<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><!-- generator="FeedCreator 1.7.2-ppt (info@mypapit.net)" --><rss version="2.0">    <channel>        <title>Articulos para pensar</title>        <description><![CDATA[“Uno llega a ser grande por lo que lee y no por lo que escribe.” Jorge Luis BorgesArticulos Para Pensar tiene un objectivo: compartir palabras que diseñan formas, paisajes, colores, sueños...BIENVENID@Scarmen@carmenlobo.com]]></description>        <link>http://carmenlobo.blogcindario.com/</link>        <lastBuildDate>Tue, 09 Feb 2010 13:01:13 +0100</lastBuildDate>        <generator>FeedCreator 1.7.2-ppt (info@mypapit.net)</generator>        <item>            <title>Julio Cortàzar - Queremos tanto a Glenda</title>            <link>http://carmenlobo.blogcindario.com/2010/02/01346-julio-cortazar-queremos-tanto-a-glenda.html</link>            <description><![CDATA[<p style="text-align: center;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><strong><img height="448" src="http://manologo.files.wordpress.com/2009/02/cortazar.jpg" width="319" /><br />Graffiti</strong><br /><br /><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Tantas cosas que empiezan y acaso acaban como un juego, supongo que te hizo gracia encontrar un dibujo al lado del tuyo, lo atribuiste a una casualidad o a un capricho y s&oacute;lo la segunda vez te diste cuenta que era intencionado y entonces lo miraste despacio, incluso volviste m&aacute;s tarde para mirarlo de nuevo, tomando las precauciones de siempre: la calle en su momento m&aacute;s solitario, acercarse con indiferencia y nunca mirar los grafitti de frente sino desde la otra acera o en diagonal, fingiendo inter&eacute;s por la vidriera de al lado, y&eacute;ndote en seguida.&nbsp;&nbsp;<br /><br />Tu propio juego hab&iacute;a empezado por aburrimiento, no era en verdad una protesta contra el estado de cosas en la ciudad, el toque de queda, la prohibici&oacute;n amenazante de pegar carteles o escribir en los muros. Simplemente te divert&iacute;a hacer dibujos con tizas de colores (no te gustaba el t&eacute;rmino grafitti, tan de cr&iacute;tico de arte) y de cuando en cuando venir a verlos y hasta con un poco de suerte asistir a la llegada del cami&oacute;n municipal y a los insultos in&uacute;tiles de los empleados mientras borraban los dibujos. Poco les importaba que no fueran dibujos pol&iacute;ticos, la prohibici&oacute;n abarcaba cualquier cosa, y si alg&uacute;n ni&ntilde;o se hubiera atrevido a dibujar una casa o un perro, lo mismo lo hubieran borrado entre palabrotas y amenazas. En la ciudad ya no se sab&iacute;a demasiado de que lado estaba verdaderamente el miedo; quiz&aacute;s por eso te divert&iacute;a dominar el tuyo y cada tanto elegir el lugar y la hora propicios para hacer un dibujo.&nbsp;&nbsp;<br /><br />Nunca hab&iacute;as corrido peligro porque sab&iacute;as elegir bien, y en el tiempo que transcurr&iacute;a hasta que llegaban los camiones de limpieza se abr&iacute;a para vos algo como un espacio m&aacute;s limpio donde casi cab&iacute;a la esperanza. Mirando desde lejos tu dibujo pod&iacute;as ver a la gente que le echaba una ojeada al pasar, nadie se deten&iacute;a por supuesto pero nadie dejaba de mirar el dibujo, a veces una r&aacute;pida composici&oacute;n abstracta en dos colores, un perfil de p&aacute;jaro o dos figuras enlazadas. Una sola vez escribiste una frase, con tiza negra: A m&iacute; tambi&eacute;n me duele. No dur&oacute; dos horas, y esta vez la polic&iacute;a en persona la hizo desaparecer. Despu&eacute;s solamente seguiste haciendo dibujos.&nbsp;&nbsp;<br /><br />Cuando el otro apareci&oacute; al lado del tuyo casi tuviste miedo, de golpe el peligro se volv&iacute;a doble, alguien se animaba como vos a divertirse al borde de la c&aacute;rcel o algo peor, y ese alguien como si fuera poco era una mujer. Vos mismo no pod&iacute;as prob&aacute;rtelo, hab&iacute;a algo diferente y mejor que las pruebas m&aacute;s rotundas: un trazo, una predilecci&oacute;n por las tizas c&aacute;lidas, un aura. A lo mejor como andabas solo te imaginaste por compensaci&oacute;n; la admiraste, tuviste miedo por ella, esperaste que fuera la &uacute;nica vez, casi te delataste cuando ella volvi&oacute; a dibujar al lado de otro dibujo tuyo, unas ganas de re&iacute;r, de quedarte ah&iacute; delante como si los polic&iacute;as fueran ciegos o idiotas. Empez&oacute; un tiempo diferente, m&aacute;s sigiloso, m&aacute;s bello y amenazante a la vez. Descuidando tu empleo sal&iacute;as en cualquier momento con la esperanza de sorprenderla, elegiste para tus dibujos esas calles que pod&iacute;as recorrer de un solo r&aacute;pido itinerario; volviste al alba, al anochecer, a las tres de la ma&ntilde;ana. Fue un tiempo de contradicci&oacute;n insoportable, la decepci&oacute;n de encontrar un nuevo dibujo de ella junto a alguno de los tuyos y la calle vac&iacute;a, y la de no encontrar nada y sentir la calle a&uacute;n m&aacute;s vac&iacute;a. Una noche viste su primer dibujo solo; lo hab&iacute;a hecho con tizas rojas y azules en una puerta de garage, aprovechando la textura de las maderas carcomidas y las cabezas de los clavos. Era m&aacute;s que nunca ella, el trazo, los colores, pero adem&aacute;s sentiste que ese dibujo val&iacute;a como un pedido o una interrogaci&oacute;n, una manera de llamarte. Volviste al alba, despu&eacute;s que las patrullas relegaron en su sordo drenaje, y en el resto de la puerta dibujaste un r&aacute;pido paisaje con velas y tajamares; de no mirarlo bien se hubiera dicho un juego de l&iacute;neas al azar, pero ella sabr&iacute;a mirarlo. Esa noche escapaste por poco de una pareja de polic&iacute;as, en tu departamento bebiste ginebra tras ginebra y le hablaste, le dijiste todo lo que te ven&iacute;a a la boca como otro dibujo sonoro, otro puerto con velas, la imaginaste morena y silenciosa, le elegiste labios y senos, la quisiste un poco.&nbsp;&nbsp;<br /><br />Casi en seguida se te ocurri&oacute; que ella buscar&iacute;a una respuesta, que volver&iacute;a a su dibujo como vos volv&iacute;as ahora a los tuyos, y aunque el peligro era cada vez mayor despu&eacute;s de los atentados en el mercado te atreviste a acercarte al garage, a rondar la manzana, a tomar interminables cervezas en el cafe de la esquina. Era absurdo porque ella no se detendr&iacute;a despu&eacute;s de ver tu dibujo, cualquiera de las muchas mujeres que iban y ven&iacute;an pod&iacute;a ser ella. Al amanecer del segundo d&iacute;a elegiste un pared&oacute;n gris y dibujaste un tri&aacute;ngulo blanco rodeado de manchas como hojas de roble; desde el mismo caf&eacute; de la esquina pod&iacute;as ver el pared&oacute;n (ya hab&iacute;an limpiado la puerta del garage y una patrulla volv&iacute;a y volv&iacute;a rabiosa), al anochecer te alejaste un poco pero eligiendo diferentes puntos de mira, desplaz&aacute;ndote de un sitio a otro, comprando m&iacute;nimas cosas en las tiendas para no llamar demasiado la atenci&oacute;n. Ya era noche cerrada cuando o&iacute;ste la sirena y los proyectores te barrieron los ojos. Hab&iacute;a un confuso amontonamiento junto al pared&oacute;n, corriste contra toda sensatez y s&oacute;lo te ayud&oacute; el azar de un auto dando vuelta a la esquina y frenando al ver el carro celular, su bulto te protegi&oacute; y viste la lucha, un pelo negro tironeado por manos enguantadas, los puntapi&eacute;s y los alaridos, la visi&oacute;n entrecortada de unos pantalones azules antes de que la tiraran en el carro y se la llevaran.&nbsp;&nbsp;<br /><br />Mucho despu&eacute;s (era horrible temblar as&iacute;, era horrible pensar que eso pasaba por culpa de tu dibujo en el pared&oacute;n gris) te mezclaste con otras gentes y alcanzaste a ver un esbozo en azul, los trazos de ese naranja que era como su nombre o su boca, ella as&iacute; en ese dibujo truncado que los polic&iacute;as hab&iacute;an borroneado antes de llev&aacute;rsela; quedaba lo bastante como para comprender que hab&iacute;a querido responder a tu tri&aacute;ngulo con otra figura, un c&iacute;rculo o acaso un espiral, una forma llena y hermosa, algo como un s&iacute; o un siempre o un ahora.&nbsp;&nbsp;<br /><br />Lo sab&iacute;as muy bien, te sobrar&iacute;a tiempo para imaginar los detalles de lo que estar&iacute;a sucediendo en el cuartel central; en la ciudad todo eso rezumaba poco a poco, la gente estaba al tanto del destino de los prisioneros, y si a veces volv&iacute;an a ver a uno que otro, hubieran preferido no verlos y que al igual que la mayor&iacute;a se perdieran en ese silencio que nadie se atrev&iacute;a a quebrar. Lo sab&iacute;as de sobra, esa noche la ginebra no te ayudar&iacute;a m&aacute;s a morderte las manos, a pisotear tizas de colores antes de perderte en la borrachera y en el llanto.&nbsp;&nbsp;<br /><br />S&iacute;, pero los d&iacute;as pasaban y ya no sab&iacute;as vivir de otra manera. Volviste a abandonar tu trabajo para dar vueltas por las calles, mirar fugitivamente las paredes y las puertas donde ella y vos hab&iacute;an dibujado. Todo limpio, todo claro; nada, ni siquiera una flor dibujada por la inocencia de un colegial que roba una tiza en la clase y no resiste el placer de usarla. Tampoco vos pudiste resistir, y un mes despu&eacute;s te levantaste al amanecer y volviste a la calle del garage. No hab&iacute;a patrullas, las paredes estaban perfectamente limpias; un gato te mir&oacute; cauteloso desde un portal cuando sacaste las tizas y en el mismo lugar, all&iacute; donde ella hab&iacute;a dejado su dibujo, llenaste las maderas con un grito verde, una roja llamarada de reconocimiento y de amor, envolviste tu dibujo con un &oacute;valo que era tambi&eacute;n tu boca y la suya y la esperanza. Los pasos en la esquina te lanzaron a una carrera afelpada, al refugio de una pila de cajones vac&iacute;os; un borracho vacilante se acerc&oacute; canturreando, quizo patear al gato y cay&oacute; boca abajo a los pies del dibujo. Te fuiste lentamente, ya seguro, y con el primer sol dormiste como no hab&iacute;as dormido en mucho tiempo.&nbsp;&nbsp;<br /><br />Esa misma ma&ntilde;ana miraste desde lejos: no lo hab&iacute;an borrado todav&iacute;a. Volviste al mediod&iacute;a: casi inconcebiblemente segu&iacute;a ah&iacute;. La agitaci&oacute;n en los suburbios (hab&iacute;as escuchado los noticiosos) alejaban a la patrulla de su rutina; al anochecer volviste a verlo como tanta gente lo hab&iacute;a visto a lo largo del d&iacute;a. Esperaste hasta las tres de la ma&ntilde;ana para regresar, la calle estaba vac&iacute;a y negra. Desde lejos descubriste otro dibujo, s&oacute;lo vos podr&iacute;as haberlo distinguido tan peque&ntilde;o en lo alto y a la izquierda del tuyo. Te acercaste con algo que era sed y horror al mismo tiempo, viste el &oacute;valo naranja y las manchas violetas de donde parec&iacute;a saltar una cara tumefacta, un ojo colgando, una boca aplastada a pu&ntilde;etazos. Ya s&eacute;, ya s&eacute; &iquest;pero qu&eacute; otra cosa hubiera podido dibujarte? &iquest;Qu&eacute; mensaje hubiera tenido sentido ahora? De alguna manera ten&iacute;a que decirte adi&oacute;s y a la vez pedirte que siguieras. Algo ten&iacute;a que dejarte antes de volverme a mi refugio donde ya no hab&iacute;a ning&uacute;n espejo, solamente un hueco para esconderme hasta el fin en la m&aacute;s completa oscuridad, recordando tantas cosas y a veces, as&iacute; como hab&iacute;a imaginado tu vida, imaginando que hac&iacute;as otros dibujos, que sal&iacute;as por la noche para hacer otros dibujos.&nbsp;<br /><br />Tomado del libro "Queremos tanto a Glenda", 1980. Editorial Sudamericana<br /><br /><br /></span></span><br /><br /><br /><div style="text-align: left;"></div><div style="text-align: left;"></div><div style="text-align: left;"></div><strong><div style="text-align: left;"><img height="31" src="http://www.boosterblog.es/blog_es_ban/1_88x31.gif" width="88" /></div><div style="text-align: left;"></div></strong><div style="text-align: left;"></div><br />&nbsp;</span></span></p>]]></description>            <pubDate>Tue, 09 Feb 2010 02:17:52 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>Los Pecados de Haiti- Eduardo Galeano</title>            <link>http://carmenlobo.blogcindario.com/2010/02/01347-los-pecados-de-haiti-eduardo-galeano.html</link>            <description><![CDATA[<p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.8em; text-align: center; padding: 0px;"><span style="padding: 0px; margin: 0px;"><strong style="padding: 0px; margin: 0px;"><span style="font-size: 14pt; padding: 0px; margin: 0px;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"><img height="398" src="http://www.elandar.com/back/fall00/images/Galeano.jpg" width="313" /><br /><br />Eduardo Galeano</span></span></span></span></strong></span></p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"></span></span></span><p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.8em; padding: 0px;"><span style="padding: 0px; margin: 0px;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">La democracia haitiana naci&oacute; hace un ratito. En su breve tiempo de vida, esta criatura hambrienta y enferma no ha recibido m&aacute;s que bofetadas. Estaba reci&eacute;n nacida, en los d&iacute;as de fiesta de 1991, cuando fue asesinada por el cuartelazo del general Raoul Cedras. Tres a&ntilde;os m&aacute;s tarde, resucit&oacute;. Despu&eacute;s de haber puesto y sacado a tantos dictadores militares, Estados Unidos sac&oacute; y puso al presidente Jean-Bertrand Aristide, que hab&iacute;a sido el primer gobernante electo por voto popular en toda la historia de Hait&iacute; y que hab&iacute;a tenido la loca ocurrencia de querer un pa&iacute;s menos injusto.</span></span></span></span></p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"></span></span></span><p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.8em; padding: 0px;"><strong style="padding: 0px; margin: 0px;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">El voto y el veto</span></span></span></strong></p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"></span></span></span><p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.8em; padding: 0px;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">Para borrar las huellas de la participaci&oacute;n estadounidense en la dictadura carnicera del general Cedras, los infantes de marina se llevaron 160 mil p&aacute;ginas de los archivos secretos. Aristide regres&oacute; encadenado. Le dieron permiso para recuperar el gobierno, pero le prohibieron el poder. Su sucesor, Ren&eacute; Pr&eacute;val, obtuvo casi el 90 por ciento de los votos, pero m&aacute;s poder que Pr&eacute;val tiene cualquier mand&oacute;n de cuarta categor&iacute;a del Fondo Monetario o del Banco Mundial, aunque el pueblo haitiano no lo haya elegido ni con un voto siquiera.</span></span></span></p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"></span></span></span><p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.8em; padding: 0px;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">M&aacute;s que el voto, puede el veto. Veto a las reformas: cada vez que Pr&eacute;val, o alguno de sus ministros, pide cr&eacute;ditos internacionales para dar pan a los hambrientos, letras a los analfabetos o tierra a los campesinos, no recibe respuesta, o le contestan orden&aacute;ndole:</span></span></span></p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"></span></span></span><p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.8em; padding: 0px;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">-Recite la lecci&oacute;n. Y como el gobierno haitiano no termina de aprender que hay que desmantelar los pocos servicios p&uacute;blicos que quedan, &uacute;ltimos pobres amparos para uno de los pueblos m&aacute;s desamparados del mundo, los profesores dan por perdido el examen.</span></span></span></p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"></span></span></span><p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.8em; padding: 0px;"><strong style="padding: 0px; margin: 0px;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">La coartada demogr&aacute;fica</span></span></span></strong></p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"></span></span></span><p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.8em; padding: 0px;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">A fines del a&ntilde;o pasado cuatro diputados alemanes visitaron Hait&iacute;. No bien llegaron, la miseria del pueblo les golpe&oacute; los ojos. Entonces el embajador de Alemania les explic&oacute;, en Port-au-Prince, cu&aacute;l es el problema:</span></span></span></p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"></span></span></span><p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.8em; padding: 0px;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">-Este es un pa&iacute;s superpoblado -dijo-. La mujer haitiana siempre quiere, y el hombre haitiano siempre puede.</span></span></span></p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"></span></span></span><p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.8em; padding: 0px;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">Y se ri&oacute;. Los diputados callaron. Esa noche, uno de ellos, Winfried Wolf, consult&oacute; las cifras. Y comprob&oacute; que Hait&iacute; es, con El Salvador, el pa&iacute;s m&aacute;s superpoblado de las Am&eacute;ricas, pero est&aacute; tan superpoblado como Alemania: tiene casi la misma cantidad de habitantes por quil&oacute;metro cuadrado.</span></span></span></p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"></span></span></span><p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.8em; padding: 0px;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">En sus d&iacute;as en Hait&iacute;, el diputado Wolf no s&oacute;lo fue golpeado por la miseria: tambi&eacute;n fue deslumbrado por la capacidad de belleza de los pintores populares. Y lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que Hait&iacute; est&aacute; superpoblado&hellip; de artistas.</span></span></span></p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"></span></span></span><p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.8em; padding: 0px;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">En realidad, la coartada demogr&aacute;fica es m&aacute;s o menos reciente. Hasta hace algunos a&ntilde;os, las potencias occidentales hablaban m&aacute;s claro.</span></span></span></p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"></span></span></span><p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.8em; padding: 0px;"><strong style="padding: 0px; margin: 0px;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">La tradici&oacute;n racista<br style="padding: 0px; margin: 0px;" /></span></span></span></strong><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"><br style="padding: 0px; margin: 0px;" />Estados Unidos invadi&oacute; Hait&iacute; en 1915 y gobern&oacute; el pa&iacute;s hasta 1934. Se retir&oacute; cuando logr&oacute; sus dos objetivos: cobrar las deudas del City Bank y derogar el art&iacute;culo constitucional que prohib&iacute;a vender plantaciones a los extranjeros. Entonces Robert Lansing, secretario de Estado, justific&oacute; la larga y feroz ocupaci&oacute;n militar explicando que la raza negra es incapaz de gobernarse a s&iacute; misma, que tiene &rdquo;una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad f&iacute;sica de civilizaci&oacute;n&rdquo;. Uno de los responsables de la invasi&oacute;n, William Philips, hab&iacute;a incubado tiempo antes la sagaz idea: &rdquo;Este es un pueblo inferior, incapaz de conservar la civilizaci&oacute;n que hab&iacute;an dejado los franceses&rdquo;.</span></span></span></p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"></span></span></span><p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.8em; padding: 0px;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">Hait&iacute; hab&iacute;a sido la perla de la corona, la colonia m&aacute;s rica de Francia: una gran plantaci&oacute;n de az&uacute;car, con mano de obra esclava. En El esp&iacute;ritu de las leyes, Montesquieu lo hab&iacute;a explicado sin pelos en la lengua: &rdquo;El az&uacute;car ser&iacute;a demasiado caro si no trabajaran los esclavos en su producci&oacute;n. Dichos esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles l&aacute;stima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro&rdquo;.</span></span></span></p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"></span></span></span><p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.8em; padding: 0px;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">En cambio, Dios hab&iacute;a puesto un l&aacute;tigo en la mano del mayoral. Los esclavos no se distingu&iacute;an por su voluntad de trabajo. Los negros eran esclavos por naturaleza y vagos tambi&eacute;n por naturaleza, y la naturaleza, c&oacute;mplice del orden social, era obra de Dios: el esclavo deb&iacute;a servir al amo y el amo deb&iacute;a castigar al esclavo, que no mostraba el menor entusiasmo a la hora de cumplir con el designio divino. Karl von Linneo, contempor&aacute;neo de Montesquieu, hab&iacute;a retratado al negro con precisi&oacute;n cient&iacute;fica: &rdquo;Vagabundo, perezoso, negligente, indolente y de costumbres disolutas&rdquo;. M&aacute;s generosamente, otro<br style="padding: 0px; margin: 0px;" />contempor&aacute;neo, David Hume, hab&iacute;a comprobado que el negro &rdquo;puede desarrollar ciertas habilidades humanas, como el loro que habla algunas palabras&rdquo;.</span></span></span></p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"></span></span></span><p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.8em; padding: 0px;"><strong style="padding: 0px; margin: 0px;"><span style="padding: 0px; margin: 0px;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">La humillaci&oacute;n imperdonable</span></span></span></span></strong></p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"></span></span></span><p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.8em; padding: 0px;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">En 1803 los negros de Hait&iacute; propinaron tremenda paliza a las tropas de Napole&oacute;n Bonaparte, y Europa no perdon&oacute; jam&aacute;s esta humillaci&oacute;n infligida a la raza blanca. Hait&iacute; fue el primer pa&iacute;s libre de las Am&eacute;ricas. Estados Unidos hab&iacute;a conquistado antes su independencia, pero ten&iacute;a medio mill&oacute;n de esclavos trabajando en las plantaciones de algod&oacute;n y de tabaco. Jefferson, que era due&ntilde;o de esclavos, dec&iacute;a que todos los hombres son iguales, pero tambi&eacute;n dec&iacute;a que los negros han sido, son y ser&aacute;n inferiores.</span></span></span></p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"></span></span></span><p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.8em; padding: 0px;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">La bandera de los libres se alz&oacute; sobre las ruinas. La tierra haitiana hab&iacute;a sido devastada por el monocultivo del az&uacute;car y arrasada por las calamidades de la guerra contra Francia, y una tercera parte de la poblaci&oacute;n hab&iacute;a ca&iacute;do en el combate. Entonces empez&oacute; el bloqueo. La naci&oacute;n reci&eacute;n nacida fue condenada a la soledad. Nadie le compraba, nadie le vend&iacute;a, nadie la reconoc&iacute;a.</span></span></span></p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"></span></span></span><p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.8em; padding: 0px;"><strong style="padding: 0px; margin: 0px;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">El delito de la dignidad</span></span></span></strong></p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"></span></span></span><p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.8em; padding: 0px;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">Ni siquiera Sim&oacute;n Bol&iacute;var, que tan valiente supo ser, tuvo el coraje de firmar el reconocimiento diplom&aacute;tico del pa&iacute;s negro. Bol&iacute;var hab&iacute;a podido reiniciar su lucha por la independencia americana, cuando ya Espa&ntilde;a lo hab&iacute;a derrotado, gracias al apoyo de Hait&iacute;. El gobierno haitiano le hab&iacute;a entregado siete naves y muchas armas y soldados, con la &uacute;nica condici&oacute;n de que Bol&iacute;var liberara a los esclavos, una idea que al Libertador no se le hab&iacute;a ocurrido. Bol&iacute;var cumpli&oacute; con este compromiso, pero despu&eacute;s de su victoria, cuando ya gobernaba la Gran Colombia, dio la espalda al pa&iacute;s que lo hab&iacute;a salvado. Y cuando convoc&oacute; a las naciones americanas a la reuni&oacute;n de Panam&aacute;, no invit&oacute; a Hait&iacute; pero invit&oacute; a Inglaterra.</span></span></span></p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"></span></span></span><p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.8em; padding: 0px;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">Estados Unidos reconoci&oacute; a Hait&iacute; reci&eacute;n sesenta a&ntilde;os despu&eacute;s del fin de la guerra de independencia, mientras Etienne Serres, un genio franc&eacute;s de la anatom&iacute;a, descubr&iacute;a en Par&iacute;s que los negros son primitivos porque tienen poca distancia entre el ombligo y el pene. Para entonces, Hait&iacute; ya estaba en manos de carniceras dictaduras militares, que destinaban los fam&eacute;licos recursos del pa&iacute;s al pago de la deuda francesa: Europa hab&iacute;a impuesto a Hait&iacute; la obligaci&oacute;n de pagar a Francia una indemnizaci&oacute;n gigantesca, a modo de perd&oacute;n por haber cometido el delito de la dignidad.</span></span></span></p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"></span></span></span><p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.8em; padding: 0px;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">La historia del acoso contra Hait&iacute;, que en nuestros d&iacute;as tiene dimensiones de tragedia, es tambi&eacute;n una historia del racismo en la civilizaci&oacute;n occidental.</span></span></span></p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"></span></span></span><p style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.8em; padding: 0px;"><strong style="padding: 0px; margin: 0px;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">Tomado de: Brecha 556, Montevideo, 26 de julio de 1996</span></span></span></strong><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">.</span></span></span></p>]]></description>            <pubDate>Mon, 08 Feb 2010 11:13:59 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>Bar Del Infierno - Alejandro Dolina</title>            <link>http://carmenlobo.blogcindario.com/2010/02/01345-bar-del-infierno-alejandro-dolina.html</link>            <description><![CDATA[<strong><p style="text-align: center;"><img height="540" src="http://fotos.miarroba.com/fotos/b/0/b0878fff.jpg" width="317" /></p><br /><h2><strong><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">Alejandro Dolina:</span></span></strong></h2><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-weight: normal;">Escritor, poeta y m&uacute;sico argentino oriundo de la provincia de Buenos Aires. Public&oacute; sus primeras notas en las revistas humor&iacute;sticas Mengano (1974) y Humor Registrado (a partir de 1978). Su libro &ldquo;Cr&oacute;nicas del &aacute;ngel gris&rdquo;, una serie de estampas ciudadanas entre jocosas y melanc&oacute;licas con importantes toques m&aacute;gicos, fue muy bien recibido, especialmente entre los lectores m&aacute;s j&oacute;venes. Tambi&eacute;n son j&oacute;venes, incluso adolescentes, la mayor&iacute;a de los seguidores de su programa de radio,&nbsp;</span></span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-weight: normal;">La venganza ser&aacute; terrible</span></span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><span style="font-weight: normal;">. En el programa, Dolina relata episodios de la historia del mundo, toca el piano, canta, improvisa coplas y dialoga con sus ingeniosos colaboradores. Como compositor, su obra m&aacute;s importante, estrenada en 1998, es la &oacute;pera &ldquo;Lo que me cost&oacute; el amor de Laura&rdquo;, para cuya puesta en escena y grabaci&oacute;n convoc&oacute; a los int&eacute;rpretes m&aacute;s reconocidos de la m&uacute;sica popular nacional, a personajes emblem&aacute;ticos de la cultura local y hasta al cantante espa&ntilde;ol Joan Manuel Serrat.<br /><br /><br />El cafet&iacute;n es un laberinto. Nuestro destino es extraviarnos en sus encrucijadas. Pero algunos presienten una verdad a&uacute;n m&aacute;s terrible: no se puede salir del bar, no por la falta de puertas ni por la disposici&oacute;n caprichosa de sus instalaciones, sino porque no hay otra cosa que le bar. El afuera no existe.&nbsp;<br />El hombre a quien llaman el Narrador de Historias est&aacute; obligado a contar un cuento cada noche, cuando el reloj da las doce. Nadie le presta atenci&oacute;n. Anda siempre con unos libros grasientos. En ellos hay -seg&uacute;n se dice- infinitos relatos.&nbsp;<br />Amores imposibles de la ciudad de Buenos Aires, ciudades lejanas gobernadas por jaur&iacute;as, santos levitadores, mendigos impiadosos y seres insaciables que se devoran a s&iacute; mismos integran el curioso repertorio. Pero el Narrador es tambi&eacute;n personaje de otra historia que lo muestra involucrado en una conspiraci&oacute;n para salir del bar, del tiempo o del lenguaje. Otros sujetos vendr&aacute;n -a su turno- a duplicar o triplicar los relatos: el coro, que traduce cada suceso a una obtusa lengua po&eacute;tica, y los loros her&eacute;ticos cuya misi&oacute;n es tergiversar.&nbsp;<br />Un lector melanc&oacute;lico podr&iacute;a hallar en estos textos unas ponencias intimidatorias:&nbsp;<br />* No tenemos tiempo de ser nadie. Todos los destinos son el mismo.&nbsp;<br />* Expresados en f&oacute;rmulas, los episodios m&aacute;s dram&aacute;ticos de nuestra vida son irremediablemente banales.&nbsp;<br />* No importa lo que hagamos. se llega al infierno por casualidad.&nbsp;<br />* Toda comunicaci&oacute;n es imposible. Nadie ha conocido a nadie.&nbsp;<br />Pero si uno alcanza a leer con la luz adecuada, el libro dice que para salir del infierno hay que amar m&aacute;s all&aacute; de las meras preferencias filisteas.&nbsp;<br />O acaso lo que dice es que la &uacute;nica esperanza es cantar bien.</span></span><br /></span><br />Formato:</strong>&nbsp;.doc&nbsp;<br /><strong>Tama&ntilde;o:</strong>&nbsp;594 Kb&nbsp;<br /><br /><a href="http://rapidshare.com/files/182889221/Dolina_Alejandro_-_El_Bar_Del_Infierno.DOC.html" rel="nofollow" style="text-decoration: none; color: #333333;" target="_blank"><img border="0" src="http://i37.tinypic.com/mt2t1l.jpg" style="max-width: 740px; border: 0px initial initial;" />&nbsp;</a><a href="http://www.megaupload.com/es/?d=AXUTJZ3N" rel="nofollow" style="text-decoration: none; color: #333333;" target="_blank"><img border="0" src="http://i29.tinypic.com/2qbwrcj.jpg" style="max-width: 740px; border: 0px initial initial;" /></a>]]></description>            <pubDate>Sun, 07 Feb 2010 14:32:14 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>Carl Warner:  Fotografo</title>            <link>http://carmenlobo.blogcindario.com/2010/02/01344-carl-warner-fotografo.html</link>            <description><![CDATA[<p><br /><img height="352" src="http://fotos.miarroba.com/fotos/3/8/38a37f2c.jpg" width="540" /><br /><br /><br /><br /><embed pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" src="http://www.youtube.com/v/MYSMiDqsi6U&amp;rel=1" width="450" height="370" rel="http://www.youtube.com/watch?v=MYSMiDqsi6U&amp;feature=player_embedded" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"></embed><br /><br /><br /><span style="color: #333399;"><span style="font-size: small;">Carl Warner, un fot&oacute;grafo ingl&eacute;s que nos deslumbra con su imaginaci&oacute;n...<br /><br />Br&oacute;colis, achicorias, berenjenas, pasta, tomates y mazorcas de ma&iacute;z se transforman en prados, calles, montes. Los panes son monta&ntilde;as de las que caen cascadas, las sardinas mares en movimiento,los bueys de mar cavernas, los embutidos un paisaje alpino.<br style="padding: 0px; margin: 0px;" />Es famoso entre sus vecinos por andar siempre a la captura de la verdura perfecta, aunque reconoce que ni aun asi, logra que sus hijos coman verduras o pescado.<br style="padding: 0px; margin: 0px;" />Para dar dimensiones casi de 3D monta sus obras en mesas de mas de dos metros de lado.<br style="padding: 0px; margin: 0px;" />Sus im&aacute;genes se suelen usar para campa&ntilde;as publicitarias de supermercadaos, jugos, helados.<br /><br />Su sitio web: </span></span><a href="http://www.carlwarner.com/video_small.html"><span style="color: #333399;"><span style="font-size: small;">http://www.carlwarner.com/video_small.html</span></span></a><span style="color: #333399;"><span style="font-size: small;">&nbsp;<br /><br /><img height="640" src="http://fotos.miarroba.com/fotos/2/0/20ae4672.jpg" width="541" />&nbsp;</span></span></p>]]></description>            <pubDate>Sat, 06 Feb 2010 16:23:29 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>La caída del Che - Eduardo Galeano</title>            <link>http://carmenlobo.blogcindario.com/2010/02/01343-la-caida-del-che-eduardo-galeano.html</link>            <description><![CDATA[<p>&nbsp;</p><p style="text-align: center;"><img height="462" src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/gabrielt5/42403_Che_fumando.jpg" width="340" /></p><p><br /><span style="color: #333399;"><span style="font-size: small;">1967</span></span></p><div></div><p><span style="color: #333399;"><span style="font-size: small;">Quebrada del Yuro</span></span></p><p><span style="color: #333399;"><span style="font-size: small;"><strong>La ca&iacute;da del Che</strong></span></span></p><p><span style="color: #333399;"><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p><span style="color: #333399;"><span style="font-size: small;">La metralla le rompe las piernas. Sentado, sigue peleando hasta que le vuelan el fusil de las manos. Los soldados disputan a manotazos el reloj, la cantimplora, el cintur&oacute;n, la pipa. Varios oficiales lo interrogaron uno tras otro. El Che calla y mana sangre. El contralmirante Ugarteche, osado lobo de tierra, jefe de la Marina de un pa&iacute;s sin mar, lo insulta y lo amenaza. El Che le escupe la cara. Desde La Paz, llega la orden de liquidar al prisionero. Una r&aacute;faga lo acribilla. El Che muere de bala, muere a traici&oacute;n, poco antes de cumplir 40 a&ntilde;os, exactamente a la misma edad a la que murieron, tambi&eacute;n de bala, tambi&eacute;n a traici&oacute;n, Zapata y Sandino. En el pueblito de La Higuera, el general Barrientos exhibe su trofeo a los periodistas. El Che yace sobre una pileta de lavar ropa. Despu&eacute;s de las balas, lo acribillan los flashes. Esta &uacute;ltima cara tiene ojos que acusan y una sonrisa melanc&oacute;lica.</span></span></p><p><span style="color: #333399;"><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p><span style="color: #333399;"><span style="font-size: small;">Campanadas por &eacute;l</span></span></p><p><span style="color: #333399;"><span style="font-size: small;">&iquest;Ha muerto en 1967, en Bolivia, porque se equivoc&oacute; de hora y de lugar, de ritmo y de manera? &iquest;O ha muerto nunca, en ninguna parte, porque no se equivoc&oacute; en lo que de veras vale para todas las horas y lugares y ritmos y maneras? Cre&iacute;a que hay que defenderse de las trampas de la codicia, sin bajar jam&aacute;s la guardia. Cuando era presidente del Banco Nacional de Cuba, firmaba Che los billetes, para burlarse del dinero. Por amor a la gente, despreciaba las cosas. Enfermo est&aacute; el mundo, cre&iacute;a, donde tener y ser significan lo mismo. No guard&oacute; nunca nada para s&iacute;, ni pidi&oacute; nada nunca. Vivir es darse, cre&iacute;a; y se dio.</span></span></p><p><span style="color: #333399;"><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p><span style="color: #333399;"><span style="font-size: small;">Del libro Memoria del fuego, El siglo del viento III</span></span></p>]]></description>            <pubDate>Sat, 06 Feb 2010 13:34:36 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>El Tunel- Alejandro Dolina</title>            <link>http://carmenlobo.blogcindario.com/2010/02/01342-el-tunel-alejandro-dolina.html</link>            <description><![CDATA[<span style="color: #333399;"><span style="font-size: small;"><p style="text-align: center;"><img height="360" src="http://www.athenaeum.ch/voyages/Praha2006/tunel_Pleskot.JPG" width="332" /></p><br />La isla de San Mart&iacute;n es una m&aacute;s en el modesto archipi&eacute;lago frente a las Costas Bajas. No est&aacute; lejos de tierra firme y es f&aacute;cil identificarla: el alto muro de piedra de la c&aacute;rcel es inevitable moj&oacute;n de referencia para los escasos pescadores de la regi&oacute;n.<br />El exiguo litoral de la isla fue vigilado perpetuamente durante siglos.<br />Los guardias celosos de la prisi&oacute;n se apresuraban a balear cualquier objeto flotante. Peces voladores, ballenatos, n&aacute;ufragos, han sido a trav&eacute;s de los a&ntilde;os v&iacute;ctimas del plomo de los carceleros. Una vez por mes, un barquito del gobierno atracaba en el viejo muelle. Llevaba provisiones baratas, alg&uacute;n empleado, alg&uacute;n preso.<br />Siendo legendaria la seguridad del penal, las autoridades enviaban all&iacute; a los convictos m&aacute;s temibles, especialmente a los que hab&iacute;an intentado fugarse de otras c&aacute;rceles.<br />Nadie escap&oacute; jam&aacute;s de San Mart&iacute;n. Es verdad que un buen nadador podr&iacute;a alcanzar la costa vecina sin demasiado esfuerzo. Lo dif&iacute;cil era arrojarse al agua. Los muros eran impenetrables. No hab&iacute;a ventanas ni respiraderos. Los presos de la isla nunca ve&iacute;an el mar.<br />La administraci&oacute;n central casi no se ocupaba de esta c&aacute;rcel. Los directores no eran removidos casi nunca, salvo por muerte o jubilaci&oacute;n; Un cierto descuido burocr&aacute;tico provocaba dificultades en el abastecimiento y en algunas oficinas de la capital ni siquiera sab&iacute;an si la prisi&oacute;n segu&iacute;a funcionando.<br />Se dice que el r&eacute;gimen interno era sever&iacute;simo. Todos hemos o&iacute;do alguna historia acerca del extravagante sadismo de los carceleros de San Mart&iacute;n. Se trataba de personas solitarias que carec&iacute;an de cualquier solaz. Durante un tiempo, el barquito arrim&oacute; algunas prostitutas para recreo de la guarnici&oacute;n. Pero con los a&ntilde;os vino a observarse un creciente desinter&eacute;s de los hombres. Al parecer, mejor los complac&iacute;a la crueldad que la lujuria.<br />La isla estaba completamente ocupada por la c&aacute;rcel. Fuera de ella no hab&iacute;a nada. Apenas unos metros de arena entre las paredes y el mar. A pesar&middot; de no medir m&aacute;s de un kil&oacute;metro en su punto m&aacute;s ancho, los intrincados pasillos y las tortuosas galer&iacute;as de los absurdos edificios produc&iacute;an en sus habitantes una penosa sensaci&oacute;n de infinitud. Los sectores al aire libre eran tambi&eacute;n deprimentes: una laguna pantanosa donde los penados pescaban renacuajos, una loma pelada que ocupaba el centro de la isla, un patio empedrado. Los pocos &aacute;rboles que exist&iacute;an ocupaban el distrito destinado a las autoridades.No se sabe cu&aacute;ndo, alguien pens&oacute; en hacer un t&uacute;nel. Un t&uacute;nel bajo los muros y bajo el mar, que condujera directamente a tierra firme. Describir&eacute; la magnitud de los trabajos necesarios.<br />La distancia entre la isla San Mart&iacute;n y la costa es de unos 6.500 metros. La profundidad del mar es escasa: unos 30 pies como m&aacute;ximo. Los sedilentos cuya acumulaci&oacute;n ha dado origen a las islas son relativamente f&aacute;ciles de remover. Ingenieros comedidos han calculado que una cuadrilla de convictos trabajando con herramientas elementales, en horarios reducidos por la prudencia y mermado su rendimiento por el sigilo, podr&iacute;an avanzar un metro cada tres d&iacute;as en un corredor de un metro de di&aacute;metro.<br /><br />Los mismos ingenieros, o quiz&aacute; otros, podr&iacute;an continuar el c&aacute;lculo: diez metros en un mes. Poco m&aacute;s de una cuadra en un a&ntilde;o. 1.200 metros 11 una d&eacute;cada. Y el recorrido completo en unos 65 a&ntilde;os.<br />Tal vez ignorando estas cifras incorruptibles, cautivos ingenuos empezaron el t&uacute;nel.<br />Los datos que siguen son inevitablemente dudosos. Esta clase de obras progresa en la clandestinidad. Hemos consultado a funcionarios polic&iacute;as, antiguos presos, pobladores de la zona y proveedores de la prisi&oacute;n y 18 noticias resultantes est&aacute;n desfiguradas por el olvido, el temor, la suspicacia o el mero desconocimiento.<br />Algunos dicen que el t&uacute;nel ten&iacute;a tres bocas. Dos de ellas eran falsas y se procuraba que las autoridades descubrieran los fingidos trabajos que all&iacute; se realizaban. La verdadera entrada pudo haber estado en la quinta letrina del m&aacute;s antiguo de los ba&ntilde;os.<br />El c&eacute;lebre delincuente Tony Musante estuvo recluido cinco a&ntilde;os en San Mart&iacute;n. All&iacute; escribi&oacute; unos textos, bajo la forma de memorias, cuyo prop&oacute;sito se vinculaba menos con el ejercicio de la literatura que con el de la venganza. En esas p&aacute;ginas se menciona el t&uacute;nel varias veces.<br /></span></span><span style="font-family: arial;"><span style="color: #333399;"><span style="font-size: small;">"La Hermandad del T&uacute;nel me pidi&oacute; ayuda en la excavaci&oacute;n. Les hice saber fue no estaba dispuesto a ning&uacute;n trabajo manual. Los mensajeros prometieron fue jam&aacute;s hab&iacute;an pensado en ello. M&aacute;s bien me necesitaban para amenazar a los renuentes y, llegado el caso, para eliminar a los traidores. Quise saber qui&eacute;nes eran los jefes de la Hermandad, pero los mensajeros no lo sab&iacute;an."<br />"Al parecer, el t&uacute;nel mide ya cerca de dos kil&oacute;metros. Me convidaron a recorrerlo. No acept&eacute;. Seg&uacute;n pude saberlo, de trata de un agujero muy estrecho por el que se circula en cuatro patas . Cada cien metros hay tramos m&aacute;s anchos y m&aacute;s altos para el descanso y para que puedan cruzarse personas que marchan en direcci&oacute;n opuesta."<br /></span></span><span style="color: #333399;"><span style="font-size: small;">Musante escrib&iacute;a esto en 1930. Todo hace suponer que jam&aacute;s vio el t&uacute;nel. Tampoco lleg&oacute; a saber qui&eacute;nes dirig&iacute;an la Hermandad. Es casi seguro que no prest&oacute; su servicio. En 1934 lo trasladaron a otra c&aacute;rcel menos rigurosa, en atenci&oacute;n a su buena conducta.<br />Sin duda el testimonio escrito de mayor importancia fue el que surgi&oacute; de la confesi&oacute;n del arquitecto Bompiani.<br />Marcos Bompiani fue un asesino serial, que acostumbraba a emparedar a sus v&iacute;ctimas en los muros de los edificios que constru&iacute;a su empresa. Condenado a prisi&oacute;n perpetua, estuvo en San Mart&iacute;n m&aacute;s de diez a&ntilde;os. All&iacute; tambi&eacute;n cometi&oacute; algunos cr&iacute;menes. Obligado a confesarlos, admiti&oacute; -de paso- haber dirigido personalmente las obras del t&uacute;nel y haber sido el jefe de la Hermandad. Sin embargo, Bompiani jam&aacute;s revel&oacute; la ubicaci&oacute;n de los accesos verdaderos.<br />El arquitecto se&ntilde;al&oacute; unos grav&iacute;simos problemas. El desconocimiento de la profundidad exacta del mar obligaba a cavar muy profundo, por precauci&oacute;n. El aire era escaso y era imposible construir respiraderos. Adem&aacute;s, cuanto m&aacute;s progresaba el emprendimiento, m&aacute;s se tardaba en llegar gateando hasta el punto de excavaci&oacute;n. Bompiani estim&oacute; que el tiempo empleado en el trayecto (unos 3.000 metros en 1946) era de casi tres horas. Esto hacen seis horas entre la ida y la vuelta. Ante la dificultad de justificar las prolongadas ausencias de los presos, hubo que reducir al m&iacute;nimo la duraci&oacute;n de los turnos. Tal vez nadie cavara m&aacute;s de quince minutos por jornada.<br /><br />En los primeros a&ntilde;os, el cl&aacute;sico problema de deshacerse de la tierra removida parec&iacute;a m&aacute;s o menos resuelto. La loma pelada fue creciendo de a poco. Los presos llenaban sus bolsillos en el t&uacute;nel y los vaciaban all&iacute;. Pero Bompiani comprendi&oacute; que tarde o temprano las autoridades iban a extra&ntilde;arse de aquel fen&oacute;meno. El arquitecto calcul&oacute; que la obra completa implicar&iacute;a el desalojo de siete mil toneladas de tierra, cuyo volumen ser&iacute;a aproximadamente el de un edificio de catorce pisos. Resolvi&oacute; entonces designar a un grupo de especialistas para que procediera a capturar toda clase de p&aacute;jaros, con preferencia, de buen tama&ntilde;o. Esta tarea se realizaba con el permiso y hasta con el benepl&aacute;cito de las autoridades. A cada ave capturada se le ataba a la pata una peque&ntilde;a bolsa de papel llena de tierra y agujereada. En esas condiciones los p&aacute;jaros abandonaban la isla con vuelo esforzado, desparramando la tierra del t&uacute;nel por todo el oc&eacute;ano. Bompiani se extend&iacute;a en explicaciones tediosas acerca de las dificultades para conseguir bolsas de papel o para evitar que los guardianes se dieran cuenta de estas maniobras.<br />En medio de nuestro trabajo de investigaci&oacute;n, encontramos numerosas menciones del t&uacute;nel, en fechas remot&iacute;simas. La m&aacute;s antigua data del a&ntilde;o 1790.<br />&iquest;Cu&aacute;ndo comenz&oacute; realmente la excavaci&oacute;n del t&uacute;nel? &iquest;Hace doscientos a&ntilde;os? &iquest;Hace trescientos? &iquest;Por qu&eacute; nunca fue terminado?<br />Puede conjeturarse que no estamos hablando de uno, sino de varios t&uacute;neles, que fueron comenzados en distintas &eacute;pocas. Es probable que los carceleros hayan descubierto y clausurado la mayor&iacute;a de ellos. De hecho, todos los directores han conocido los rumores sobre un misterioso plan de fuga.<br />Se sabe que la polic&iacute;a sol&iacute;a infiltrar a algunos de sus agentes entre los prisioneros. Eran maniobras muy discretas: ni siquiera los carceleros pod&iacute;an diferenciar a los falsos criminales de los verdaderos. Sin embargo las negligencias administrativas, que ya hemos se&ntilde;alado, generaban errores inconcebibles. Muchos polic&iacute;as han terminado su vida en la c&aacute;rcel de San Mart&iacute;n, ante el olvido de sus superiores, gritando a los impasibles carceleros nombres, direcciones e in&uacute;tiles referencias.<br />En 1940, el periodista ingl&eacute;s Andrew Harrison obtuvo permiso del director de la c&aacute;rcel para fingirse presidiario e investigar por su cuenta. Los resultados de m&aacute;s de un a&ntilde;o de sacrificio fueron pobr&iacute;simos. Nadie sab&iacute;a nada del t&uacute;nel ni de la Hermandad. A Bompiani ni siquiera lo conoci&oacute;. Muchas veces fue v&iacute;ctima de las bromas de los convictos, que se complac&iacute;an en se&ntilde;alar supuestas entradas en los lugares m&aacute;s indignos.<br />A&ntilde;os despu&eacute;s se revel&oacute; que todo el mundo sab&iacute;a que Harrison era un periodista encubierto y que se consideraba de buen tono el contarle mentiras para su posterior publicaci&oacute;n. En 1942, apareci&oacute; el libro "Mejor que no hable", en el que se divulgaban las confidencias &iacute;ntimas de los penados. All&iacute; se sostuvo que el t&uacute;nel no exist&iacute;a. Esta c&oacute;moda opini&oacute;n fue ovaci&oacute;n da por los Refutadores de Leyendas de todo el mundo. Durante d&eacute;cadas el asunto fue olvidado.<br />En 1974, la c&aacute;rcel de San Mart&iacute;n fue clausurada y en 1977, se demolieron los siniestros edificios. Al parecer, no se hallaron rastros de t&uacute;nel alguno.<br />Pero en 1980, en su libro "T&uacute;neles del mundo", el viajero franc&eacute;s Jean Luc Toinette razon&oacute; que los rastros de una obra tan elemental desaparec&iacute;an f&aacute;cilmente y que la ausencia de vestigios no garantizaba la inexistencia del famoso t&uacute;nel.<br />Dej&oacute; para el final el testimonio del &uacute;ltimo director de la prisi&oacute;n, odont&oacute;logo Ant&oacute;n Garat:<br /><br /></span></span></span><span style="font-family: arial;"><span style="color: #333399;"><span style="font-size: small;">"El t&uacute;nel existi&oacute; y fue la obra m&aacute;s noble de la que yo haya tenido noticia. Los presos preparaban una v&iacute;a de escape que ellos mismos no iban a ver terminUlI Estaban trabajando para la fuga de hombres que ni siquiera hab&iacute;an cometido, a&uacute;n el delito que los iba a condenar."<br />"El t&uacute;nel era la esperanza. Era necesario para unos hombres embruln dos por el sufrimiento. Por eso nunca me esforc&eacute; demasiado en encontrarlo La excavaci&oacute;n ocupaba sus energ&iacute;as y los manten&iacute;a alejados de motines y reclamos."<br /></span></span><span style="color: #333399;"><span style="font-size: small;">Me atrevo a postular que la existencia real del t&uacute;nel es asunto secundario. La ilusi&oacute;n de la fuga no fue jam&aacute;s una promesa concreta. Las ilusiones grandes nunca lo son. Quiz&aacute; la verdadera funci&oacute;n de la Hermandad haya sido esa: mantener vivo un sue&ntilde;o imposible. Tal vez las autoridades no hayan estado lejos de la cofrad&iacute;a. El informe termina aqu&iacute;, apresuradamente, cuando se oye el ya cercano trote de las alegor&iacute;as.</span></span></span>]]></description>            <pubDate>Fri, 05 Feb 2010 20:06:09 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>Norman Percevel Rockwell</title>            <link>http://carmenlobo.blogcindario.com/2010/02/01341-norman-percevel-rockwell.html</link>            <description><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img height="450" src="http://static.open.salon.com/files/norman-rockwell--first-love1257387223.jpg" width="360" /></p><p style="margin-top: 0.4em; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.5em;"><strong><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">Norman Percevel Rockwell</span></span></strong><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">&nbsp;<br />(</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">3 de febrero</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">&nbsp;de&nbsp;</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">1894</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">,&nbsp;</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">Nueva York</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">&nbsp;&ndash;&nbsp;</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">8 de noviembre</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">&nbsp;de&nbsp;</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">1978</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">,&nbsp;</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">Stockbridge</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">) fue un&nbsp;</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">ilustrador</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">,&nbsp;</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">fot&oacute;grafo</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">&nbsp;y&nbsp;</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">pintor</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">&nbsp;norteamericano c&eacute;lebre por sus im&aacute;genes llenas de iron&iacute;a y humor.</span></span></p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"></span></span><p style="margin-top: 0.4em; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.5em;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">Su infancia fue feliz, viajando y pasando los veranos en&nbsp;</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">Nueva Jersey</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">&nbsp;junto con su familia. Desde peque&ntilde;o dio muestras de un gran talento para el dibujo, comenzando con unos acorazados que gustaron mucho a los ni&ntilde;os de su localidad. Alrededor de&nbsp;</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">1908</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">&nbsp;descubre que su verdadera vocaci&oacute;n es, definitivamente, la ilustraci&oacute;n, y por ello asiste todos los d&iacute;as desde ese a&ntilde;o a las clases de arte de la Chase School en&nbsp;</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">Manhattan</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">.</span></span></p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"></span></span><p style="margin-top: 0.4em; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.5em;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">A los quince a&ntilde;os, abandona definitivamente los estudios para ir a la National Academy School, donde hac&iacute;a copias de vaciados en yeso, costumbre propia de muchos artistas del siglo XIX, a modo de aprendizaje.</span></span></p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"></span></span><p style="margin-top: 0.4em; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.5em;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">En&nbsp;</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">1910</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">, Rockwell se traslad&oacute; a la Art Students League, donde aprendi&oacute; anatom&iacute;a e ilustraci&oacute;n, perfeccionando sus conocimientos previos, con maestros como George Bridgman o Thomas Fogarty.</span></span></p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"></span></span><p style="margin-top: 0.4em; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.5em;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">Sin embargo su carrera se ver&aacute; para siempre inmortalizada por su empleo como ilustrador oficial del&nbsp;</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">Saturday Evening Post</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">, una revista de actualidad y sociedad; su primera portada data de&nbsp;</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">1916</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">; Norman Rockwell trabaj&oacute; para esta revista hasta&nbsp;</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">1963</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">. Sus portadas, anuncios, ilustraciones y dem&aacute;s publicidad han sido repetidas e imitadas hasta la saciedad, s&iacute;mbolo del t&iacute;pico ilustrador virtuoso norteamericano: hizo publicidad para&nbsp;</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">McDonald's</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">&nbsp;o&nbsp;</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">Coca-cola</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">, cereales, chicles, neum&aacute;ticos, etc.&nbsp;<br /><span style="color: #000000; font-size: 10px;"><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;"><br />Rockwell reconoc&iacute;a al tambi&eacute;n gran ilustrador&nbsp;</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">Joseph Christian Leyendecker</span></span><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">&nbsp;como influencia e inspiraci&oacute;n y as&iacute; lo menciona en su autobiograf&iacute;a&nbsp;</span></span><em><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">My Adventures as an Illustrator</span></span></em><span style="color: #000080;"><span style="font-size: small;">&nbsp;(Mis aventuras como ilustrador). Rockwell fue tambi&eacute;n amigo personal de Leyendecker.</span></span></span></span></span></p><br /><br /><br /><img height="471" src="http://i63.photobucket.com/albums/h124/hotmommaart/normanrockwell8.jpg" width="432" /><br /><p style="margin-top: 0.4em; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.5em;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">Las primeras obras de Norman Rockwell tienen un profundo sentido anecd&oacute;tico; proliferan, durante principios de siglo y los primeros a&ntilde;os veinte y treinta, las obras que representan a ni&ntilde;os en diferentes actitudes, siempre enfatizando los detalles propios del car&aacute;cter de los ni&ntilde;os: corriendo, burl&aacute;ndose de otros, tomando el desayuno, yendo a la escuela o jugando al b&eacute;isbol.</span></span></p><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;"></span></span><p style="margin-top: 0.4em; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.5em;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">En torno a los a&ntilde;os treinta y cuarenta, plasm&oacute; con exactitud el clima t&iacute;picamente hollywoodiense del momento, pr&aacute;cticamente ajeno al clima apocal&iacute;ptico de la&nbsp;</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">Segunda Guerra Mundial</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">, a la que, sin embargo, dedic&oacute; un cuadro de car&aacute;cter publicitario pro-soldados americanos, "D&eacute;mosle suficiente y a tiempo" (</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">1942</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">, haciendo as&iacute; un llamamiento p&uacute;blico para apoyar a los soldados. El resto de su obra en estos veinte a&ntilde;os oscila en el plasmado de la sociedad norteamericana de entonces y sus convenciones sociales, y otros momentos concretos a los que la llegada del cine sin duda ayudaron a forjar, como "Un golpeador de primera" (</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">1941</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">, "Los flirteadores" o "Chica leyendo el Post", ambos de&nbsp;</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">1941</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">tambi&eacute;n.</span></span></p><span style="font-size: small;"></span><p style="margin-top: 0.4em; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.5em;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">Durante estos a&ntilde;os, Rockwell tambi&eacute;n profundiz&oacute; en un tipo de representaciones que cada vez ganaron mayor significaci&oacute;n en su obra global, como los dedicados a la cr&iacute;tica social o a ensalzar ciertos valores o virtudes del pueblo norteamericano y de la raza humana en general. Algunos de sus trabajos respiraban cierto aire patri&oacute;tico, valor por entonces tenido muy en cuenta debido a la entrada de Estados Unidos en la guerra, como sucede con "La lealtad del Boy Scout", de&nbsp;</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">1942</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">.</span></span></p><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;"></span></span><p style="margin-top: 0.4em; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.5em;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">De esta convulsa &eacute;poca destaca su serie de "Libertad", formada por varios cuadros: "Libertad de la necesidad", de&nbsp;</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">1943</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">, que representa a una familia reunida en torno a una mesa el d&iacute;a de Acci&oacute;n de Gracias, "Libertad de expresi&oacute;n", del mismo a&ntilde;o, "Libertad del miedo" y por &uacute;ltimo, "Libertad de culto", considerada por muchos su obra maestra, plena en emoci&oacute;n, detalles y solemnidad.</span></span></p><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;"></span></span><p style="margin-top: 0.4em; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.5em;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">Ya en la d&eacute;cada de los&nbsp;</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">50</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">&nbsp;y&nbsp;</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">60</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">, Rockwell volvi&oacute; a sus temas amables y tiernos, representando im&aacute;genes navide&ntilde;as, familias reunidas, viajes familiares en autom&oacute;vil, interiores de tiendas o barber&iacute;as, helader&iacute;as con ni&ntilde;os, e incluso hizo algunas obras repletas de iron&iacute;a, como "El entendido", de&nbsp;</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">1962</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">, donde represent&oacute; a un hombre de espaldas observando con pose afectada un cuadro perteneciente al&nbsp;</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">Expresionismo abstracto</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">, propio de pintores como&nbsp;</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">Pollock</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">, por los que Rockwell se sent&iacute;a atra&iacute;do. El hecho de que Rockwell supiera representar la realidad con una maestr&iacute;a incre&iacute;blemente precisa, hac&iacute;a contraste con sus obras de car&aacute;cter expresionista, las cuales realizaba tanto a modo de burla como de estudio.</span></span></p><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;"></span></span><p style="margin-top: 0.4em; margin-right: 0px; margin-bottom: 0.5em; margin-left: 0px; line-height: 1.5em;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">Fueron llegados ya mediados de los 60 y principios de los 70, cuando Rockwell recuper&oacute; su punto mordaz y cr&iacute;tico con la sociedad: los cambios pol&iacute;ticos que entonces sufri&oacute; norteam&eacute;rica, entre ellos los de la integraci&oacute;n de los negros, la lacra del racismo y la investidura del presidente&nbsp;</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">Kennedy</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">, fueron tomados e interpretados por Rockwell, quien siempre abog&oacute; por la multiculturalidad, la integraci&oacute;n y sobre todo, la defensa del d&eacute;bil y el apoyo a los negros perseguidos o insultados: de este per&iacute;odo destacan obras impactantes como "El problema con el que convivimos todos", de&nbsp;</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">1964</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">, donde representa con delicada intensidad a una ni&ntilde;a negra que tiene que ir escoltada a la escuela, v&iacute;ctima de los insultos y agresiones de otros ciudadanos; o el magn&iacute;fico lienzo "La regla de oro", de&nbsp;</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">1961</span></span><span style="font-size: small;"><span style="color: #000080;">, donde queda patente su pasi&oacute;n por la defensa de los derechos humanos, su religiosidad y su respeto a todas las razas</span></span></p><br /><br /><br /><br /><img height="400" src="http://manolobig.com/wordpress/wp-content/uploads/2009/09/rockwell_rosietheriveter1943.jpg" width="446" /><br /><br /><br /><br /><img height="353" src="http://afrocityblog.files.wordpress.com/2009/05/norman-rockwell.jpg" width="458" /><br /><br /><p style="text-align: center;"><img height="479" src="http://www.clg-montaigne-goussainville.ac-versailles.fr/images/Runaway.jpg" width="383" /><br /><img height="504" src="http://2.bp.blogspot.com/_L8v8EiTs2Rw/SYcKs_dJpXI/AAAAAAAAAHY/ipsN5Fa_7yI/s1600/spanking-norman-rockwell%5B1%5D.jpg" width="392" /></p>]]></description>            <pubDate>Thu, 04 Feb 2010 01:00:06 +0100</pubDate>        </item>    </channel></rss>