Mi amigo H. tiene miedo, porque ha llegado a una edad crítica y se acerca al punto en el que en la economía real se clasificaría como un “trabajador mayor”. Sin embargo, en Berlín, se puede llegar a los cuarenta y tantos sin tener que esforzarse mucho, sin tener que haber desempeñado un trabajo estable. El mismo H. no fue de esos adolescentes profesionales que ha tenido que luchar trabajando como voluntarios en proyectos: H. ha estado trabajando en la industria de los medios de comunicación. Cuando le conocí hace ocho años en Berlín, vivía al día y gastaba dinero a manos llenas.

Hoy tiene algunas propiedades inmobiliarias, está retomando sus estudios y tiene miedo. Y debido a ese miedo, está a favor de la renta básica universal (RBU). Este concepto, afirma, le liberaría y evitaría a todos la necesidad de someterse a la opresión de un trabajo para obtener un sueldo mísero. La RBU sería su liberación psicológica. Seguiría trabajando duro. Simplemente quiere liberarse de esa ansiedad irracional.

Para arreglárselas en Berlín se necesitan unos mil euros netos al mes, aunque puede que no sean suficientes: de algún modo alguien tiene que estirar esa cantidad, ya sea el Estado, los clientes, los padres o los amigos.

Vivir a base de chocolate, kebabs y sopas de sobre

Con el proyecto de Christian Heller, el pionero de Internet que ha estado publicando su vida en un sitio web público, nos podemos hacer una idea al detalle, incluso al céntimo, de cuánto tiempo puede vivir un joven a base de chocolate barato, kebabs de pollo y sopas de sobre. Si de vez en cuando tiene más ingresos de los previstos, es el momento de comprar nuevos productos de Apple y de proclamar el regalo que se ha hecho a sí mismo en Twitter. Si el dinero no le llega, entonces plantea en la web el debate de si debe darse al hachís o a la cerveza como anestésico. Todo el mundo está convencido de que la vida laboral rutinaria de la generación de sus padres está llegando a su fin.

Un experto en este tipo de actitudes es Johannes Ponader, secretario general del Partido Pirata, que también vive en Berlín. Las opiniones con respecto a Ponader se encuentran divididas. Él se considera un “agente del cambio social”; otros le ven como una amenaza para el Estado del bienestar. Porque Ponader no sólo es uno de los principales defensores de la renta básica universal, sino que además se ganó el puesto que ocupa porque prometió que su partido dedicaría cuarenta horas de trabajo sin remunerar a la semana a la idea de la RBU.

Si bien el subsidio para los desempleados de larga duración tiene como fin ayudar a personas como Ponader a reintegrarse en el mercado laboral, Ponader lo interpreta como una ayuda financiera para su partido: “El Estado me paga para vivir y mi compromiso político es la consecuencia del hecho de que estoy vivo”.

El hecho de que esta actitud dentro del Partido Pirata se manifieste principalmente en Berlín puede que tenga algo que ver con el estado de la ciudad, que ha sido disfuncional desde 1945 y se basa el mismo principio de la RBU, o como se denomina hoy, en la “ecualización fiscal entre los Estados alemanes”.

Tanto si se trata de los aeropuertos de Berlín, como de los escándalos de los bancos regionales, de los trenes urbanos o de la incapacidad de mantener las carreteras en invierno, Berlín vive en un estado constante de insolvencia declarada y depende año tras año de las provincias más prósperas. Sin embargo, consideran su riqueza y su eficacia como “burguesas”, tal y como exponía el filósofo de Internet Michael Sailor en un artículo sobre “el tejido cultural de nuestra sociedad orientada al rendimiento y ahogada en la ética del trabajo protestante”. Al resto del país se le mira por encima del hombro, pero eso no le exime de tener que pagar tributo a la bulliciosa metrópolis.

Las figuras inquietas y oportunistas de Berlín

En su excelente novela, “Mandel's office” (La oficina de Mandel), Berni Mayer retrata a estas figuras oportunistas e inquietas de Berlín. Tras perder sus medios de vida, los protagonistas deciden probar suerte como detectives, algo que pronto les supera. Intentan hacer varias cosas, pero todo les sale mal y los fiascos acaban con su amistad y la transforman en una cohabitación sin compromisos.

Lo único realmente fiable en la novela es el Audi A8 amarillo fabricado en Baviera. Las convicciones, las relaciones y las emociones humanas no son más que monedas de cambio. El Berlín de la novela es un banco tóxico y cínico, en el que todo el mundo espera el siguiente rescate, para poder cobrar su bonus y que todo siga siendo como antes. Y si no, buscan otra cosa.

Veamos el ejemplo de Sascha Lobo. Tras sus fracasos en la nueva economía, Lobo quería empezar como distribuidor de publicidad en Internet, para profesionalizar el paisaje de los blogs alemanes. Le fue tan bien como a los trenes urbanos de Berlín. Probó suerte con los libros, con obras como “Second Life” (ventas inmobiliarias virtuales a través de Internet) entre otras, como modelo comercial.

Su primera novela, Strohfeuer, era sobre sus experiencias en la nueva economía, y a menos que se quiera poner el dedo en la llaga, nadie debe mencionarlo a los empleados de la editorial Rowohlt. Aún así, Lobo sigue dando conferencias en congresos, en los que explica al público lo atrasados que están en lo que respecta al futuro digital.

Todo el mundo quiere seguir los pasos de Lobo y tener como él un lugar al sol, en el “Spiegel Online”, para escribir artículos o lo que sea necesario para llegar a esos mil euros, mientras esperan a que se instaure la renta básica universal.

Mi amigo H. me habló en el sur de Alemania de la ansiedad y de la renta básica universal antes de marcharnos a Italia. Cerca de Innsbruck hablamos de pasteles, en Tirol del Sur sobre bacon y en el Lago de Garda nos preguntamos si no podría marcharse de Berlín tras vender sus propiedades y simplemente sentarse en el lago o hacer algo que se le diera realmente bien. Quizás con eso calmaría su ansiedad y sacaría a este defensor de la renta básica de esa ciudad que nadie ha logrado que viva con sus propios medios, pero que sabe muy bien a quién acudir para estirar esos mil euros.

#DE http://www.faz.net/aktuell/feuilleton/debatten/digitale-boheme-in-berlin-diese-verflixten-tausend-euro-11823254.html

#EN http://www.presseurop.eu/en/content/article/2516801-berlin-s-cyber-bohemians-don-t-want-work 

http://www.presseurop.eu/es/content/article/2520571-la-ciber-bohemia-de-berlin-ya-no-quiere-trabajar