varias veces en su obra una sentencia de Jacobo B?hme que dice: ?Tan pronto como el hombre entra en la vida, es ya bastante viejo para morir.? Es la visi?n tradicional, cl?sica, del problema. Hoy ser?a dif?cil estar de acuerdo con ella. Lo que se vivencia tr?gicamente es que alguien no pueda alcanzar una edad que le permita llevar a cabo sus planes de vida, su proyecto vital. Nosotros tender?amos a decir: ?Hasta que el hombre no ha conseguido llevar a cabo su proyecto de vida, lo cual probablemente no puede suceder antes de los setenta y cinco u ochenta a?os, no es bastante viejo para morir.? La primera obligaci?n ?tica es procurar a todos los seres humanos una buena vida. Y la segunda, conseguir que tengan una buena muerte.

Publicado por carmenlobo @ 19:23
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